Desde mediados del siglo XX, el joropo se ha caracterizado por ser una de las músicas más virtuosas dentro de la interpretación musical. Arpa, cuatro, bajo, maracas y trova coinciden para ensamblar un ritmo enraizado en la cultura agrícola del oriente del país. El joropo, en esa región conocida especialmente por el trabajo de ganadería, nace del día a día de los ganaderos y agricultores. Con gran intensidad polirrítmica y una pesada nostalgia, teñida del horizonte infinito de las llanuras de la región, en él se puede sentir el galope de los caballos, el ganado nervioso siendo arreado, y las alucinantes melodías provenientes de miles de aves.
El virtuosismo que implica la interpretación del joropo ha atraído recientemente a músicos de jazz, quienes se han sumergido en él para revisitarlo desde otras tradiciones. De esa atracción surgió Cachicamo. Esta banda bogotana ha logrado destilar la esencia de la música llanera colombiana. Andrea Hoyos, su fundadora, se puso a la tarea de tomar esa tradición y darle una nueva dirección: su instrumentación clásica (arpa, cuatro, maracas y bandola) ha sido reemplazada por un septeto de jazz (saxofones alto y tenor, trombón, guitarra eléctrica, piano, contrabajo y batería). El resultado es una música llanera transada por el espíritu intenso, creativo e introspectivo propio de la tradición del jazz.
Aunque la palabra “fusión” se usa de más hoy en día, con Cachicamo parece volver a cobrar sentido, con un sonido que realmente pone algo nuevo sobre la mesa. ARCADIA presenta en exclusiva su primer sencillo, "Niña Muerte".
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