EL GURU DE MICRISOFT

SEMANA entrevisto a Nathan Myhrvold, vicepresidente de tecnología de Microsoft y el hombre <BR>encargado de dirigir el desarrollo del computador del futuro.

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14 de marzo de 1999, 7:00 p. m.


LOS EXPERTOS EN MATERIA DE NEGOCIOS aseguran que en el siglo XXI lo que diferenciará a las
empresas exitosas de las demás será el conocimiento. Bill Gates y Microsoft, convencidos de esta visión, la
están llevando a fronteras insospechadas. Al contrario de lo que hacen otras compañías en diversos sectores,
que enfocan sus presupuestos de investigación en proyectos eminentemente prácticos y de corto plazo, Gates
está armando una de las organizaciones de investigación básica más sofisticadas del planeta. Utilizando su
profunda chequera Microsoft cerró 1998 con 19.000 millones de dólares en caja, su todo poderosa acción que
actualmente se transa a 68 veces sus utilidades y le confiere a la empresa un valor superior a los 400.000
millones de dólares, y un ingrediente fundamental la libertad para enfocarse en proyectos científicos de largo
plazo cuyas aplicaciones inmediatas son menos que obvias esta compañía ha contratado a más de 300
investigadores de las más prestigiosas universidades y laboratorios privados del mundo. Este equipo, que se
prevé llegará a más de 600 en dos años, recibe salarios de seis cifras en dólares y apciones sabre las acciones
de la empresa con el único compromiso de poner sus neuronas al servicio de Microsoft.
Liderando este esfuerzo se encuentra Nathan Myhrvold, vicepresidente de tecnología de la empresa. Myhrvold
es un verdadero niño prodigio. Se graduó de bachillerato a los 14 años, de la Universidad de California en Los
Angeles a los 19 años, con una licenciatura y una maestría en geofisica, y de la Universidad de Princeton a
los 23 con un doctorado en física matemática y teórica y una maestría en economía matemática. Después de
trabajar en la Universidad de Cambridge, Inglaterra, bajo la tutela de Stephen Hawking investigando los
primeros microsegundos de la existencia del universo, decidió lanzarse a montar una empresa de software.
Cuando esta fue adquirida por Microsoft en 1986, Myhrvold se incorporó a la empresa. Su misión actual es
coordinar la investigación y el desarrollo de lo que Gates llama "el futuro de la compulatación", es decir un
computador que habla, escucha, ve y aprende.
SEMANA: ¿Cuál es exactamente el papel del Chief Technology Officer o vicepresidente de tecnología de
Microsoft?
NATHAN MYHRVOLD: En el cargo de vicepresidente de tecnología de Microsoft mi papel consiste en ayudar
a planear las inversiones de la compañía en materia de tecnología. Eso incluye buscar los criterios para
establecer si nuestro plan tecnológico es bueno; tratar de imaginar cuáles serán la nuevas tecnologías que
aparecerán; inventar nueva tecnología en nuestros laboratorios de investigación y asegurarnos de que nuestro
presupuesto de investigación se está cumpliendo a cabalidad, es decir, de que estamos ejecutando
oportunamente las acciones correctas.
SEMANA: ¿En qué áreas especificas de investigación y desarrollo está trabajando su equipo actualmente?
N.M.: Estamos haciendo muchas cosas, por supuesto. Pero, tan sólo para tomar un par de ejemplos,
estamos realizando algunos trabajos en el área de reconocimiento del habla para que los computadores sean
capaces de entendernos cuando les hablemos. También estamos trabajando en la sintesis de la palabra, de tal
modo que los computadores nos puedan responder cuando les hablemos. Estamos haciendo una amplia
gama de cosas relacionadas con la interfaz para el usuario, procurando que se le facilite cada vez más a la
vente el uso del computador. Un ejemplo sería poder usar el mouse sin necesidad de operarlo con las manos.
Actualmente los computadores pueden hacer muchas cosas maravillosas, pero todavía resultan demasiado
difíciles de manejar. Nosotros creemos que al fabricar computadores a los cuales usted les pueda hablar y
que sean capaces de hacer nuevas cosas con gráficas y en otras áreas, fundamentalmente estamos facilitando
la utilización de los computadores.
