opinión

Claudia Varela
Claudia Varela - Foto: SEMANA

Suelta el control

Conozcamos mejor los motivadores de quienes hacen parte de nuestros equipos, para así lograr un mayor compromiso y un menor nivel de renuncias.


Por: Claudia Varela

El liderazgo hoy busca personas que realmente inspiren. Que sean consistentes entre lo que dicen y hacen, y busquen más caminos de conciliación y entendimiento que grandes discusiones sobre tener la razón.

En algunas conversaciones y procesos de coaching este año, he descubierto que algunos líderes no entienden por qué es importante entender los motivadores de los demás. Con respuestas cortas y un poco sorprendidas ven “normal” la diversidad y les parece exagerado que todo tenga que cambiar por algunos grupos “minoritarios”.

En realidad, el universo debe ser compartido. El mundo en el que vivimos tiene cada vez más gente y menos espacio. Miren ustedes un aeropuerto: se supone que en medio de la crisis económica mundial no debería haber tantos viajeros, pero los aviones siguen llenos y más porque, además, con este nuevo bajo costo ya no cabe un humano que mida más de 1.60 mt.

Volviendo al tema, algunos líderes en organizaciones siguen pensando que el mundo es como ellos lo ven y nada más. Muchos juzgan a sus equipos porque no quieren trabajar al 100% en la oficina de nuevo y otros entran a obligarlos a meterse dos horas en un transporte solo por el gustazo de controlarlos sentados en sus escritorios.

El mundo está cambiando. Hay cosas que se nos olvidaron y que habíamos aprendido durante la pandemia, pero entender que podemos disfrutar más a la familia, ser más productivos y eficientes desde casa, creo que todos lo vamos a recordar y no lo vamos a dejar morir.

Hay que meterle decisión a entender la diferencia y los nuevos retos. Hay que trabajar comprendiendo los motivadores de los demás y no solamente los propios. Se puso de moda la diversidad y a mí me parece fabuloso que así sea, pero el tema no debe ser solo de tendencia o uno que damos por hecho.

Conozcamos mejor los motivadores de quienes hacen parte de nuestros equipos para así lograr un mayor compromiso y un menor nivel de renuncias. Alguien me preguntaba por qué los chicos más jóvenes tienen tan alta rotación. Yo le devolví la pregunta y le dije: ¿qué beneficios tienen para los chicos más jóvenes en tu empresa? Me respondió: “Les pagamos superbien, ya hubiera querido yo tener la mitad del sueldo a esa edad”.

No sé si ves algo mal en esa respuesta. Quizá no, porque pienses igual. Pero, por supuesto, hay dos variables que están fallando.

La primera, las nuevas generaciones, hoy no se amarran solo por plata a una empresa, así que si el principal factor de retención para ellos es el dinero, suena una alarma, ya que estás usando el gancho equivocado.

En segundo lugar, pensar que para alguien el dinero es igual de importante que para mí (porque de joven me toco guerrearla más) es un sesgo dentro del cual consideras que todo el mundo debe guerrearla al infinito para ganar plata (como te toco a ti) y, por tanto, deberían “agradecer” y quedarse. Pero, segunda alarma: los chicos más jóvenes no piensan así. Creen que van a aprender a dar de su conocimiento, pero en una actividad transaccional donde se les paga. No piensan que la empresa les hace un “favor”.

Con este ejemplo solo pretendo llamar a una reflexión de cómo los líderes, si quieren tener mayor compromiso de su equipo, deben ser más consistentes y escuchar más a los miembros de su grupo para entender qué los mueve.

Suelta el control. Deja de pensar por los demás. Entiende que cada uno trae su propio código y los motivadores dependerán justamente de ese ADN particular.

Y tú, ¿eres un líder que conoce bien a su equipo?