La entidad organizó una sesión con funcionarios responsables de formular políticas en Colombia, Ghana, Sudáfrica, Vietnam y la región italiana de Véneto.
El objetivo de la reunión era recoger las experiencias, contadas por los funcionarios, en las áreas del diseño, la comunicación y la implementación de estrategias para mitigar la crisis de salud pública y prepararse para la reactivación económica.
Los expertos mundiales en salud y economía Peter Piot y Carmen Reinhart hablaron sobre el complejo, pero necesario equilibrio entre la salud pública y las necesidades económicas. “En el debate se destacó que los países y los asociados en la tarea del desarrollo siguen aprendiendo mientras ponen en práctica medidas de mitigación de riesgos”, explicó la entidad.
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Los oradores señalaron que el mundo aún está en los primeros días de esta pandemia, y una respuesta eficaz requerirá un alto nivel de coordinación y cooperación dentro de los países y entre países, usando toda la gama de herramientas y opciones posibles.
Para el caso de Colombia, el país enfrenta el desafío de realizar suficientes pruebas, mientras apoya al 50% de su población que trabaja en la economía informal.
Luis Guillermo Plata Páez, quien está al frente de la respuesta a la covid-19, enfatizó que no se puede elegir entre salvar vidas y salvar la economía, ambos objetivos son necesarios, y que un mayor testeo puede acelerar la reapertura económica.
De tal manera que, el Gobierno ha trabajado de manera estrecha con el sector privado, impulsando a decenas de empresas a cambiar su producción y empezar a fabricar equipos de protección personal y respiradores. La crisis aceleró también el uso de la tecnología y la digitalización, lo que es motivo de esperanza de un futuro más próspero para todos los colombianos.
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Entre los aspectos más importantes encontrados en la discusión, también están: Las respuestas exitosas, que han implicado medidas tempranas y pruebas a gran escala, seguimiento de contactos y aislamiento físico de pacientes enfermos y, al mismo tiempo, una adaptación rápida a la evolución de las circunstancias.
Honestidad y confianza que generan los líderes, para colaborar con los asociados y las comunidades para ayudar a las personas a responder a la pandemia y tomar las precauciones necesarias y la oportunidad para mejorar la calidad y el alcance de los servicios esenciales, no solo de la atención de la salud sino también de la protección social.
