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Sexo, ¿todavía un tema tabú en las escuelas colombianas?

“Cinco estudiantes de distintas regiones del país, que participan de un proyecto para generar espacios de diálogo sobre sexualidad y derechos reproductivos, hablaron abiertamente de cómo conocer su cuerpo ha generado cambios profundos en su entorno como, por ejemplo, la disminución de embarazos adolescentes.”


¿De qué cosas no se habla en la escuela que es necesario saber? Sexualidad, derechos sexuales y reproductivos, el ciclo menstrual son algunas de las temáticas sobre las que más dudas hay entre adolescentes y jóvenes. Son temas tabúes, de los que todavía resulta difícil conversar en familia y en el interior de las comunidades educativas. En la isla de Barú esta desinformación se veía reflejada en los índices de embarazo adolescente y a raíz de ello nació una iniciativa que muy pronto se extendió a otros lugares del país: Poderosas. Este proyecto facilita espacios de diálogo que contribuyen a empoderar a las jóvenes sobre su sexualidad.

Mariana Sanz de Santamaría, líder de este programa, moderó durante la Cumbre Líderes por la Educación una sincera conversación en la que participaron estudiantes de distintos colegios y regiones del país. Una de ellas, Maday Torres, lidera campañas de educación sexual en Carepa, en el Urabá antioqueño. En su experiencia, definitivamente hay temas que se deberían hablar en los colegios porque resultan trascendentales para la calidad de vida. “Así como es importante aprender matemáticas o español, también debería haber clases de educación sexual que no incluyan únicamente a los alumnos sino también a los padres. Mi vida cambió totalmente cuando aprendí sobre los derechos sexuales y la interrupción voluntaria del embarazo”, aseguró.

Aleida Rodríguez, estudiante en la isla de Barú, comentó que el embarazo adolescente y la violencia que afecta a su región son temas de los que no se habla. Pero gracias a proyectos como Poderosas, precisó, se ha notado una disminución en los embarazos adolescentes y un cambio en la comunidad, en donde las mujeres cada vez se empoderan más. A través de los talleres, por ejemplo, han aprendido a reconocer su cuerpo. “Aprendí también a poder decir ‘no’ ante un abuso o acto violento, a no juzgar a las mujeres por las decisiones que toman, a no tenerle asco a mi sangre, y a usar la copa menstrual, algo que significa mucho para mí”.

El municipio de Montecristo, al sur de Bolívar, es un lugar de difícil acceso en el que la educación es de baja calidad, especialmente en relación con los temas de salud sexual. Para Laura Royero, otra de las jóvenes que participó de la conversación, la educación debe ser integral y hay que abordarlas desde la articulación institucional. Lo más importante, aseguró, es fortalecer el poder de decisión de las mujeres.

Finalmente, la estudiante Karol Trejos, quien lidera el círculo de educación sexual en el Valle del Cauca, contó que por medio de los talleres de educación sexual perdió la pena para hablar de menstruación, aborto y métodos anticonceptivos. Lo cierto es que, aunque el esfuerzo de Poderosas ha logrado dar frutos, es tan solo un primer paso para que en el interior de las instituciones educativas las jóvenes tengan acceso a información que les permita hablar sin miedo de sexo.

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