M.I.R.: Usted sacó la mayor votación conservadora…
R.G.: Bueno, y eso que saqué 10.000 votos menos que en las elecciones anteriores.
M.I.R.: Daniel Coronell escribió la semana pasada que usted y su hermano cambiaron votos por tejas y ladrillos…
R.G.: Estoy cansado de contestar lo mismo. Yo no hago eso ni aquí, ni allá ni acullá. La gente que dice eso no sabe lo difícil que es hacer campaña en los barrios pobres. Ni directa ni indirectamente, y lo digo de manera categórica, no tengo nada qué ver con eso.
M.I.R.: ¿Al fin cómo le fue al Partido Conservador en las elecciones? Unos dicen que ganó y otros que perdió…
R.G.: El Partido Conservador perdió en el nivel de Parlamento porque disminuyó en curules.
M.I.R.: Que eso lo reconozca un conservador de 'raca mandaca' como usted… ¿Entonces perdió?
R.G.: No, porque el partido como organización dio un paso adelante. Se jerarquizó, andaba suelto, sin ningún orden. Se dio una disciplina.
M.I.R.: Si le hubieran dicho hace un mes que el Partido Conservador iba a perder siete senadores y 12 representantes, se habría aterrado…
R.G.: Eso se lo acepto. No puedo discutirlo. Las curules se perdieron por decisiones erróneas.
M.I.R: ¿Como cuáles?
R.G: Rechazaron a un montón de gente llena de votos a la que resolvieron vetar.
M.I.R.: Al hijo de 'La Gata'. ¿Y a quién más?
R.G.: Entiendo que también hubo vetos en el nivel de Cámara. Otros partidos recibieron a los vetados y lo que nosotros perdimos en términos electorales, lo recogieron con mucho entusiasmo y para ellos sí no hubo críticas. Estas sólo se le hicieron al Partido Conservador.
M.I.R.: Pero, además, tuvieron un millón de votos menos…
R.G.: Sí. Pero en esos votos de menos juegan muchas variables. La principal es el desorden total de la organización electoral. Las elecciones en Colombia son un milagro. Que alguien vaya y ponga una silla, que aparezcan tres personas para hacer de jurados, que haya un esfero para votar, es un milagro… Y después el escrutinio, que es otro milagro, y no cualquiera, sino uno bien complejo. Con un sistema electoral donde nadie tiene nombre ni apellido, sino que se llama el señor 21, 44 u 89, y además con una manera de identificar a los partidos casi ridícula que no se veía… De ese millón de votos que perdimos, medio millón se debe a la abstención, y el otro medio millón, a que la gente no sabe cómo votar.
M.I.R.: Pero, según el ex presidente López, los que no supieron votar fueron los pobres que hay en el Partido Liberal…
R.G.: Yo vi mucha gente del estrato 5 y del 6 que decía por ahí… "¿Oye, cómo es que se vota aquí?".
M.I.R.: ¿Se sienten con autoridad para pedir que se aumente la representación conservadora en el gobierno?
R.G.: No hay partido del mundo que no quiera aumentarla. El que no lo quiera se convierte en una sociedad fabiana, en un club de conferencistas. Todo partido político busca el poder. Alzate Avendaño decía: un puesto no es nada. Todos los puestos son el poder.
M.I.R.: ¿Fue un error no tener candidato propio en estas elecciones?
R.G.: En esa decisión se acertó. Y también en el manejo del partido, gracias a Carlos Holguín, por quien tengo la mayor estima. Uribe tiene una opinión impresionante, extensa e intensa. Desde La Guajira hasta Leticia.
M.I.R.: ¿Luego están apoyando a Uribe porque es ganador?
R.G.: Esa es una razón más que válida para apoyarlo. Apuntarse de antemano a un señor que uno sabe que va a perder no es un acto de inteligencia. Por ahora, tendremos que reforzarnos, incrementar frente a la opinión la presencia política del conservatismo, y para eso necesitamos un caudillo. Un profeta.
M.I.R.: ¿Y de dónde lo van a sacar antes de 2010?
R.G.: De la vida política del país.
M.I.R.: ¿Como quién cree que se vislumbra?
R.G.: El único caudillo que se vislumbra hoy en Colombia es Uribe.
M.I.R.: Si logran levantarse su caudillo, quién será el rival en 2010: ¿Santos o Vargas?
R.G.: Aquí los candidatos se eligen faltando muy poco tiempo y por las razones más inesperadas del mundo, como un discurso en un cementerio, por ejemplo. Entonces, ¿por qué excluye, por ejemplo, dentro de cuatro años, al hijo de Galán, si hace una buena senaturía? La fila india se acabó en Colombia porque con la elección popular de gobernadores y alcaldes el poder dejó de ser vertical.
