OPINIÓN

Lady Poveda

Cuando el propósito se pone a prueba

El sismo mostró que el verdadero propósito empresarial se pone a prueba cuando las capacidades de una organización se convierten en respuestas concretas para quienes más lo necesitan. Innovar y liderar también significa poner el conocimiento, la tecnología y el talento al servicio del bienestar, especialmente en momentos de crisis.
1 de octubre de 2026 a las 12:23 a. m.

Hay momentos en los que una sociedad deja de preguntarse cuánto ha avanzado y empieza a preguntarse para qué ha avanzado.

El sismo de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, no solo dejó afectaciones materiales en distintas regiones del país; dejó miedo, incertidumbre y preguntas para las que muchas familias todavía buscan respuesta.

Es en momentos como este cuando el verdadero propósito de las empresas deja de ser una frase y se convierte en una decisión.

Durante años hemos hablado de transformación, innovación y tecnología como motores de progreso. Pero hay una pregunta que, ante una emergencia, adquiere un peso distinto: ¿para qué estamos innovando?

Desde mi perspectiva, si todo ese conocimiento, ese talento y esa capacidad que hemos construido no logran acercarse a una persona cuando más lo necesita, entonces debemos replantearnos el sentido de lo que hacemos. La tecnología no debería ser solamente una herramienta para hacer más rápidos los procesos o más eficientes los negocios. También puede ser un puente humano: uno capaz de acercar una respuesta, contener una angustia y reducir, aunque sea un poco, la distancia entre quien necesita ayuda y quien puede brindarla.

La solidaridad también necesita estructura. No basta con querer ayudar; debemos aprender a hacerlo bien. Con responsabilidad, con sensibilidad y con la capacidad de convertir nuestras fortalezas en soluciones concretas. Ahí encuentro una de las expresiones más profundas del liderazgo: entender que nuestra posición no nos hace superiores a los demás, sino responsables frente a ellos.

En Fixit hemos aprendido que acompañar va mucho más allá de resolver una necesidad puntual. A veces acompañar significa escuchar a una persona que no encuentra palabras para explicar lo que siente. Significa estar disponibles cuando todo parece incierto. Significa ofrecer una respuesta sencilla en medio de una situación que se ha vuelto abrumadora.

Por eso decidimos poner gratuitamente a disposición de las familias afectadas apoyo emocional telefónico y orientación veterinaria remota. Como una expresión coherente de aquello en lo que creemos: el bienestar también consiste en sentirse acompañado cuando la realidad nos supera.

Y cuando hablamos de bienestar, no podemos olvidar a quienes comparten nuestro hogar sin poder explicar lo que sienten. Para miles de familias colombianas, sus animales de compañía son vínculo, refugio y familia. En una emergencia, su miedo, desorientación o vulnerabilidad también se convierte en una preocupación para quienes ya están intentando reconstruir sus propias vidas.

Poder brindar orientación para protegerlos y atenderlos es también una forma de cuidar a las personas, de aliviar una carga, de proteger un vínculo, de reconocer que, cuando una familia atraviesa una tragedia, cada ser que la compone importa.

Esta experiencia también me lleva a pensar en el papel que tenemos quienes hacemos empresa en Colombia.

No creo que todas las organizaciones deban responder de la misma manera. Creo, en cambio, que cada una debe preguntarse qué puede poner al servicio del país desde aquello que mejor sabe hacer. Ahí comienza una verdadera cultura de propósito.

Una empresa puede tener grandes capacidades, pero su mayor valor aparece cuando decide ponerlas al alcance de otros. El conocimiento, el talento, la tecnología, la infraestructura y hasta una simple llamada pueden convertirse en herramientas poderosas cuando están orientadas a cuidar.

Por eso quisiera hacer un llamado a los emprendedores y empresarios colombianos: no esperemos a que el país nos pregunte qué podemos hacer. Preguntémonos nosotros, desde ahora, qué podemos aportar.

Necesitamos más empresas que entiendan que liderar también significa estar presentes en los momentos difíciles. Que innovar no es únicamente crear lo que no existe, sino encontrar nuevas maneras de responder a lo que duele. Que crecer no puede medirse solamente en resultados financieros, sino también en la huella que dejamos en la vida de las personas.

El verdadero propósito empresarial aparece cuando nadie está mirando, cuando no hay una campaña que contar ni una cifra que mostrar. Aparece cuando decidimos ayudar sencillamente porque sabemos que podemos hacerlo.

Colombia ha demostrado una y otra vez que tiene una enorme capacidad para levantarse. Pero no deberíamos conformarnos con admirar esa resiliencia. Debemos trabajar para que nadie tenga que reconstruir su vida en soledad.

Ese, para mí, también es liderazgo.

Lady Poveda M, Gerente Ejecutiva de Fixit Group