El momento cumbre de la reunión fue cuando el ministro Lloreda, para ilustrar los extremos a los que se podía llegar, contó la siguiente anécdota: con motivo de la visita a Colombia del primer ministro de Corea del Sur, la Cancillería ofreció un coctel a la delegación visitante. El Canciller dió instrucciones para que se invitara al embajador colombiano en ese país, refiriendose a Virgilio Olano, quien acababa de renunciar al cargo y se encontraba en Colombia. El encargado de cursar la invitación, creyendo que se trataba del embajador recién nombrado, Norberto Morales Ballesteros, quien ya se encontraba en Seúl, le envió un telegrama a esa ciudad sollcitándole que se presentara a un coctel en Bogotá, de 7 a 9 de la noche, en esa semana. Dicho y hecho. Morales Ballesteros inmediatamente tomo el avión y se vino. Cuando el Ministro desconcertado le preguntó qué estaba haciendo ahí, el embajador esgrimió el telegrama de marras.
UN CASO INSOLITO
Siga los últimos detalles de la política en Discover, lo que solo acá puede saber
24 de julio de 1983 a las 7:00 p. m.