
Cuando la desesperanza, la incertidumbre y la angustia parecen adueñarse de Colombia, el ejemplo por seguir es el de Juan Luis Londoño, un hombre sencillo, alegre y echado para adelante que hizo del optimismo una bandera y de las ganas de trabajar a fondo un estilo de vida. Alejado del acartonamiento de las poses y los discursos rimbombantes, Juan Luis ejerció sus cargos en los sectores privado y público con su habitual sobredosis de buen humor y, más importante aún, con una gran habilidad para minimizar la adversidad y encontrarles soluciones y alternativas concretas a los obstáculos. Esa es tal vez la mejor herencia que le deja al país que tanto amó y a su maravillosa familia. El miércoles de la semana pasada fue despedido con una de las mayores manifestaciones de cariño que se recuerden en Colombia en los últimos tiempos.
Nacion
Juan Luis Londoño
Homenaje
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15 de febrero de 2003, 7:00 p. m.