FÚTBOL

Pelé de falda

Con tres trofeos consecutivos de la Fifa como mejor futbolista del año, la brasileña Marta recoge las banderas de leyendas como la norteamericana Mia Hamm y la alemana Birgit Prinz.

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18 de enero de 2009 a las 7:00 p. m.
Marta juega desde 2004 en el Umea IK, uno de los principales equipos de la liga femenina de Suecia
Marta juega desde 2004 en el Umea IK, uno de los principales equipos de la liga femenina de Suecia

¿MUJERES en el fútbol? La creciente presencia femenina en esa disciplina tradicionalmente machista viene cambiando el panorama del deporte más popular del orbe. A pesar de ello, cuando la semana pasada el portugués Cristiano Ronaldo fue proclamado mejor jugador de 2008 por la Fifa, muy pocos repararon en que en la misma ceremonia fue distinguida en la versión femenina una muchacha de 22 años que, de esa manera, completó tres títulos consecutivos en igual número de años.

No es difícil adivinar dónde nació. La tierra que parió a Pelé y a Zico trajo también al mundo a esta crack de 22 años que reconoce tener en Ronaldinho Gaucho a su espejo y máximo ídolo.

Autopista al éxito

La carretera BR-316 conecta a Brasil con Dois Riachos, estado de Alagoas, población de poco más de 10.000 habitantes donde nació Marta el 19 de febrero de 1986. Desde pequeña, sus padres, Aldário y Teresa, notaron que jugaba fútbol mejor que muchos hombres, pero dudaron en dejarla ir a probar suerte en una ciudad, ya que, a diferencia de lo que ocurre con los hombres, es muy difícil que una mujer logre hacer del fútbol una profesión rentable. Seguramente a José y Valdir, sus hermanos, les hubiera resultado más fácil obtener el permiso para dedicarse a jugar, pero en la casa de los Vieira da Silva el más habilidoso era una mujer.

Con 14 años, Marta tomó la BR-316 para nunca más volver a su pueblo. En 2000 entró al Centro Sportivo Alagonao, modesto club fundado en 1913 que ha ganado 37 veces el campeonato estadual, pero que en el nivel nacional poco figura, tanto es así, que su mayor orgullo es haber tenido en sus filas a Garrincha durante un solo partido, un amistoso contra un equipo llamado ASA de Arapiraca y celebrado en 1973, cuando el crack tenía 40 años.

La habilidad de Marta pronto se hizo evidente y el estadio Gustavo Paiva se le hizo pequeño. De hecho, el escenario es tan reducido, que no alcanzaría a albergar a los 10.000 habitantes de Dois Riachos. Su siguiente escala al éxito fue el Santa Cruz, en Recife, estado de Pernambuco, donde en su juventud jugó otro de sus ídolos, Rivaldo. Debutó en 2002, el mismo año en que disputó con su selección el mundial sub -19 de Canadá 2002, cuando apenas tenía 16 años. Un año más tarde disputó el Mundial de mayores en Estados Unidos, donde anotó tres goles y fue elegida suplente del equipo ideal a pesar de que Brasil cayó en cuartos de final contra Suecia.

A la joven de 17 años fueron a verla ojeadores de todo el mundo, especialmente escandinavos, donde el fútbol femenino está más desarrollado. En 2004, recién cumplida la mayoría de edad, cruzó el Atlántico para instalarse en el Umea IK, de Suecia, para jugar en la Damallsvenskan, una liga tan exótica como su nombre en este lado del mundo, pero muy respetada en Europa.

Es sólo una chica

Marta no llama la atención de primerazo, o de golpe sí, pero por sus apenas 1,54 metros de estatura y 60 kilos de peso. Nadie podría sospechar que en un cuerpo tan pequeño vive la que podría ser la mejor futbolista de la historia. Lo cierto es que detrás de su apariencia frágil hay una máquina de jugar al fútbol que a sus 22 años ha obtenido un sinfín de reconocimientos.

Tiene dos oros en Juegos Panamericanos, el subcampeonato del mundo de China 2007, dos medallas de plata en Juegos Olímpicos; logradas en Atenas 2004 y Beijing 2008, cuatro ligas y una copa sueca, y una copa de la Uefa, el equivalente femenino a la Champions League. Su gran frustración, según ella misma reconoce, es haber perdido tres finales importantes en cuatro años con su selección, las dos Olímpicas frente a Estados Unidos, y la del mundo ante Alemania.

Pero compensa sus frustraciones colectivas con logros individuales. Mientras el cetro de mejor jugador del mundo de la Fifa se lo pasan de un año a otro, Marta es la reina desde 2006, al lograr una triple corona que en la rama masculina sólo obtuvo Zinedine Zidane, aunque no de forma consecutiva. La evolución de la brasileña fue trepidante, pero en todo caso lógica: en 2004 fue tercera en las votaciones, y en 2005, segunda. Antes de ella, la mejor fue la alemana Birgit Prinz, también de forma triple, en 2003, 2004 y 2005.

Tres veces goleadora de la liga sueca, máxima artillera y mejor jugadora del Mundial 2007, tiene la escalofriante cifra de 11 goles en 103 partidos con el Umea, y de 47 en 45 encuentros con la mayores de Brasil. Sus goles se trastean ahora para Estados Unidos, donde jugará en la naciente liga femenina, la WPS, con Los Ángeles Sol. Su debut será el 9 de marzo en el Home Depot Center, contra Washington Freedom.

Su popularidad es tal, que sus pequeños pies están grabados en el Halla de la fama del Maracaná, santuario del fútbol, junto a las huellas de Pelé, Garrincha, Kaká, Romario, Ronaldo y su ídolo, Ronaldinho, entre muchas figuras. No descarta una incursión en el fútbol masculino, aunque su físico y las regulaciones de la Fifa lo impidan. Con todo y eso, jugó el pasado 17 de noviembre un partido de exhibición en España junto a Zidane, Ronaldo, el venezolano Juan Arango, el español Joseba Etxeberría y el arquero Dida.

Afuera de la cancha, Marta es una joven de 22 años hincha del Corinthians de Sao Paulo, que odia la falsedad, le gusta ir a cine, hacer compras, tocar guitarra, comer fríjoles y lasaña, y que se considera terca pero extremadamente honesta. Adentro de ella es la mejor futbolista por amplio margen, así de categórico. Y si sus referentes son Ronaldinho y Rivaldo, adivinen con qué número juega.