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| 10/25/1999 12:00:00 AM

A TRABAJAR SE DIJO

La elección de Bogotá como sede de la eliminatoria al Mundial es un reto enorme para la <BR>Selección y para la capital

A TRABAJAR SE DIJO A TRABAJAR SE DIJO
DespuEs de 15 años la Selección Colombia regresa a Bogotá para enfrentar una eliminatoria
al campeonato mundial de fútbol. La que en principio ha debido ser una decisión de carácter técnico se
convirtió en un novelón que enfrentó a 'cachacos' y 'curramberos' hasta el punto que los alcaldes de
ambas ciudades se apersonaron del asunto.Bogotá aprovechó el discurso de la altura (que salvo en la
eliminatoria al Mundial de Chile de 1962 nunca ha servido para nada), su infraestructura hotelera y su carácter
pluriétnico y multicultural para aspirar a la designación. Además, es la ciudad con más barras organizadas.Los
barranquilleros, por su parte, contaban con el Estadio Metropolitano, muy superior a El Campín de Bogotá, y
con el balance de las tres campañas anteriores, que le permitieron a Colombia asistir a los mundiales de
Italia, Estados Unidos y Francia. Para completar, el técnico Javier Alvarez a última hora decidió manifestar que
prefería jugar en Medellín, lo que aumentó la confusión.Después de ires y venires por fin salió humo blanco. El
pasado miércoles el comité ejecutivo de la Federación Colombiana de Fútbol se reunió durante más de tres
horas. Alvaro Fina, su presidente; Ramón Jesurum, primer vicepresidente; Hernán Mejía Campuzano,
segundo vicepresidente; Gustavo Moreno, tesorero, y Arturo Bustamante, vocal, tenían en sus manos la
elección de la sede. Bustamante votó por Medellín, Jesurum y Moreno por Barranquilla. Mejía y Fina por
Bogotá. Alvaro Fina resolvió el empate al darle el voto definitivo a Bogotá.Al conocer el veredicto de la
Federación Enrique Peñalosa, alcalde de la ciudad, apareció ante los periodistas con la camiseta de la
selección. "Fue un triunfo de los barranquilleros, los opitas, los llaneros y todos los colombianos que viven en
Bogotá", exclamó.El alcalde de Barranquilla, Bernardo Hoyos, en cambio, no tenía nada de qué alegrarse.
En su concepto la decisión de la Federación Colombiana de Fútbol fue una burla, una payasada y una falta
de respeto con su ciudad. Según él, Barranquilla estaba dispuesta a darle a la Federación Colombiana de
Fútbol más de lo que les había pedido cuando una comisión, encabezada por el propio Fina, le solicitó una
audiencia.2.600 metros más cercaPero una vez conocido el fallo a favor de Bogotá comenzaron a aparecer
los inconvenientes. Por un lado el profesor Alvarez manifestó que, para prepararse para la altura, debe
trabajar con los jugadores 10 días antes de cada partido y la Fifa sólo les exige a los clubes que presten a los
jugadores cinco días antes. De no lograrse esto el equipo se concentraría en Llano Grande, cerca de
Rionegro, Antioquia, y llegaría a Bogotá unas horas antes de cada partido, con lo cual se perdería la ventaja de
jugar en la altura. Bogotá, por su parte, debe trabajar muy duro desde ya si quiere cumplirle lo prometido a la
Federación. Es necesario invertir cerca de 4.000 millones de pesos para reparar las fallas estructurales del
estadio (las tribunas norte y sur están cerradas desde hace varios meses), mejorar la iluminación externa,
volver a hacer los baños y arreglar los camerinos.Un poco de historiaEn la ya larga historia de las
eliminatorias al mundial los números hablan a favor de Barranquilla.En 1989, en plena era Maturana,
Colombia les ganó a Ecuador, Paraguay e Israel los partidos que disputó en el Estadio Metropolitano y
clasificó al mundial de Italia. Cuatro años más tarde el equipo comenzó mal: empató con Paraguay pero
luego venció 2-1 a Argentina y 4-0 a Perú. En la eliminatoria a Francia, Colombia fue contundente en la
primera fase pero en la segunda cayó ante Argentina y Perú en el Metropolitano. Aún así le alcanzó para
clasificar.En Bogotá las cosas han sido a otro precio. De poco ha servido el factor de la altura. Salvo el triunfo
1-0 ante Perú, el que permitió la clasificación al Mundial de Chile de 1962, sólo ha habido frustraciones.
En 1957, empate ante Uruguay y derrota ante Paraguay. En 1965 se le ganó a Venezuela y nada más. En
1969 Colombia cayó 0-2 ante Brasil. En 1973 los empates ante Ecuador y Uruguay en El Campín hicieron
inútil el triunfo de Colombia en Montevideo, con gol de Willington Ortiz, porque Uruguay clasificó a Alemania
74 por tener mejor diferencia de goles. En 1977 se logró un empate con sabor a triunfo ante Brasil, pero
Colombia perdió ante Paraguay. En 1981 Colombia apenas pudo empatar ante Perú y Uruguay en El Campín
y no estuvo en el Mundial España 82.En 1985, la muy promocionada selección de Gabriel Ochoa Uribe
cayó ante Argentina 1-3. En el repechaje Colombia venció 2-1 a Paraguay, pero no alcanzó porque en
Asunción los paraguayos habían ganado 3-0. Estas cifras son simples anécdotas. Al profesor Javier Alvarez le
corresponde ahora romper, con un trabajo serio y buen fútbol, el poco halagador balance histórico que
presenta la capital. Además Rivaldo, Crespo, Chilavert, Recoba y Salas también tienen la palabra. nA la
colombianaAunque son 10 los países que disputan los cinco cupos que le corresponden a Suramérica en el
Mundial de 2002, puede decirse que, al menos en el papel, dos escuelas futbolísticas prevalecen en la
eliminatoria que comienza a disputarse el año entrante: la argentina y la colombiana. ¿La razón? Siete de los
10 directores técnicos en competencia son de estas nacionalidades.Colombia, que en épocas no tan lejanas
echaba mano de técnicos extranjeros para asumir este tipo de retos, ahora se ha transformado en un
exportador de estrategas. Por primera vez en la historia Colombia cuenta con tres directores técnicos en una
eliminatoria al mundial. Además de Javier Alvarez, quien dirige la Selección Colombia, están presentes los dos
anteriores técnicos del equipo nacional.Hernán Darío Gómez, quien dejó un balance más bien pobre en los
cinco años que estuvo al frente del equipo de Colombia, ahora es el encargado del combinado de Ecuador,
que jamás ha clasificado a un mundial. Como detalle curioso, el anterior técnico ecuatoriano fue Francisco
Maturana, quien acaba de firmar contrato con la Federación Peruana de Fútbol para dirigir el combinado
inca.Maturana tiene una tarea de gran responsabilidad pues los peruanos no asisten a un mundial desde 1982
y los hinchas de este país no están dispuestos a soportar un nuevo fracaso, y menos ahora, cuando cuentan
con uno de los equipos que más ha progresado en Suramérica en los últimos cuatro años.Argentina, sin
embargo, manda la parada con cuatro estrategas. Al frente de las selecciones de Argentina, Uruguay, Bolivia
y Venezuela están, respectivamente, Marcelo Bielsa, Daniel Alberto Pasarella, 'El Bambino' Veira y José
Omar Pastoriza.

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