POLÍTICA

Las relaciones de Colombia con otros países sin democracia

Aunque el drama venezolano representa retos específicos para el pais por cuenta de su vecindad, Colombia tiene relaciones con más de una decena de países antidemocráticos.

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27 de febrero de 2019 a las 9:41 a. m.
Xi Jingping, mandatario de China y Miguel Díaz-Canel, de Cuba
Xi Jingping, mandatario de China y Miguel Díaz-Canel, de Cuba

Bastaría con ver cualquiera de los discursos del presidente, o de su canciller, Carlos Holmes Trujillo, para quedarse con la idea de que el Estado colombiano no está dispuesto a relacionarse con dictadores. A la hora de referirse a Nicolás Maduro, las cabezas del Ejecutivo no ahorran adjetivos y los memoriales de agravios en contra del gobernante venezolano se han vuelto ya un asunto de todos los días en el Palacio de Nariño.

 Desde sus épocas de candidato, Iván Duque era uno de los críticos más notorios del régimen venezolano. En un principio se limitaba a las declaraciones condenando y denunciando los abusos de poder y las vulneraciones a los derechos humanos que se viven a diario en el vecino país. Sin embargo, desde que Juan Guaidó se autoproclamó presidente interino, Duque ha pasado de la retórica a la acción, y se ha convertido en líder del bloque latinoamericano que busca derrocar al Gobierno de Maduro. Sin embargo, en el que ha sido tal vez el momento de mayor tensión entre Colombia y Venezuela por cuenta de la existencia de un régimen dictatorial al otro lado de la frontera, vale la pena hacer el análisis de la postura de nuestro país frente a otros gobiernos del mundo con características muy parecidas al de Maduro.

  Hoy en día hay 48 países en el mundo que siguen gobernados por regímenes antidemocráticos y que son acusados de no respetar los derechos humanos, con los que Colombia tiene relaciones diplomáticas. Varios de esos son países africanos que tienen poca o ninguna incidencia en las dinámicas globales. No pasa lo mismo con China, que lleva años bajo el asedio de gobiernos antidemocráticos. Después de Estados Unidos y Panamá, en 2018 China fue el país que más productos colombianos compró.

 La diferencia fundamental que separa la situación de Venezuela con la que se vive en China es que en esta potencia la gente no se muere de hambre. Ese no es propiamente un asunto marginal. Pero más allá de las condiciones económicas, puede decirse que la represión y la ausencia de libertades para la gente es similar. En el país oriental, por ejemplo, no hay libertad de acceso a internet, no hay libertad de prensa, no hay libertad de culto, y tampoco la hay para tener hijos. Venezuela, por su parte, comparte con Colombia una frontera de 2.219 Kilómetros. A eso se suma que en Colombia hay más de un millón de migrantes venezolanos que han llegado como consecuencia de la dictadura.

 Otros países sin libertades democráticas con quienes Colombia tiene una buena relación están Jordania, Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Tailandia, Myanmar, Vietnam, Nicaragua y, por supuesto, Cuba.

 Los cubanos siempre han jugado un papel protagónico en los distintos intentos por alcanzar la paz en Colombia. Es por esto que, a pesar de las diferencias ideológicas que existían con Fidel Castro, y de la certeza de que en ese país no existían plenas libertades, se pueden ver fotos de todos los presidentes de Colombia brindando con Fidel para buscar su mediación en los conflictos locales.

 Colombia no es el único país con contradicciones en el momento de juzgar a las dictaduras. A fin de cuentas, no deja de ser paradójico que al mismo tiempo que Mike Pence estaba en Bogotá coordinando la caída de Maduro, su jefe, Donald Trump, se reunía con Kim Jong Un en Vietnam. Mientras Pence posaba al lado de Juan Guaidó exigiendo democracia, el presidente de los Estados Unidos sonreía para tomarse una foto con un hombre que es la cabeza de una dinastía que por tres generaciones ha perpetrado las violaciones a los derechos humanos más atroces que se puedan imaginar.

 El impacto de la migración venezolana en temas como el mercado laboral, ha llegado incluso a causar problemas de xenofobia entre los colombianos. Para no tener un doble racero, las posiciones diplomáticas del Gobierno colombiano frente al caso del país vecino deberían darle más peso a explicaciones como esas, que a otras ligadas exclusivamente al rechazo de un régimen autoritario.