cumbre líderes por la educación

¿Cuál es el camino para mejorar la calidad de la educación en Colombia? Reviva el primer día de la 9.ª Cumbre Líderes por la Educación

La primera jornada de este importante evento planteó varios desafíos para el sistema educativo colombiano. El cierre de brechas, la salud mental, promover las escuelas como entornos seguros y las reformas que debe adelantar el Gobierno nacional, fueron los principales focos de atención.


El primer día de la novena edición del evento más importante para la educación en Colombia arrancó con un balance sobre cómo avanza el sistema educativo colombiano en medio de la pospandemia. Alejandro Gaviria, ministro de Educación, señaló que el sector pasa “por una grave crisis financiera”.

La bolsa total de la educación básica definida por el sistema general de participaciones no está alcanzando. El déficit, en números redondos, está por los lados de los dos billones de pesos”, aseguró el ministro.

Justamente para hacer frente a esta problemática, Gaviria anunció una reforma al Sistema General de Participaciones, no solo para cerrar el déficit, sino también para avanzar en la cobertura de primera infancia, preescolar y jornada única, buscando las mejores condiciones laborales para los maestros.

En medio del evento, Hernando Bayona, viceministro de Educación preescolar, básica y media, explicó que la calidad de la educación debe trascender del puntaje de las pruebas estandarizadas, y apuntar a aspectos claves como educación que forma para la vida, con sentido para una vida saludable y feliz, y que abra puertas a las oportunidades.

Tenemos desafíos enormes en términos educativos que invitan a que los pensemos en forma colectiva y disruptiva. Si deseamos englobar en un concepto los problemas de la educación, diría que es garantizar el pleno disfrute del derecho a la educación para todos, sin distinción”. Ante este panorama, señaló que las escuelas y los colegios deben convertirse en un epicentro de transformación social y cultural. “Esta es nuestra apuesta desde el Ministerio de Educación”.

El impacto de la pandemia

En un segundo segmento, Horacio Álvarez Marinelli, economista sénior en educación del Banco Mundial, dio a conocer el estudio “Dos años después: salvando a una generación”, realizado por el Banco Mundial y la Unicef, en colaboración con la Unesco. Según el representante, los estudiantes de América Latina y el Caribe sufrieron un fuerte impacto en su proceso educativo producto del cierre de las intuiciones educativas por casi dos años.

“Es la crisis más grave de los últimos 100 años. Millones de estudiantes de la región están en riesgo de abandonar la escuela debido a la falta de habilidades necesarias para pasar de grado”, sostuvo Álvarez.

Con gran preocupación, aseguró que los estudios arrojan que los sistemas educativos de América Latina y el Caribe perdieron aproximadamente cerca de 1,5 años. Sin embargo, en Colombia “se pudo haber perdido cerca de 7.7 años en los aprendizajes”.

Para revertir esta realidad, aseguró que el sistema educativo colombiano debe retomar con urgencia a la escolaridad, enfocarse en las habilidades fundamentales como la lectura, la escritura y las matemáticas, medir, en forma constante, el estado en el que están los estudiantes y su progresión.

Es necesario implementar estrategias de recuperación educativa a escala y en todos los niveles. La evaluación formativa y continua, así como los programas de recuperación, necesitan el apoyo estructurado de los niveles centrales y las secretarías de Educación. Hay que continuar velando por el bienestar socioemocional de estudiantes y docentes”, precisó.

Índice Welbin 2022

En medio de la cumbre, Daniel Tobón, director del índice Welbin y Luz Karime Abadía, codirectora del Laboratorio de Economía (LEE) de la Educación Universidad Javeriana, dieron a conocer los hallazgos de esta herramienta de medición del bienestar y la salud de los estudiantes en los colegios del país. Según Tobón, “la importancia de esta medición se basa en la urgencia de tener claras las necesidades de cada tipo de institución educativa en Colombia”.

De acuerdo a lo expuesto por los panelistas, el puntaje promedio nacional del índice de bienestar de las instituciones participantes quedó en 50 por ciento. “Hay menos índice Welbin para los colegios oficiales y rurales, hay brechas que son importantes atender”, precisó Tobón.

Abadía destacó una cifra relevante: el 77 por ciento de los colegios considera que no acompañan adecuadamente las necesidades de salud física, mental y social de los estudiantes. El índice señala que, en promedio, el 45 por ciento de los colegios cumplen con las condiciones escolares para garantizar la convivencia y la inclusión y solo el 36 por ciento de las instituciones cuentan con condiciones para una buena salud mental y emocional de los estudiantes.