SEMANA: ¿Qué clase de cosas serán capaces de hacer los computadores del futuro que nos parecen
inverosímiles en la actualidad?
N.M.: La capacidad de hablar es un buen ejemplo de algo que nos parece imposible actualmente, pero que los
computadores harßn en el futuro. Pienso que muchas de las cosas que actualmente incluimos dentro del
concepto de 'inteligencia' podrán ser hechas por los computadores. Como usted sabrá, un computador derrotá
al campeón mundial de ajedrez. Aunque se trata de una situación especial, pues no es seguro que dicho
computador sea capaz de derrotar al campeón en el marco de un torneo real de ajedrez, de todas maneras es
un hecho interesante. Ahora bien, el ajedrez es tan solo un ejemplo. Pienso que hay muchas capacidades
humanas que los computadores podrán eventualmente igualar o superar. Digo eventualmente porque es posible
que transcurran años antes de que esas cosas ocurran. Una actividad que ejemplifica la clase de cosas que
son muy difíciles para un computador es la traducción de un idioma a otro. Ello se debe a que las palabras
que elegimos tienen muchos significados sutiles y diferentes. Si usted toma una oración en inglés o en
español y la traduce al otro idioma utilizando un diccionario es muy fácil cometer errores terribles y esa
característica es precisamente la que hace interesantes los idiomas. Lo que determina la grandeza de un
escritor o de un orador es su capacidad de elegir cuidadosamente las palabras de modo que los matices de
significacion comumquen algo con gran efectividad. Para los computadores es muy difícil entender esto, pero
pienso que algún día lo lograrán.
SEMANA: ¿Cuándo cree usted que veremos aquellos que los cientificos llaman Inteligencia Artificial Avanzada
(Strong Artificial Intelligence)? N.M.: Bueno, el concepto mismo de inteligencia artificial avanzada es un poco
vago. No hay una definición exacta del término. Sin embargo creo que dentro de algo así como 30 años
podríamos tener un computador cuya inteligencia se aproxime a la de una persona. Poco más, poco menos.
Lo más probable es que sea distinta. Déjeme darle un ejemplo. Si usted preguntase cuándo tuvimos máquinas
que fueran más capaces que una persona le respondería que en términos generales no existe todavía un robot
que pueda hacer todo lo que puede hacer una persona. Pero un carro puede ir mucho más rápido que cualquier
ser humano a pie; una moto es más veloz que cualquiera en bicicleta; una pala mecánica o un bulldozer
pueden remover materiales mejor que un ser humano. Si nos preguntamos qué significa ser más capaz que un
humano no encontramos una respuesta sino muchas. Del mismo modo, si usted preguntase qué se requiere
para ser tan inteligente como un ser humano, las respuestas serán múltiples. Sin embargo pienso que de aquí
a 30 a 40 años realmente tendremos lo que podría denominarse inteligencia general en los computadores.
SEMANA: ¿ Y qué hay de las emociones artificiales?
N.M.: Tengo la sospecha de que las emociones son más simples que la inteligen cia. Este es un tema muy
controversial pero a manera de ejemplo podemos decir que muchos animales cuentan con algo semejante a
una emotividad: se asustan, se ponen agresivos y atacan, se alegran. Y, no obstante, no los catalogaríamos
como inteligentes.
SEMANA: Actualmente la gente habla del concepto de 'ubiquitous computing', es decir, la generalización del
uso de los computadores en todas las actividades humanas. ¿Cuándo cree usted que ocurra eso?
N.M.: La noción de computación ubicua se refiere a que habrá computadores en todas partes, como
componentes de todo tipo de aparatos. Y eso ya es prácticamente un hecho en la actualidad. La gran mayoría
de los automóviles nuevos tiene un computador que controla el motor y otro que controla el sistema contra el
bloqueo de frenos. Hay un computador en cualquier reloj digital, en las grabadoras digitaes, en los tocadiscos
para CD y en los de DVD. Los computadores están entrando en nuestras vidas en millones de maneras
diferentes; de modo que es algo que ya ocurrió pero resulta un poco difícil saber en qué momento. ¿Cómo lo
define? ¿A partir del momento en que una persona tenga 10 computadores que le ayuden en su vida diaria?
