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| 11/21/2004 12:00:00 AM

¿Bailamos?

Habría sido un milagro convertir una buena comedia japonesa en una buena comedia norteamericana. **

¿Bailamos?, Sección Cultura, edición 1177, Nov 21 2004 El abogado John Clark (Richard Gere) no es capaz de contarle a su esposa Beverly (Susan Sarandon) que está tomando clases de baile en una academia que queda en el camino de la oficina a la casa.
Título original: Shall We Dance?
Año de producción: 2004.
Director: Peter Chelsom.
Actores: Richard Gere, Jennifer López, Susan Sarandon, Stanley Tucci, Lisa Ann Walter, Anita Gillette.

No es fácil comprender a los personajes de ¿Bailamos? Por ejemplo: todo parece indicar que a ese agradable protagonista con la cara de Richard Gere, un abogado experto en sucesiones, le da muchísima vergüenza reconocer ante su familia que toma lecciones de baile de salón los miércoles a las 7 y 30 de la noche, pero ¿qué es, en verdad, lo que tanto lo abochorna?, ¿no sentirse feliz dentro de la vida feliz que tiene?, ¿sufrir la misma crisis de la edad madura que tarde o temprano sufren los cincuentones que sabemos?, ¿haberse inscrito a unas clases que no le quedan nada bien a un tipo de su edad?, ¿no menearse correctamente a la hora de enfrentar el vals, el tango, el chachachá?, ¿estar detrás de una instructora inexpresiva interpretada por Jennifer López en vez de sentarse a darle gracias a Dios por estar casado con una mujer perfecta encarnada por Susan Sarandon?

No tenemos la menor idea, no, ninguna respuesta logra llegar a la pantalla. Y el éxito de una película dramática -eso es, no cabe duda, esta comedia simpática- depende de que entendamos por qué los personajes hacen lo que hacen.

¿No puede decirle el marido a la esposa que baila para aliviar su crisis? ¿No está bien que la señora le pregunte directamente a ese señor, con el que ha estado felizmente casada por tantos años, por qué se ve tan alegre todos los miércoles?: ¿debe contratar a un detective de segunda para que le consiga la respuesta? ¿Por qué todos actúan como si estuviera sucediendo algo escandaloso?

Lo que ocurre en ¿Bailamos? no tiene mucho sentido. Y quizás sea porque se trata de una versión liviana, agringada y fuera de contexto de una comedia japonesa dirigida por Masayuki Suo. El crítico norteamericano James Berardinelli, admirador del largometraje de Suo, resume en uno de sus textos cuidadosos el problema central de la historia original: "En Japón, donde las muestras públicas de afecto entre esposos son consideradas escandalosas, la sola idea de que dos solteros se abracen en una danza está 'más allá de la vergüenza'. Por esa razón, el baile de salón no es popular y cualquiera que sea atrapado en el acto corre el riesgo de ser tildado de lascivo o depravado. Sin embargo, para ciertas personas apresadas en una cultura tan restrictiva, bailar es dejarse llevar por el seductor encanto de superar las fronteras de lo socialmente aceptable y encontrar así, en cierta medida, la libertad".

Lo que ocurre en esta versión de ¿Bailamos? no tiene sentido, pues, porque sus personajes en verdad no corren ningún riesgo de fondo ni deben enfrentarse con una sociedad que los censura. Si nos divertimos, si sentimos que sea como fuere hemos pasado un buen rato, es sólo porque el carisma de sus actores nos pone del lado de ese grupo de individuos sin fortuna que tratan de aprender dos o tres pasos que los salven: tendemos a querer a los frustrados.

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