También es muy conveniente dejarlo sin comer la víspera de matarlo.
En seguida se amarra de las patas y se cuelga; entonces se le corta la arteria del pescuezo para hacerle salir toda la sangre, se pela en seco prontamente, se chamusca y se lava. Al pescuezo se le corta un pedazo del hueso, sin tocar el cuero, y se le saca el buche; por la parte de abajo se abre un poco para sacarle las tripas.
Pavo con cerveza asado
Se toma libra y media de pan asado, 1 pucha de leche, 3 huevos, cebolla, pimienta, perejil, mejorana y demás aliños; alcaparras, aceitunas picadas, un poco de vino, 1 cucharada de aceite, sal suficiente, el pavo matado y marinado y media botella de cerveza.
Los panes se disuelven en la leche hirviendo; los menudos del pavo, cocidos, se pican bien; los huevos se baten, y todo esto se mezcla con los demás ingredientes arriba dichos.
Se rellena el pavo, y con un bizcocho o pedazo de pan se tapa el conducto que comunica el pecho con la parte baja para que quede el pecho bien relleno; se le unta mantequilla a todo el animal, por fuera, y a tiempo de meterlo al horno se le vierte la cerveza por encima, se cubre con un papel de estraza untado de mantequilla, y se mete al horno caliente.
Fragmento literario
Tomado del libro Un cuento de Navidad de Charles Dickens
... Por fin se trajeron las fuentes y se bendijo la mesa. Luego siguió una pausa en la que no se les oía ni respirar, mientras la señora Cratchit, mirando lentamente a lo largo del trinchante, se preparaba para hincarlo en la pechuga; pero en cuanto lo hizo, cuando brotó el esperado borbotón del relleno, se alzó un clamor de delectación por toda la mesa, incluso Tiny Tim, excitado por los dos Cratchit pequeños, golpeó el tablero con el mango del cuchillo y gritó débilmente:
—¡Hurra!
Nunca hubo una oca como aquélla. Bob decía que no podía creer que se hubiera cocinado jamás una oca como aquélla. Su sabor, ternura, tamaño y bajo precio fueron temas de universal admiración.
Acompañada por la salsa de manzana y el puré de patata, fue cena suficiente para toda la familia; y más aún, como dijo muy contenta la señor Cratchit supervisando una pequeña partícula de hueso en una fuente, ¡no se la habían acabado! El hecho es que cada cual tomó lo suficiente, y en especial los pequeños Cratchit se habían atiborrado de cebolla y salvia hasta las cejas.
Pero ahora la señorita Belinda cambió los platos mientras la señora Cratchit salía del cuarto sola -demasiado nerviosa para soportar testigos- para sacar el pudding y traerlo a la mesa.
Gaveta
Cómo emborrachar al pavo
Antes de matarlo se le da una copa de ron o de anisado, o de buen vinagre, y se hace correr bastante al animal.
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23 de marzo de 2011, 7:00 p. m.
