Hace unos 10 años, cuando en Bogotá se empezó a discutir la idea de implementar el sistema integrado de transporte público (SITP), los expertos decían que los 18.000 buses que entonces recorrían las calles de la ciudad tenían que reducirse a 12.000 para que el modelo funcionara. Hoy, cuando el sistema atraviesa por su etapa de implementación, las cifras –con corte a 31 de julio pasado– muestran lo siguiente: 5.793 vehículos han salido de circulación, 2.796 han entrado como parte de la flota del SITP y 2.997 han sido chatarrizados. Eso muestra que, a pesar de los avances, todavía queda tela por cortar.