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Enamorarse tiene su ciencia

Falta mucho para cerrar la brecha de género en áreas del conocimiento relacionadas con la investigación. Un cambio de prioridades que afecta la vocación científica explicaría el porqué.


Una mujer colombiana entra a la Fórmula 1. Otra lleva en su bicicleta mandados y en algunas obras de construcción hay otra pegando ladrillos. En el gobierno actual, ocho de los 16 ministros son mujeres. Conquistan profesiones, oficios y cargos que hace unos años eran exclusivos de los hombres. En ciencia cada vez hay más mujeres que quieren dedicarse a la investigación científica. Pero la historia es particular: si bien al comienzo de su carrera suben con bríos, llega un punto en que los escalones ya no son los de una escalera recta, sino en forma de tijera. Lentamente bajan las cifras.

De acuerdo con el más reciente libro de indicadores del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología con datos recogidos entre 2007 y 2016, el programa de jóvenes investigadores liderado por Colciencias, dirigido a fomentar vocaciones científicas en profesionales recién graduados de pregrado, apoya más a mujeres que a hombres. Son ellas las que están en los grupos de investigación haciendo sus pinitos en diferentes disciplinas.

El apoyo en becas y créditos para adelantar estudios de maestría desde 2007 se otorgaba más a ellos, pero a partir de 2013 son más las mujeres que lo reciben. En 2016, por una ligerísima diferencia, los hombres vuelven a superar al género femenino.

Para estudios de doctorado, las cifras para las mujeres inician una curva en declive. Siempre han sido más hombres los que reciben estos apoyos, en una relación promedio de 60/40. ¿Por qué? Una razón que me han dado varias científicas es que para ese entonces la mujer ya empieza a formar familia. Sus prioridades cambian y su vocación científica empieza a esfumarse. Pueden haber más razones, pero esta siempre es recurrente.

Y finalmente, en el campo laboral, de los 4.896 investigadores activos registrados por Colciencias en 2016, solo el 31 por ciento son mujeres. Suben con mucha energía y bajan con el pasar de los años.

En toda esta historia, vale la pena destacar que desde 2012, en ciencias médicas y de la salud, son más las mujeres graduadas con doctorado que los hombres, una ganancia para la equidad de género. Pero el camino es largo, si lo que se quiere es lograr esa meta.