LA CABALA

Los antiguos secretos no permiten predecir el futuro, pero brindan claves para un mejor <BR>mañana.

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4 de abril de 1999 a las 7:00 p. m.

EN cada crisis ministerial, así como en cada elección presidencial, se oye decir que los
políticos hacen 'cábalas' acerca de los resultados. En el lenguaje común la palabra cábala evoca
simultáneamente la idea de especulación y deocultismo. Para muchos los cabalistas serían una
especie de magos con capacidad para predecir el futuro y convocar los espíritus. Estas
connotaciones a veces suscitan cierta agresividad o desprecio similares a los que inspira, por ejemplo,
el tarot.
Si bien el nombre de la cábala ha sido utilizado para innumerables supercherías, y su prestigio un
poco inquietante ha encubierto la pobreza de argumentos de muchos sectarios delirantes, su origen y
desarrollo la hacen un activo cultural de enorme potencial siempre y cuando se lo maneje con la debida
precaución.

Expresión mística
La cábala es la principal vertiente mística del judaísmo. Es una exigente disciplina de estudio
orientada hacia la interpretación de los textos sagrados a niveles crecientes de profundidad espiritual.
Se basa en una visión integral del hombre y del universo directamente derivada del monoteísmo judío.
La palabra hebrea cabalá (se pronuncia acentuando la última sílaba) viene del verbo lecabel, que
significa recibir. El cabalista recibe la enseñanza fundamental y más importante que es la Torá. No
se limita a recibirla en su manifestación más externa (exotérica) como teoría y práctica ética,
como convención social y tradición cultural: también busca constantemente comprenderla y vivirla
como conocimiento esotérico, es decir, como estudio de aquello que está más allá de lo 'visible'. Si
bien el cabalista busca alcanzar el aspecto místico, toda su labor debe estar enraizada en el ejercicio
cotidiano de todas sus potencialidades de ser humano, desde sus necesidades biológicas
fundamentales hasta sus plenos derechos y responsabilidades sociales.
Fueron grandes estudiosos como Scholem y Walter Benjamin, entre otros, quienes llamaron la
atención de la comunidad científica sobre el valor de la cábala como expresión del misticismo y el error
que conlleva relegarla, sin consideración por sus ricos contenidos humanos. Sin embargo la fuerza
misma de la tradición cabalística había ganado un lugar en la cultura europea desde mucho antes
por derecho propio. Durante el Renacimiento numerosos estudiosos italianos, franceses y alemanes
bebieron en las fuentes cabalísticas con la misma avidez con que apuraron los ideales clásicos
de Grecia y Roma. En la actualidad varias asociaciones afirman que utilizan la cábala en sus
trabajos. Tal es el caso de agrupaciones consagradas al fomento del crecimiento personal en su
enfoque esotérico como la masonería, los Constructores del Adyton (Botha) o la Teosofía.
Pero la influencia de la cábala, por amplia que sea, rara vez es acompañada por un conocimiento
proporcional: fuera del ámbito judío es difícil obtener precisión acerca de lo que significa la práctica de
la cábala entre las personas que pertenecen a grupos herederos de la tradición cabalística. Y, sin
embargo, las preguntas siguen vigentes: ¿cómo se practica la cábala? ¿qué utilidad puede tener?

