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“Los ciudadanos no esperan que se utilice la función pública como trampolín”: jefe de gobernanza de Bucaramanga

Manuel Francisco Azuero, quien parecía ser el favorito de Rodolfo Hernández para reemplazarlo al mando de la capital santandereana, explica las razones por las cuales desistió de aspirar al cargo. Sin embargo, dejó abierta la puerta para una posible candidatura dentro de unos años.

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26 de febrero de 2019 a las 3:26 a. m.
"Fíjese que yo pienso que en estos cargos uno siempre tiene que estar dispuesto a trabajar en equipo y esa ha sido mi disposición desde el primer día"
"Fíjese que yo pienso que en estos cargos uno siempre tiene que estar dispuesto a trabajar en equipo y esa ha sido mi disposición desde el primer día" Foto: Facebook de la Alcaldía de Bucaramanga

Los días corren y los posibles candidatos a gobernaciones, alcaldías, asambleas y concejos municipales empiezan a jugar sus cartas. Bucaramanga no ha sido la excepción y son varios los nombres que se perfilan como potenciales sucesores del ingeniero Rodolfo Hernández, un ‘outsider’ de la política que ha generado amores y odios entre los bumangueses. Jorge Figueroa, Miguel Ángel Pedraza, Jhan Carlos Alvernia y Juan Carlos Cárdenas ya entraron en el sonajero.

Sin embargo, meses atrás, varios de los seguidores del alcalde Hernández pedían como sucesor a Manuel Francisco Azuero, más conocido como Manolo, un joven administrador de empresas que actualmente ocupa el cargo de jefe de la Consejería para la Gobernanza, posición creada en el actual mandato. Hasta hace poco, todo indicaba que él sería el ungido por Hernández.

SEMANA tuvo la oportunidad de conversar con él y preguntarle sobre sus aspiraciones políticas y los motivos que lo impulsaron a desistir a una candidatura.

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SEMANA: Para bien o para mal, la alcaldía de Rodolfo Hernández marcó un precedente en Bucaramanga. ¿Qué balance hace usted de estos años de administración?

Manuel Francisco Azuero: Había una crisis de confianza de los bumangueses hacia lo público y el desafío de este gobierno era reconstruir esa confianza. Lo hemos logrado y le voy a dar tres ejemplos. Primero, había una crisis financiera. Hoy las finanzas están saneadas, son sostenibles y saludables. Hemos saneado más de 200 mil millones del déficit de tesorería que encontramos. En segundo lugar, había desconfianza porque la contratación estaba amarrada y así lo denunciaban los medios de comunicación y las organizaciones no gubernamentales. Hoy en día, la entidad territorial Bucaramanga es una de las que más oferentes tiene por procesos públicos, licitación y convocatorias. Pasamos de 1.4 en el 2015, el año anterior al que llegamos, a más de 40 oferentes en promedio por licitación en el 2018. Por último, la gente sentía que la Alcaldía derrochaba en burocracia. En cambio, este ha sido un gobierno austero y eficiente. Le doy un dato, en el tercer año del gobierno anterior se gastaron más de 40 mil millones de pesos en contratos de prestación de servicios. En el tercer año de este gobierno rondamos los 23 mil millones. Hoy los bumangueses confían más en la Alcaldía y eso es un logro extraordinario.

SEMANA: Las elecciones están a la vuelta de la esquina. Usted sonaba con fuerza para reemplazar al alcalde. ¿Qué pasó? ¿Por qué no se va a lanzar?

M.F.A: Efectivamente fue una posibilidad que surgió el año pasado. Sin embargo, hay tres razones fundamentales por las cuales decidí continuar en la administración y no renunciar para aspirar. De entrada, considero que los ciudadanos no esperan que los funcionarios públicos utilicemos la función pública como un trampolín para la política electoral. Respeto esa expectativa de la ciudadanía y la comparto. Segundo, el cumplimiento de las metas del plan de desarrollo se han concentrado en la segunda mitad del gobierno por la difícil situación financiera que recibimos. Lanzarme hubiera implicado desechar la oportunidad de trabajar por cumplir esas metas. Y, en tercer lugar, por proyectos personales de continuar preparándome para en el futuro servir a lo público, al Estado y a los ciudadanos desde diferentes posiciones, no solo desde la Alcaldía. Estoy abierto a otras oportunidades que vayan surgiendo.

SEMANA: ¿Les preocupa un posible triunfo de la oposición en las próximas elecciones?

M.F.A: Había un reto, sobre todo en la primera mitad del gobierno, y era demostrar que la reconstrucción de la confianza no era un fin en sí mismo sino un medio para poder hacer lo que la gente espera. Lo que la espera son obras, proyectos y programas que generen bienestar. Dada la situación financiera, la capacidad de ejecución estuvo mermada en los primeros dos años. Había entonces el temor de “oiga, no se robaron un peso pero no hicieron nada entonces es mejor volver al pasado”. Era como una amenaza política.

En la segunda mitad del gobierno hemos demostrado que cuando hay confianza, transparencia y seriedad en el manejo de las finanzas se pueden hacer más cosas. Nuestra ejecución de obras de calidad y de programas y proyectos serios es el mejor argumento para no volver al pasado. Esa es la garantía para no volver atrás.

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SEMANA: Cuando usted fue nombrado con 24 años, una de las críticas recurrentes fue su edad. Decían que era muy joven. ¿Le costó? ¿Pecó por inexperto?

M.F.A: No. Fíjese que yo pienso que en estos cargos uno siempre tiene que estar dispuesto a trabajar en equipo y esa ha sido mi disposición desde el primer día. Por eso, tal vez, mi falta de experiencia en el sector estatal como trabajador del Estado, porque nunca lo había sido, no ha afectado el cumplimiento de mis labores. Además, yo había sido periodista y columnista y conocía de lo público porque había escrito sobre lo público. En especial, de los asuntos de la ciudad de Bucaramanga. En ese sentido, no pienso que la juventud sea un motivo por el cual uno no se pueda desempeñar bien desde el Estado.

SEMANA: Rodolfo Hernández se hizo un nombre a nivel nacional y, en buena medida, fue por sus polémicas actuaciones ¿Le costó lidiar con el temperamento del alcalde?

M.F.A: Yo respeto profundamente el carácter del alcalde y hemos tenido una relación respetuosa, productiva y constructiva. Hemos estado dedicados ambos, cada uno desde su personalidad, a trabajar por la ciudad y a defender los principios de la administración pública y a permitir que el plan de desarrollo, que fue una serie de sueños, una serie propósitos, se haga realidad. Entonces no ha sido difícil, somos diferentes, pero eso también hace que la relación profesional sea más enriquecedora.