Durante años, el sistema financiero ha construido sus servicios alrededor de productos, instituciones y canales de atención. Sin embargo, las personas no organizan sus necesidades financieras de esa manera. Quieren ahorrar, invertir, proteger su patrimonio y acceder a oportunidades que les permitan alcanzar sus objetivos.
Imaginemos que una persona pudiera administrar su dinero, ahorrar, invertir, adquirir un seguro, en distintos mercados desde un mismo entorno digital, de manera sencilla, segura y con información suficiente para tomar buenas decisiones.
No tendría que conocer cómo está organizado el sistema financiero ni recorrer distintas plataformas para encontrar lo que necesita.
Esta visión está transformando la industria financiera mundial y plantea una pregunta para Colombia: ¿estamos construyendo un mercado alrededor de los productos que ofrecemos o de las necesidades de quienes los utilizan?
La entrada de nuevos jugadores al mercado financiero en nuestro país, refleja cómo están evolucionando las expectativas de los consumidores financieros. Modelos internacionales en esta vía, han demostrado el atractivo de integrar diferentes servicios en una experiencia digital sencilla. Esto nos debe llevar a comprender lo que representa: una nueva forma de relacionarse con las finanzas, donde el cliente ocupa el centro.
Los mercados financieros deben evolucionar en este sentido y esta dinámica trasciende la incorporación de nuevas tecnologías. Es importante simplificar procesos, aprovechar capacidades compartidas, una transformación que se traduzca en menores costos operativos, mayor eficiencia y nuevas oportunidades de crecimiento de la industria financiera, preservando lo más importante, la seguridad y confianza del consumidor financiero y del inversionista.
Y en esta línea debemos velar igualmente por la competencia, un esquema que atraiga nuevos jugadores, que impulse y potencie tanto el mercado intermediado (bancario), como el desintermediado (valores) y el de seguros.
La inteligencia artificial juega un rol importante en este camino, puede ayudarnos a comprender mejor las necesidades de los clientes y la automatización, a agilizar operaciones y disminuir algunos costos. Pero la tecnología, por sí sola, no construye confianza, que es lo más importante en este mercado.
En el ámbito de las inversiones, el futuro financiero de las personas requiere educación, información comprensible, variedad de productos, canales de acceso fáciles y cercanos, asesoría profesional, transparencia, gestión de portafolios, gestión de riesgos y protección al inversionista.
El reto en este segmento es aprovechar la innovación para facilitar el acceso y permanencia de los clientes en el mercado, ampliar el alcance con variedad de productos sin importar el agente que se contacte, así como potenciar la especialización de los agentes evitando el riesgo de concentración.
Lograr esto requiere un impulso activo de una agenda de transformación, y es la misma que ocurrirá cuando un colombiano pueda encontrar, en un entorno financiero conectado y seguro, las herramientas necesarias para construir su patrimonio, sin que la complejidad regulatoria, de trámites, de controles, de costos de operación, entre otros, se convierta en una barrera.
El futuro del mercado financiero dependerá de la capacidad de los agentes que en el intervienen, de: i) ‘coopetir’ (combinación entre competencia y cooperación) potenciando su especialidad, ii) de la conversión de la tecnología en mejores oportunidades para las personas y iii) de la disminución de costos de cumplimiento y regulatorios.
Si logramos combinar estos tres frentes de transformación, lideraremos el cambio que las personas necesitan.
Por Shenny González, presidenta de Asobolsa