Pero, ¿en que consiste?
La actividad típica del cabalista consiste en el estudio y la interpretación de los textos. Dicha
interpretación opera a todos los niveles y con todos los contenidos de la cultura. Ello supone una
familiaridad con toda la milenaria tradición judaica y, en la actualidad, si ha de aplicarse esa
concepción amplia y equilibrada de la materia y el espíritu, también debe incluir un conocimiento
mínimo de la ciencia y la tradición laicas que facilitan la armonía entre las distintas culturas
humanas. La cábala se centra, no obstante, en la tradición judaica porque su desarrollo coincide con
ella. El cultivo de la reflexión y la interpretación es favorecido por el uso de un lenguaje y de textos y de
contextos precisos: para la reflexión lógica, ética y pragmática están las discusiones legales del
Talmud; para el pensamiento analógico, metafórico y simbólico las historias del Pentateuco y del
Talmud; para la meditación metafísica y la intuición están los textos cabalísticos. Los textos de la
cábala se leen en su original hebreo y arameo y su contexto fundamental está en la cultura
judía.Aparte de estudiar el Pentateuco y el Talmud, que brindan los elementos básicos de referencia,
el cabalista va adentrándose en la lectura de obras características de la cábala como el Zóhar,
el Sefer Yetzirá o el Sefer Ha Bahir. Estos libros analizan abundantemente las manifestaciones de
la divinidad, especialmente aquellas que tuvieron lugar con ocasión de la creación del universo. La
reflexión y la meditación sobre estos textos se basan en las propiedades del hebreo como lengua
sagrada. Para la interpretación de los pasajes estudiados se recurre a una infinidad de principios y
técnicas desarrollados a lo largo de siglos. El diccionario enciclopédico del judaísmo menciona 32 de
estos principios de interpretación. Entre ellos cabe destacar la gematría, que se basa en los valores
numéricos de las palabras. La gematría es uno de los aspectos más llamativos de la cábala y con
frecuencia es identificada, erróneamente, con ella. Utilizada fuera del contexto meditativo la gematría
produce abundantes coincidencias numéricas que sorprenden y a veces sobrecogen la imaginación.
Por ello ha dado pie a muchas supersticiones.
Pero las confusiones no solo se limitan a la gematría. Las diferentes etapas que los cabalistas
distinguen en la creación del mundo están asociadas con distintos nombres hebreos del creador del
universo. Muchas personas se han desviado de la exigente disciplina de la meditación hacia la
manipulación de los nombres divinos con propósitos mágicos. Este es un camino peligroso para la
salud mental de los interesados: el rabino Moshé Yerushalmi, uno de los pocos estudiosos de la
cábala que hay en Bogotá, advierte de la prohibición que existe entre los cabalistas de realizar este tipo
de prácticas. "La meditación permite colocar los pies en la tierra y la cabeza por encima de lo
material...". Por el contrario, "aquel que intente alterar el funcionamiento de las leyes de la naturaleza
corre el riesgo de cortarse de la realidad humana y... de enajenarse". La cábala no tiene ningún interés
ni en la magia ni en el ocultismo, que son prácticas que han aparecido en la cultura occidental a partir
de fusiones de horizontes muy variados.

El árbol de la vida
La meditación sobre los nombres del Creador, sobre las manifestaciones de la divinidad y los valores
numéricos de las palabras asociadas con ellos permitió construir un esquema esencial que resume
las relaciones principales que caracterizan el orden espiritual. Dicho esquema, conformado por 10
esferas llamadas sefirot, es conocido comúnmente como 'el árbol de la vida'. El rabino Yerushalmi se
queda pensativo ante ese nombre: "El árbol de la vida propiamente dicho es la Torá: los cinco libros de
Moisés son un árbol de vida para aquellos que la sostienen, la alzan y la hacen propia. Ahora bien, se
ha llamado también árbol al conjunto de las sefirot, a la conjunción de 10 esferas de orden
espiritual. Las sefirot son puntos de referencia para que el hombre se relacione con las pautas según
las cuales el Creador maneja el universo. Son conceptos abstractos. No se materializan. Los
cabalistas dicen que nos relacionamos con las sefirot como si fueran entes intermedios entre el
Creador y el hombre. Son como energía divina embotellada para el uso espiritual del hombre".
Pero el árbol de las sefirot es tan solo una especie de resumen. Presentado en forma aislada no
permite hacerse una idea de la meditación cabalística. Es muy fácil, además, por lo sugestivo de su
presentación, darle sentidos totalmente alejados de la intencionalidad de los cabalistas. Ellos
utilizan el esquema dentro de un proceso de interpretación de los textos ya mencionados en cuatro
niveles fundamentales llamados Peshat, Rémez, Derash y Sod. El Peshat consiste en comprender y
practicar la parte literal del texto. El Rémez es el sentido alusivo, metafórico. El Derash es un
sentido analítico que va "más allá de lo material". Finalmente, el Sod es el sentido más elevado de
todos, el sentido espiritual, "el alma de la Torá". Al comprender el Sod, los cabalistas afirman que se
encuentra el objetivo del mundo y del hombre mismo.
Para alguien que no sea un judío devoto la cábala constituye una herramienta viva de reflexión y
encuentro con simbologías y conceptos que están en la base de la cultura universal. Por una parte
están sus contenidos místicos. Ante lo desconocido el místico y el científico que trabajan,
conscientes de su ignorancia, en un marco de libertad y tolerancia se escuchan mutuamente y
aprenden del otro. Numerosos científicos de gran creatividad, como Newton, Einstein, Planck,
Schrödinger, Heisenberg y muchos otros, han derivado de sus incursiones en el campo de la
mística un conocimiento que ha alimentado su trabajo fundamental.

