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| 2/8/2004 12:00:00 AM

Alguien tiene que ceder

Diane Keaton y Jack Nicholson nos convencen, por poco, de que estamos viendo una gran comedia romántica.

Alguien tiene que ceder, Sección Cultura, edición 1136, Feb  8 2004 Alguien tiene que ceder
Título original: Something's Gotta Give.

Año de producción: 2003. Director: Nancy Meyers. Actores: Jack Nicholson, Diane Keaton, Amanda Peet, Keanu Reeves.

Es fácil pensar que esta comedia es una buena película. Primero está la asombrosa Diane Keaton, en el papel de una divertida dramaturga de 50 y tantos años, que nos convence por completo de sus palabras, sus silencios y sus gestos: pocas actrices, como ella, pueden sufrir esos contagiosos ataques de risa en escena. Después viene el increíble Jack Nicholson, en su conmovedora etapa de cejas abajo, que nos ayuda a olvidar que los diálogos podrían ser mejores y nos impide reconocer del todo la torpeza de la última media hora de la historia: el mujeriego que ha interpretado varias veces (en La fuerza del cariño, Las brujas de Eastwick y Se acabó el pastel) y ha llegado a convertirse, con el paso de los años, en un hombre frágil, solitario, verosímil.

Los dos estupendos protagonistas consiguen convencernos además de que están enamorados. Pero no se acaban ahí, en las actuaciones, las virtudes de Alguien tiene que ceder. El nuevo trabajo de Nancy

Meyers, guionista de Baby Boom, directora de Lo que quieren las mujeres, no sólo nos deja líneas de antología ("siempre te he dicho alguna versión de la verdad"), sino que consigue que la actuación de

Keanu Reeves -¿quién iba a creerlo?- no se convierta en un obstáculo pesado en el camino de la trama. Es fácil, en resumen, recomendar este largometraje. Basta decir que es una honesta historia de amor. Y anticipar que, aun cuando tiende a ceder a las soluciones fáciles y a atar los mismos cabos muchas veces, resuelve los momentos definitivos con un amable sentido del humor y no cae del todo en el mensaje que carga en todas sus escenas.

EDICIÓN 1879

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