Muchas personas ya cuentan con 10 computadores. No son 10 computadores personales pero sí son 10
aparatos que incorporan microprocesadores con todo y software.
SEMANA: Muchas personas dicen que Internet constituye una amenaza para la posición dominante de
Microsoft en el mercado de software. ¿Qué piensa usted de eso?
N.M.: Toda tecnología nueva le plantea una amenaza a las empresas existentes. Si usted es una empresa
tecnológica tiene que aprender a sacar provecho de las constantes amenazas y ser capaz de realizar
innovaciones técnicas que lo mantengan en la vanguardia del juego. El negocio tecnológico no es para
personas lentas o estáticas. Microsoft entiende esto. Pensamos que Internet es una cosa tremendamente
positiva para el mundo, para la industria tecnológica y para el software. Representa la posibilidad de que
nuestros clientes logren cosas con las que no hubieran soñado siquiera hace unos pocos años. En un sentido
amplio es un recurso muy positivo. Pensamos que si trabajamos con ahínco podremos ganarnos la confianza
del píblico y que los clientes elegirán nuestros productos para Internet. Pero inclusive, si no eligen nuestros
productos. Pienso que todo el sector de la informática es mejor gracias a la existencia de Internet.
SEMSA: ¿Considera usted que los gobiernos deberían reglamentar la tecnología de la información?
N.M.: Los gobiernos usualmente tienen una manera muy tradicionalista de enfrentar estos temas. Cuentan
con un sistema que data de décadas y en ocasiones de cientos y a veces miles de años de antiguedad. Los
gobiernos están acostumbrados a que las cosas no cambien muy rápido. La mayoría de las leyes tienen que
ver con elementos de la naturaleza humana o con aspectos fundamentales de la sociedad. Pienso que los
gobiernos no están bien equipados para moverse con la velocidad que requiere el cambio tecnológico. Como
resultado de ello, los gobiernos tendrán muchas dificultades para elaborar legislación inteligente acerca de las
tecnologías de la información.
SEMANA: Pero, ¿deberían siquiera intentarlo?
N.M.: En la gran mayoría de los casos creo que no deberían intentarlo siquiera porque usualmente los
gobiernos no reglamentan los sectores económicos. Existen únicamente unos cuantos casos especiales en
los cuales hay un interés público urgente de que el gobierno reglamente. Por ejemplo, los gobiernos
reglamentan la policía. En cierto sentido ese es un servicio brindado por el gobierno, aunque existen empresas
de seguridad privada. El ejército constituye otro de estos ejemplos. Pero por fuera de un puñado de casos
como esos, o tal vez en telecomunicaciones y otras pocas áreas, el gobierno no reglamenta. Pienso que lo
mismo deberáa ocurrir aquí porque no hay más razón de reglamentar la tecnología de la información que
cualquier otra y porque la velocidad de su desarrollo es un argumento de peso para no hacerlo.
SEMANA: En su opinión, ¿qué tanseria es la amenaza planteada por el llamado 'problema del milenio' o Y2K
en los computadores?
N.M.: Es algo muy difícil de establecer. Este problema surgió del descuido humano. Es algo que nadie debió
haber hecho pero tal vez algunos pensaron que estaban ahorrando dinero, o tal vez tiempo o cualquier otra
cosa en el corto plazo, y debido a ello hipotecaron el largo plazo. También es posible que la gente
simplemente no se haya fijado. Pero el descuido es un tema muy interesante y complejo. Cuando las
personas son descuidadas a veces los aviones se estrellan, o los trenes se descarrilan, o puede ocurrir todo
tipo de calamidades horrendas. En el caso del problema Y2K, no pienso que vayan a tener lugar las
situaciones más catastróficas que la gente está pintando. Pero esa no es una razón para descontar la
posibilidad de que en alguna parte del mundo se produzca una verdadera tragedia, porque el descuido es algo
muy poderoso y los sistemas de computación son muy complejos; y cuando usted combina esas dos cosas
no obtiene un cuadro muy agradable que digamos.