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| 8/2/2009 12:00:00 AM

La revolucionaria de la moda

Dos películas sobre la enigmática vida de Coco Chanel muestran que su historia personal fue tan apasionante como sus diseños, que cambiaron para siempre la forma de vestir de las mujeres.

La revolucionaria de la moda La revolucionaria de la moda
Cuando se habla de las grandes transformaciones de la vida de las mujeres en el siglo XX, se suele pensar en la píldora, el voto, y hasta el bótox. Pero en esa lista nunca debería faltar un nombre: Coco Chanel. La diseñadora francesa no exageró cuando dijo que le había devuelto al género femenino la libertad, especialmente a esos "cuerpos empapados de sudor por la moda de encajes, rellenos, fajas y corsés". Porque ella redefinió la elegancia femenina.

En esa época la comodidad parecía reservada para los hombres, y Coco se apropió para ellas de telas y prendas típicas de la indumentaria masculina. "Su sello era la simplicidad y la practicidad sin perder sofisticación. Ella quería ser única", explicó a SEMANA Nina García, directora de modas de la revista Marie Claire. Chanel logró crear un imperio que en la actualidad, con Karl Lagerfeld a la cabeza, sigue vigente. Y este año una Cocomanía parece apoderarse del mundo. El Festival de Cannes cerró con la cinta Chanel & Igor Stravinsky, sobre un supuesto romance entre la modista y el compositor ruso. Y se está presentando en los cines europeos Coco avant Chanel (Coco antes de Chanel), que cuenta cómo pasó de ser una huérfana pobre al ícono de la mujer moderna. En Estados Unidos, una miniserie protagonizada por Shirley MacLaine fue nominada a los Golden Globe.

Las creaciones de Chanel reflejan su historia: ella fue su propia musa. Los biógrafos coinciden en que la rebeldía de sus atuendos era su forma de ir contra cualquier forma de autoridad. Gabrielle Bonheur Chanel nació en 1883, no en 1893 como ella afirmaba, en la comuna francesa de Saumur. Aunque por vanidad solía decir que su papá había sido un comerciante que viajó a Estados Unidos en busca de fortuna, era un vendedor ambulante que abandonó a sus hijos. Cuando tenía 12 años, su mamá murió y ella tuvo que crecer en un orfanato de monjas que ejercían una disciplina física, aunque allí aprendió a coser. "Todo en ella fue motivado por su amargura", concluye la experta Pilar Castaño. "Inspirada en la indumentaria de las monjas uniformó a las mujeres más encopetadas con el clásico vestidito negro (little black dress), para demostrar que la seguían como borregos. Creó bisutería con cristales y resinas para comprobar que se podía lucir elegante sin diamantes, aunque luego mezcló esos materiales con perlas y joyas verdaderas. Pero la mayor prueba fueron sus carteras forradas en lona, el material de su uniforme en el orfanato, que tenían un bolsillo pequeño, para las cartas de amor que siempre soñó recibir".

Colin McDowell, analista de moda del diario The Times de Londres, sugiere que debido a su papá, Coco "nunca confiaría en un hombre". En vez de eso aprendió a utilizarlos para que le abrieran las puertas de la alta sociedad. A los 18 años consiguió trabajo como costurera en Moulins, pero en las noches cantaba en un cabaret de millonarios. En esa faceta ganó el apodo con el que se haría mundialmente famosa, 'Coco', gracias al número en que cantaba una canción titulada ¿Quién ha visto a Coco en el Trocadero?

Allí conquistó a su primer benefactor, Etienne Balsan, un famoso playboy criador de caballos. Desde entonces empezó a ser admirada por algunos y a escandalizar a otros por vestirse con pantalones de jinete y con atuendos considerados masculinos, un look original con cierto aire andrógino que despertó rumores de bisexualidad. Este amante le presentó al siguiente, un prestigioso industrial inglés llamado Arthur Capel, quien la instaló en un apartamento en París. Fue él quien en 1910 le dio el dinero para abrir su primera tienda en la Rue Cambon y la impulsó a expandir su negocio que inicialmente sólo vendía sombreros.

Después de la Primera Guerra Mundial, el ambiente 'antiestablecimiento' fue propicio para el boom Chanel. A ella se debe en parte ese estilo de mujeres esbeltas y pelo corto, que usaban faldas cortas y pantalones, que se dejaban ver en bares tomando y fumando. Todas querían imitar el look de Coco. La historia cuenta que por ella nació la moda de lucir bronceadas, luego de que regresó de un fin de semana en un yate. A diferencia de otros colegas, no le molestaba que hicieran imitaciones baratas de sus modelos, pues el "éxito es que te copien".

También revolucionó el mundo de los negocios. Fue la primera en lanzar perfumes con su marca, como el famoso Chanel No. 5, en 1921, que llegó a ser el más vendido y el primero en mezclar esencias. Y Marilyn Monroe ayudó a su leyenda cuando dijo que lo único que usaba en la cama eran unas gotas de la fragancia. Todavía se vende un frasco en el mundo cada 55 segundos.

Coco Chanel logró sus objetivos. Se codeaba con Picasso, Churchill, Dalí, entre otras figuras, y contó entre sus amantes a artistas y aristócratas como el duque de Westminster Hugh Grosvenor, el hombre más rico de la época, a quien le rechazó su propuesta de matrimonio: "Ha habido muchas duquesas de Westminster, Chanel hay una sola", le contestó. Pero en su lado oscuro tuvo un romance con un oficial nazi durante la ocupación alemana, por lo cual pudo vivir a sus anchas en el Hotel Ritz. También manchó su reputación que intentara aprovechar las leyes antisemitas para hacer a un lado a los Wertheimer, judíos socios de la perfumería Chanel. Por eso cuando acabó la Segunda Guerra Mundial, fue tildada de traidora y optó por exiliarse en Suiza.

En 1954, a los 71 años, decidió regresar, dicen que abrumada por la fama de Christian Dior, a quien acusaba de reinstaurar la idea de la moda incómoda. "Una mujer vestida de Dior parece un sillón antiguo", decía. Si bien al comienzo los franceses no fueron tan receptivos, en Estados Unidos las mujeres se rindieron ante su "menos es más", sus zapatos beige de punta negra para achicar el pie, la cartera 2.55 acolchada con broche y cadena larga, y la chaqueta de paño ribeteada con materiales contrastantes. Chanel murió en 1971, pero la importancia de su marca sigue demostrando cuán acertada estaba cuando dijo "la moda pasa, el estilo permanece".

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