Gershom Scholem demostró que de la cábala se puede aprender el manejo de un pensamiento
paradójico y heterodoxo. Así como el gran químico italiano Primo Levi retomó el estudio del Talmud
para cultivar una disciplina de reflexión y de manejo del lenguaje, Walter Benjamin o Martin Buber
_este último de gran influencia sobre la teología contemporánea_ se beneficiaron de la inspiración del
pensamiento cabalístico en sus planteamientos novedosos. Más recientemente George Steiner subraya
la deuda del pensamiento agnóstico y positivista para con el pensamiento teológico. Muestra cómo
Roman Jakobson, Freud, Kafka, Wittgenstein, Lévi-Strauss o Jacques Derrida y su manejo del
lenguaje son tributarios de esa cultura judía europea cuya componente mística está en la cábala.
Según los expertos, toda persona interesada en cultivar sólidamente su reflexión, su creatividad y
su comprensión del fenómeno humano puede abordar con provecho tradiciones antiguas como la
cábala, las cuales pueden ser un excelente complemento de una formación académica sólida. Lo
esencial es la prudencia: en los temas cercanos a la fe hay que recordar que, si bien ésta mueve
montañas, es importante velar para que no quede nadie aplastado en el camino.

Gematría
Tecnica para obtener significados analógicos de palabras y frases. Las letras hebreas tienen, cada
una, un valor numérico particular que data de épocas anteriores a la numeración actual. Los valores
de las letras que componen una palabra o una frase pueden sumarse y el número obtenido permite
relacionar la palabra o frase con otros significados. La palabra gematría viene del griego 'geometría' y
la evidencia indica que la utilizaron los asirios, los babilonios y los griegos antes que los judíos.Por
ejemplo una antigua y larga inscripción de la sinagoga de Worms que hablaba sobre la construcción del
templo de Salomón fue relativamente ignorada, hasta que durante el presente siglo un sabio demostró
que el valor numérico del texto indicaba la fecha de construcción de la sinagoga: 1174-1175 de la era
común.

Los textos
Textos básicos
Sefer Torá: literalmente El libro de la Torá, es el rollo de pergamino que contiene los cinco primeros
libros de la Biblia. El Sefer Torá se conoce como la 'Torá escrita'. Según la tradición, su autor fue
Moisés.
Torá: esta palabra se traduce como 'enseñanza'. Se refiere a todos los contenidos, incluyendo
tanto los preceptos como las demás tradiciones consignados en el Pentateuco y ampliados en el
Talmud.
Talmud: 64 volúmenes que recopilan la tradición de estudio e interpretación de la Torá. El Talmud
recoge lo que se denomina la 'Torá oral', que originalmente estaba prohibido consignar por escrito. La
necesidad de asegurar la supervivencia del judaísmo condujo a terminar dicha prohibición.
Principales textos cabalísticos
El Zohar (Libro del Resplandor): Considerado por muchos como la culminación del pensamiento
cabalístico, está redactado como un comentario interpretativo del Pentateuco.
Sefer Yetsirá (Libro de la Creación): El tratado hebraico de cosmología más antiguo que se conoce.
Data del siglo III. Por primera vez menciona el término sefirot. También contiene la gramática hebraica
más antigua.
Sefer Ha Bahir (Libro de la Claridad): Contiene una sistematización más desarrollada de las sefirot
como parte del 'árbol enraizado en la divinidad'.

