Ponerle tranca al descrédito que le ha ocasionado el derrame de petróleo en el golfo de México va a ser una tarea más difícil para la British Petroleum que taponar el tristemente célebre agujero del que a diario brotan 70.000 barriles de crudo. La mancha negra también ha alcanzado a las artes a través de las fuertes reacciones que ha generado la decisión de la Tate Gallery de Londres de agasajar el pasado lunes a la petrolera británica por los 20 años de apoyo a esta institución.
Lo primero fue una carta firmada por 171 artistas en la que sientan su voz de protesta con fuertes críticas a la galería por no marcar distancias frente a la petrolera hoy en el ojo del huracán. Uno de los apartes de la carta, publicada en The Guardian, criticaba cómo, al seguir adelante con su homenaje, la galería terminaba "ayudando a las grandes petroleras a enmascarar la naturaleza destructiva del medio ambiente de sus actividades", esto a través de la "legitimación social asociada a tan destacadas instituciones culturales".
En la misiva, firmada entre otros por el artista conceptual Hans Haacke, el dramaturgo Davey Anderson y el músico y productor Matthew Herbert, también se hace un llamado a que el arte le dé la espalda a la industria de los combustibles no renovables siguiendo el ejemplo del distanciamiento que hoy existe con las tabacaleras. "Hace poco menos de una década se consideraba a las empresas tabaqueras socias respetables para tales patrocinios, algo que ya no sucede. Confiamos en que pronto ocurra lo mismo con las petroleras y las empresas dedicadas a la producción de gas".
Esta no es la primera vez que el arte, la ética y la política se cruzan en el Reino Unido. Todavía se recuerda la carta que en 2006 firmaron autores como Ian McEwan, Nick Hornby y J.M. Coetzee para anunciar su ausencia de la Feria del Libro de Londres en protesta porque la empresa a cargo del evento organizaba, en el mismo recinto, una feria de armamento.
Pero en el caso de la Tate, la reacción no terminó con la carta. Horas antes de la polémica fiesta, un grupo de manifestantes pertenecientes al colectivo Liberate Tate procedió a derramar a la entrada de la galería varios barriles de melaza negra marcados con el logo de la BP. Para recordar a las miles de aves marinas víctimas del derrame, los activistas luego esparcieron plumas sobre la melaza.
Más adelante, dos infiltrados que lograron entrar a la fiesta con bolsas de la misma melaza escondidas bajo la ropa derramaron su contenido en plena galería central. Cubiertos con impermeables también con el logo de la petrolera, ambos activistas intentaron recoger el reguero valiéndose de sus zapatos no sin antes recurrir al sarcasmo y ofrecer disculpas "por este minúsculo reguero que ante el tamaño de la galería será como una gota en un océano". Su irrupción terminó con la promesa a los asistentes de que la mancha negra la terminarían de limpiar "tal vez en agosto". Paradójicamente, el colectivo, cuyo fin es "llevar a cabo acciones de desobediencia creativa hasta que la Tate deje de aceptar el apoyo de empresas petroleras", surgió en enero de este año luego de un taller organizado por la misma galería.
Como respuesta, la galería, junto a otras dos de las más grandes del Reino Unido, emitió un comunicado para agradecer a la petrolera "su compromiso a largo plazo para fomentar el arte". No aclaran si el compromiso incluye fomentar el arte como herramienta de protesta.
PROTESTA
Una mancha en la Galería Tate
El más prestigioso museo de arte de Inglaterra está en el ojo del huracán. La fiesta que ofreció a su patrocinador, la BP, cuando está en la mira por los derrames de crudo, enfureció a los artistas.
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2 de julio de 2010 a las 7:00 p. m.