De igual forma, ambos panelistas destacaron que el 41 por ciento de los colegios cuentan con condiciones para garantizar alimentación y vida sana. Mientras el promedio nacional de colegios sin acceso a agua potable es de 38 por ciento, en la zona rural esta cifra es de 67 por ciento. “Cada 7 de 10 colegios rurales no cuenta con agua potable, esto es un asunto prioritario”, destacó Tobón.

Como posibles soluciones que permitan mitigar esta realidad, señalaron que el factor común en los cinco componentes de medición, es una brecha entre las instituciones públicas y privadas, y la ruralidad y lo urbano. Además, destacaron la importancia de la atención integral de los estudiantes. “Para esto es necesario la formación docente, liderazgo y la articulación con varios servicios”, resaltaron.

Escuelas seguras

Varios panelistas recalcaron que Colombia es un país tremendamente inequitativo. Ángela Anzola de Toro, presidenta de la Fundación PLAN, fue crítica al decir que Colombia es un país en el que “naces, te crías y el color de tu piel cambia tus posibilidades”. Por lo anterior, destacó que el sueño tiene que ser que todos tengan acceso a una educación incluyente y de calidad”.

Mary Guinn Delaney, asesora Regional de Educación para la Salud Unesco, afirmó que todavía hay sistemas anticuados, rígidos y autoritarios en los colegios que modelan comportamientos sexistas e intolerantes. No obstante, precisó en qué “se debe reconocer el trabajo que se ha hecho y el enorme potencial que tiene el espacio escolar para las transformaciones individuales, familiares y comunitarias”.

Por su parte, María Figueroa, rectora Colegio Marymount de Bogotá, manifestó que su sueño es desarrollar una cultura del cuidado en las instituciones educativas del país. “Esto implica reconocer la diferencia, recolectar datos, dar justicia, realizar pequeñas acciones y relacionarse”, afirmó.

Nuevos modelos de enseñanza

La cumbre también tuvo un espacio para analizar cómo avanzan los nuevos métodos de enseñanza que se fortalecieron en medio de la pandemia. Natalia Jaramillo, directora de Educación de Microsoft Andino Sur, dijo que la educación híbrida no se limita a una videollamada o a una clase remota. “Implica analizar toda una experiencia, es la posibilidad de recolectar datos, de hacer intervenciones personalizadas a los estudiantes, de lograr más cobertura y darles accesibilidad a personas con discapacidades o en otras regiones. Es democratizar el conocimiento”, precisó.

No obstante, si bien Colombia tiene avances en esta materia, hay grandes retos para poder consolidarlo. Según Eduardo Esteban Pérez, docente de matemáticas y tecnología del Instituto Técnico Guaimaral en Cúcuta, “los niños están en otros sitios: internet, redes sociales, etc, pero los profesores continúan en el tablero y marcado”.

Ulia Yemail, directora de Ciencias, Tecnología y Medios Educativos de la Secretaría de Educación de Bogotá, sostuvo que la pandemia rompió los cuatros muros de las escuelas y nos puso a pensar en espacios, aulas y ambientes de aprendizaje mucho más amplios. Entendiendo esto, la funcionaria agregó que varios colegios oficiales de la capital del país ya manejan una serie de iniciativas con las cuales se rompe el esquema de enseñanza tradicional.

Articulación educación básica y educación superior

Pablo Jaramillo, director general de la Alianza Educativa, reveló que el 94 por ciento de los estudiantes tiene como proyecto de vida ingresar a la universidad. Sin embargo, “existe una brecha del 90 por ciento en el ingreso a la educación superior”.

El director general del ICFES, Andrés Molano, afirmó que el resultado de las trayectorias educativas en la educación superior, parte desde la vida escolar. “Este nuevo gobierno busca que los docentes se informen y se desempeñen”. Así mismo, señaló que “a los estudiantes de secundaria media le estamos dando mensajes de culminación, y hay retos en el sector educativo y en cómo el sistema educativo apoya las transiciones”. Por último, el funcionario resaltó la necesidad de que la medición educativa le dé a los estudiantes información sobre sus fortalezas y los aspectos a mejorar

Ciudades como Medellín ya adelantan una serie de iniciativas con las cuales buscan generar esa articulación entre educación básica y superior. Alexandra Agudelo, secretaria de Educación de la capital antioqueña. “Más que hablar de reformas educativas, hay que hablar de transformaciones en los territorios”. Por lo anterior, Agudelo explicó que el 90 por ciento de las escuelas de Medellín tienen media técnica. “La meta es universalizar la media técnica en los colegios de la ciudad”.