Requisitos para ser cabalista

1 Antiguamente se exigía una edad mínima de 40 años. Actualmente no se tiene tanto en cuenta la
edad como la madurez que permite armonizar y priorizar los propósitos de la vida.
2 Estar disponible para practicar una disciplina de estudio y meditación.
3 Conocer la historia del pueblo judío, sus usos y costumbres y los significados que éstos evocan.
4 Conocer el hebreo, haber estudiado un mínimo la Torá y estar dispuesto a lograr un nivel mínimo
en el estudio del Talmud. Una persona no judía puede acceder a la cábala, pero tiene que tener muy
claro el principio monoteísta que la rige. Si siente que sus raíces espirituales requieren el principio
trinitario, es mejor que trabaje en el marco de la mística cristiana.

La cábala cristiana
La investigación de numerosos sabios cristianos del Renacimiento acerca de los textos originales del
antiguo testamento los condujo a conocer la cábala gracias a la ayuda de algunos judíos conversos al
cristianismo y de maestros judíos simpatizantes del movimiento humanista. En la academia platónica,
fundada por los Medici en Florencia, numerosos estudiosos quedaron convencidos del origen divino de
la cábala, así como de la posibilidad de adaptarla al mensaje neotestamentario. El más
famoso de ellos fue Giovanni Pico della Mirandola (1463-1494). Pico, mente precoz de una vasta
erudición, se dio a la tarea de demostrar ante las autoridades de su tiempo que las grandes
religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el Islam, eran perfectamente compatibles
entre ellas por cuanto partían de fundamentos similares. La argumentación que logró presentar
ante el Papa está contenida en su Discurso sobre la dignidad del hombre. Excesivamente avanzado
para los notables de su época, Pico fue acusado de herejía y solamente lo salvó de la hoguera y el
martirio la influencia de su familia y sus amigos. De sus reflexiones y de las de sus colegas de la
academia partió una síntesis entre cábala, pitagorismo, platonismo y cristianismo que se conoce
como 'Cábala cristiana'. Dicha síntesis ha tenido un desarrollo muy variado en los siglos que nos
separan de Pico: en ocasiones fue utilizada como arma ideológica en la lucha entre católicos y
reformados; en otros momentos fue recombinada con elementos de ocultismo y magia. Actualmente
sobrevive entre algunos grupos con resultados muy desiguales.Steiner subraya la deuda del
pensamiento positivista con la teología

Cábala y tragedia
Las personas que atribuyen a la cábala propiedades de anticipación del futuro usualmente no conocen
muchos casos que demuestran que el futuro es tan insondable como la voluntad divina. He aquí tres
casos:
En medio de la desesperación que agobiaba al pueblo de Israel por la ocupación y los abusos de los
romanos rabí Akiva _ uno de los más grandes cabalistas de la historia_ creyó identificar al Mesías en
un notable líder militar y político de su época: Simón Bar Kojba. Akiva interpretó los signos en el
sentido de que había llegado la redención y así lo anunció, para tener que reconocer más tarde _con
excepcional integridad_ que se había equivocado. Los ingentes conocimientos cabalísticos de Akiva
no le permitieron comprender la dimensión histórica del momento.
Jaím Potok recuerda que a comienzos del siglo XVII muchos cabalistas calcularon que el año 1648
traería la redención. En su lugar se desató en territorios de Polonia y Ucrania una rebelión de cosacos
comandados por Bogdan Chmielnicki. Los cosacos consideraban que los judíos eran los principales
colaboradores en la política de opresión que caracterizaba a la aristocracia polonesa de ese entonces y
arrasaron a sangre y fuego con toda la población judía que pudieron capturar en el territorio.
Dos décadas después de la rebelión de Chmielnicki muchos judíos, entre los cuales había
numerosos cabalistas, creyeron que un hombre llamado Sabetai Zvi _cuya vida estaba marcada por
impresionantes coincidencias referentes a las tradiciones más profundas del pueblo de Israel_ era el
Mesías. Luego de una expectativa creciente, que condujo a movimientos de poblaciones enteras en
busca del Redentor y finalmente a la persecución del movimiento por parte del imperio otomano,
Sabetai Zvi se convirtió al Islam para salvar la vida. Dejó en una enorme depresión sicológica y
cultural a la fracción más pobre y maltratada del pueblo judío de Europa oriental y del imperio turco.