Hace unos años, en plena juventud, estos muchachos empuñaron un fusil con el convencimiento de acabar militarmente a la guerrilla. Pero la guerra es el terreno de la incertidumbre y no de las certezas. En el camino muchos de los miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) murieron y otros cientos, como ellos, quedaron mutilados. Hoy pasan las horas en Santa Fe de Ralito, Córdoba, apostando en inocentes juegos de azar. La apuesta de la guerra para ellos y también para sus rivales sólo les ha dejado a los colombianos dolor y sufrimiento y unas heridas que no sanarán en el resto de sus vidas.
La Suerte de los Guerreros
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LEÓN DARÍO PELÁEZ - SEMANA
10 de diciembre de 1980 a las 7:00 p. m.