Entre los 32 gobernadores molestos con Petro por subir los impuestos a los licores y al tabaco, lo que se traduciría en un bajonazo en los ingresos de los departamentos, hay varios que sorprendieron por su cercanía con la Casa de Nariño. Entre ellos, el de Boyacá, Carlos Amaya. “No se cuestiona la emergencia económica, preocupa es el efecto que algunas decisiones tendrían sobre los ingresos que sostienen las finanzas departamentales”, explicó. La gobernadora de Chocó, Nubia Carolina Córdoba, sobrina de Piedad Córdoba, además del gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar Jaramillo, del Pacto Histórico, forman parte del listado de los rebeldes. El último es clave para el Gobierno porque en su departamento se adelanta el proceso de paz con los Comuneros del Sur, una disidencia del ELN.









