Todo debe estar alineado, pero no resultó así. La Contraloría General afirma que hay diferencias sustanciales en los tres documentos más importantes que elabora el Ministerio de Hacienda para trazar la hoja de ruta de las finanzas públicas para el año venidero, en el que el titular de esa cartera tendrá que afrontar circunstancias fiscales complejas.
El Marco Fiscal de Mediano Plazo, que se actualiza cada año, pero que contiene proyecciones para una década, plantea una situación para 2027 muy distinta a la que el gobierno saliente consignó en el Presupuesto del próximo año, radicado en el Congreso, pero devuelto para su revisión por la nueva administración. También habría inconsistencias con lo propuesto en el Plan Financiero, que es una especie de rama del Marco Fiscal de Mediano Plazo, pues se concentra en una sola anualidad.
De acuerdo con lo manifestado por la Contraloría General, “los tres documentos deberían guardar coherencia”.

Desfases grandes
Según el ente fiscalizador, un ejemplo de la incoherencia se evidencia en el comportamiento de los ingresos tributarios: “El Marco Fiscal proyecta un crecimiento de 15,2 %, mientras el Proyecto de Presupuesto contempla una caída de 3,9 %”.
En desarrollo de su argumento, tras revisar los tres documentos, la Contraloría afirma que el Proyecto de Presupuesto 2027 supone que la economía crecerá 2,2 %, con una inflación proyectada de 4,4 % y una tasa de cambio promedio de $3.859 por dólar.
En ese contexto, la Contraloría General afirma que “un crecimiento de 2,2 % resulta insuficiente frente a las necesidades planteadas en el presupuesto”.
La posición de la Contraloría General es que el nuevo Gobierno debe hacer reformas estructurales que aumenten la productividad y el crecimiento potencial del país. Si eso se da, los ingresos tributarios aumentarían sin necesidad de reformas a los impuestos en el futuro.
Hay que recordar que el Ministerio de Hacienda está próximo a presentar nuevamente el proyecto de Presupuesto General 2027, teniendo en cuenta que las comisiones económicas del Congreso de la República lo devolvieron para que se le realicen ajustes, principalmente al gasto público, que es una de las apuestas del gobierno de De La Espriella.
El presupuesto para el próximo año fue aforado en 575,6 billones de pesos, equivalente al 27 % del PIB del país. La mayor parte de la cifra se destinaría a gastos de funcionamiento: 367,6 billones de pesos; mientras que 118 billones de pesos irían al servicio de la deuda, y solo 89 billones de pesos para inversión (la misma cifra del año 2026).

La misma Contraloría evidencia que “las diferencias entre las cifras de ingresos tributarios del Marco Fiscal y el Proyecto de Presupuesto General de la Nación se explican porque en el MFMP se hacen las cuentas teniendo en cuenta para 2026 la no aprobación de la Ley de financiamiento de 2025, por $26 billones, y en 2027 se incluyen los $30,2 billones de ingresos que generarían las reformas tributarias y de financiamiento. Por el contrario, en el proyecto de presupuesto 2027 no considera ninguna de estas dos situaciones”, señala el organismo de control.
La contralora delegada para Economía, Jenny Lindo, señala que el pronunciamiento se hace para que, al revisar el presupuesto 2027, no se vuelva a incurrir en las mismas inconsistencias.

