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| 12/1/2019 12:00:00 AM

La vida de los Barco Isakson en Cúcuta

Carolina Barco, embajadora de Colombia en España, habla de la ciudad en la que se conocieron y enamoraron sus padres. Aquí ambos le confesaron, recuerda, que pasaron sus mejores épocas. Así fue la vida de los Barco Isakson en Cúcuta.

La vida de los Barco Isakson en Cúcuta Carolina Barco Isackson recuerda cómo sus padres hablaban de sus años en Cúcuta, los cuales describen como los más felices. Foto: Archivo Particular

SEMANA: ¿Cómo era la relación de su padre, el presidente Virgilio Barco, con la ciudad?

CAROLINA BARCO: Mi padre nació, creció e hizo su vida política en Cúcuta y el Norte de Santander. Recordaba con mucho cariño su infancia en Cúcuta y en las fincas, donde pasaba varias temporadas, y nos hablaba de la época en que inició su carrera política, un tiempo muy difícil como liberal en un departamento conservador. Empezó como secretario de la Gobernación, luego fue concejal y congresista por su departamento. Como ministro de Obras hizo la carretera de Cúcuta a San Antonio. Mantuvo siempre sus amigos nortesantandereanos y estuvo pendiente de la región. Así que estaba muy comprometido con la ciudad.

SEMANA: En Cúcuta se conocieron y enamoraron sus padres. ¿Cómo fue la historia?

C.B.: Mi mamá llegó a Cúcuta a los 7 años. Siempre dijo que sus años más felices fueron en esa ciudad. A mi abuelo Carl Óscar Isakson lo trasladaron aquí como gerente de Colpet (Colombian Petroleum Company) para desarrollar los campos de petróleo de Tibú y construir el oleoducto a Coveñas. Mi madre estudió unos años con mis tías Barco y fue amiga de la familia de mi papá en Cúcuta donde se conocieron y casaron. Tuvieron que adelantar el matrimonio porque la casa de mi padre fue baleada y después se fueron a Estados Unidos a estudiar. Él hizo un doctorado en Economía en el MIT (Massachusetts Institute of Technology) y mi mamá un máster en estudios latinoamericanos. Mis abuelos maternos vivieron en la ciudad hasta que se jubilaron.

SEMANA: ¿Por qué Cúcuta le guarda tanto cariño a su familia?

C.B.: Mi madre y padre fueron muy felices en Cúcuta, tuvieron un gran apego y compromiso con la ciudad y su gente. Además, tanto mis abuelos maternos como paternos fueron artífices de empresas de infraestructura importantes para su desarrollo, y mi bisabuelo dejó la Fundación Virgilio Barco para la atención de madres e hijos.

SEMANA: ¿Recuerda algún lugar de Cúcuta con especial cariño?

C.B.: Siempre recuerdo con cariño y añoranza el Parque Santander por sus palmeras, me pareció lindo y fresco. En ese parque también fue el cierre de campaña a la presidencia de mi papá en 1986 y esa imagen sigue en mi memoria.

SEMANA: ¿Cómo definiría a los cucuteños?

C.B.: Los cucuteños son muy directos, dicen lo que piensan. Mi padre decía que hablaba fuerte porque había crecido en una casa de patios y se necesitaba hablar fuerte y claro para que le escucharan.

SEMANA: Si pudiera tomar una foto que representara a Cúcuta hoy, ¿a dónde iría?

C.B.: Al Parque Santander. Por su belleza y encanto y por estar en el centro de la ciudad que conocí cuando pequeña, donde quedaban las casas de grandes patios como las de mis abuelos maternos y paternos.

SEMANA: ¿Las recetas cucuteñas siguen siendo parte de la tradición familiar?

C.B.: ¡Claro! En Navidad son fundamentales las hayacas, como las preparó siempre mi abuelo y es todo un proceso que dura diez días, desde que se compran las hojas de plátano, hasta que se prepara el guiso y se cocinan. La comida de Nochebuena empezaba con un ponche crema y luego se servía un chocolate caliente para acompañar las hayacas.

SEMANA: Desde la embajada en España ha impulsado la cooperación internacional para atender el fenómeno migratorio de venezolanos que afecta especialmente a la ciudad…

C.B.: En Madrid he trabajado incesantemente con el gobierno español, con el cuerpo diplomático, empresas privadas y organismos multilaterales explicando, primero, las enormes dificultades de nuestros hermanos venezolanos derivadas de la grave crisis humanitaria y el esfuerzo del gobierno colombiano atendiendo a tantos migrantes. En la última visita del canciller Borrell, España se comprometió con 50 millones de euros en los próximos tres años. Y sigo insistiendo en la urgente necesidad de buscar a nivel diplomático una salida democrática que dé fin a la dictadura de Nicolás Maduro para que Venezuela retome su rumbo y vuelva a ser una nación libre y próspera.

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