El arzobispo Justin Welby, cabeza de la iglesia anglicana en el Reino Unido, dio la semana pasada una lección sobre cómo manejar una situación delicada. Un test de paternidad demostró que es hijo ilegítimo de sir Antony Montague Browne, el último secretario privado de sir Winston Churchill, y no de Gavin Welby, un vendedor de whisky al que creyó su padre por 60 años.
La noticia no solo sorprendió a Welby, sino a su madre lady Williams of Elvel, de 86 años, quien recordó que su relación sexual con sir Anthony tuvo lugar luego de que ambos tomaron grandes cantidades de alcohol. El hecho pudo costarle al arzobispo, pero su reacción abierta y franca frente al resultado ha suscitado la admiración de sus feligreses y de otros líderes religiosos. El cardenal Vincent Nichols, figura prominente de la Iglesia católica, expresó al diario The Times: “Admiro la manera digna en que manejaron la situación. Temas familiares de esta índole no son fáciles, pero hacerlo con tal honestidad frente al público es supremamente valioso”.
