Arte a ciegas

El artista Jorge Restrepo presenta 'Contacto' en el museo de la Universidad de Antioquia. Una exhibición para aquellos que ven con las manos.

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19 de mayo de 2006 a las 7:00 p. m.
A las personas que asisten a la muestra ‘Contacto’ se les cubren los ojos para que puedan disfrutar de la s obras através del tacto.
A las personas que asisten a la muestra ‘Contacto’ se les cubren los ojos para que puedan disfrutar de la s obras através del tacto.

Por estos días, en las paredes del museo de la Universidad de Antioquia, hay dos tipos de obras: las que se hicieron pensadas para los que disfrutan el arte con los ojos y aquellas que se hicieron para los que disfrutan el arte con las manos. El museo se ha convertido en un salón de artes equitativo, es decir, en un salón tanto para videntes como para ciegos.

Aunque esta iniciativa no es nueva, pues el mismo museo universitario había realizado una primera exposición para invidentes en 1999 llamada De poro a poro, la intención, siete años después, es lograr una periodicidad más corta entre las exposiciones y contagiar con esta idea a los otros museos del país. Mauricio Hincapié, el curador de la exposición, insiste en la importancia de llegar a los diferentes públicos y sobre todo a aquellas personas tan poco reconocidas por los museos como los invidentes. Esto sin contar al público que sí puede ver y que le interesa acercarse a la creación artística a través de los otros sentidos.

El primer intento del museo universitario en 1999 logró, por ejemplo, que artistas como Fredy Alzate, Jim

Fannkugen o Martha Lucía Villafañe crearan obras que abrieran ese nuevo camino de la sensibilidad. Ahora el museo, con la exposición Contacto, mantiene la misma idea con una sola condición: que la exposición logre rotar por otras ciudades de Colombia y del mundo.

Y esta condición ya se cumplió. El artista caleño Jorge Restrepo, creador de Contacto, donó la muestra a Handicap International y ya fue solicitada por diferentes países centroamericanos. Actualmente, Restrepo vive en Tegucigalpa, Honduras, país donde ha establecido su estudio desde hace seis años. Aunque esta es la primera vez que crea una exposición para invidentes, su mayor interés con ella es llevarlos al mundo de plástica abstracta, demostrar que el arte es de las pocas aficiones del hombre que no distingue entre sus limitaciones físicas. "Uno de los puntos más interesantes de esta muestra -dice Restrepo- es que, contrario a las exposiciones de todos los museos del mundo, aquí los guías tienen que ser invidentes".

Laura García, estudiante de sociología, es una de estas guías. Además de recorrer todo el salón, cuadro a cuadro, con los visitantes, también debe leerles el título de cada una de las obras que está escrito en braille. Para iniciar el recorrido, Laura hace tres advertencias: todos deben taparse los ojos, deben palpar los 20 cuadros y deben contarle lo que están 'viendo' con las manos. "Yo no sé a los otros guías, pero a mí lo que más me gusta es que la gente me cuente su interpretación de los cuadros. Que me cuente lo que palpa", dice Laura.

Es otra visión del arte. La visión de las manos. Sentir y contar lo que no se alcanza a ver en múltiples colores. Por eso, los cuadros son sólo blancos, aunque para el 31 de mayo, último día de la exposición, ya estén todos negros de tanto verlos con las manos. Pero esa es la idea. Por lo pronto, Contacto ha demostrado dos cosas importantes: que los invidentes también van al museo y que los cuadros artísticos se pueden disfrutar desde los sentidos diferentes a la vista.