¿ENTENDIMIENTO EN GINEBRA?


Dentro de la serie de señales mezcladas que se vienen emitiendo en las relaciones entre el Kremlin y la Casa Blanca, los observadores destacan los primeros intercambios de expresiones amistosas entre las dos potencias. Al parecer, éstos obedecerían al ánimo de llegar a un acuerdo en las conversaciones sobre desarme nuclear en Ginebra. En el caso de los Estados Unidos, los negociadores norteamericanos se sienten más fuertes para proponer cambios en el nivel actual de armamentos, debido a la reciente aprobación de fondos para el misil MX por parte del Congreso y a voluntad de los aliados en Williamsburg de continuar con el plan de instalación de los misiles en Europa. Igualmente, Washington está ofreciendo un recorte en el número de cabezas nucleares, en contraste con la posición anterior que se concentraba en el número de proyectiles por bando. En todo esto, el único gran interrogante nace del verdadero compromiso de Reagan para apoyar la firma de un tratado. Acostumbrados a los golpes publicitarios del Presidente, los más escépticos ven tan solo en las actitudes de la Casa Blanca la intención de hacer aparecer a los soviéticos como opuestos a cualquier aproximación amistosa.