M.I.R.: ¿Y eso es bueno o malo?
R.G.: La fila india me gustaba porque daba orden en un país tan desordenado como Colombia. Hasta para perder, el Partido Conservador tenía su fila india. (Risas).
M.I.R.: ¿Cómo le fue al Partido Liberal en estas elecciones?
R.G.: No le puede ir mal porque es estruendosamente mayoritario. Si usted cree que el Partido Liberal es lo que hoy se llama Partido Liberal, estamos hablando de dos cosas distintas. A eso súmele el Partido de la U y Cambio Radical.
M.I.R.: Que tarde o temprano volverán a ser Partido Liberal…
R.G.: Como fue el MRL, el gaitanismo, o el galanismo. Partidos coyunturales. Pero el Partido Liberal que está en el alma de la gente está ganando desde el año 30, y no veo que vaya a desaparecer. Siempre ha sido mayoría, y la hace sentir en todas partes.
M.I.R.: Usted dijo en alguna oportunidad que el Partido Conservador estaba condenado a ser el partido de los cafeteros…
R.G.: Cada vez es más pequeño en la Costa y más grande en el Eje Cafetero. La explicación la dio Luis Eduardo Nieto Arteta: los cafeteros son propietarios de su tierra. De media hectárea, de una, de cinco, de 100. Eso los hace conservadores.
M.I.R.: Entonces todos los paramilitares deberían ser conservadores, con toda la tierra que se han cogido…
R.G.: (Risas). Yo no sé cuál sea la filiación de los paramilitares… Pero coincido con Nieto Arteta en que el hecho de que una persona sea propietaria de su finca cafetera la hace conservadora. En la Costa, en cambio, no hay propietarios de la tierra, hay asalariados. Campesinos, gente que trabaja la tierra para vivir, pero que no es propietaria, y por eso el Partido Liberal tiene más fuerza allí.
M.I.R: ¿Es un error que el Partido Liberal haya abandonado el centro y se haya pasado a la socialdemocracia?
R.G.: La socialdemocracia del Partido Liberal es como el turbayismo. (Risas…) La verdadera izquierda existe hace muchos años en Colombia y no ha subido al poder porque no tiene arraigo.
M.I.R.: ¿ Cómo le fue al Polo?
R.G.: Bien, pero esa es una izquierda que se quedará ahí. No veo al Polo eligiendo, por ahora, un Presidente de Colombia.
M.I.R.: ¿ Qué opina de que un ex ministro conservador como Juan Camilo Restrepo diga que va a votar por el candidato del Polo?
R.G.: Eso no es un acto político importante. A los pocos conservadores que voten por el Polo no los van a recibir con los brazos abiertos, ni a tenderles tapete rojo. Los van a mirar como unos tránsfugas.
M.I.R.: ¿Cuánto saca Uribe en la primera vuelta?
R.G.: Entre el 55 por ciento y el 60 por ciento.
M.I.R.: ¿Cuáles son los ministeriables del Partido Conservador para el próximo gobierno?
R.G.: Rodado, el gobernador del Atlántico; Francisco Noguera, que se quemó… Óscar Iván Zuluaga…
M.I.R.: ¿Luis Alfredo Ramos?
R.G.: Ramos…
M.I.R.: ¿Y por qué lo dice con tanta resignación?
R.G.: Porque es demasiado antioqueño. (Risas).
M.I.R.: ¿Y es que eso se ha vuelto un impedimento?
R.G.: En el gobierno hay muchos antioqueños y muy pocos costeños. La Costa se está encogiendo ante el Estado colombiano. ¿Cuáles son los ministros costeños? La Costa no tiene presencia en el Banco de la República, ni en el Conpes, ni en el Comité Nacional de Cafeteros…
M.I.R.: El Procurador y el Contralor son costeños…
R.G.: Ellos manejan burocracia y controles administrativos y disciplinarios y morales, pero no manejan poder. El poder está en la Presidencia de la República, en el Consejo de Ministros, en el Banco de la República.
M.I.R.: ¿Y Sabas no es costeño? Claro que él es costeño para lo que le conviene, caleño para lo que le conviene y bogotano para lo que le conviene…
R.G.: (Risas). Eso pregúnteselo a Sabas. Pero yo creo que él es caleño, aunque su familia es cartagenera, y estudió en Bogotá. Es una representación compartida entre toda Colombia y Cartagena. Y ha sido muy buen ministro.
M.I.R.: ¿Por quién votará para la presidencia del Senado?
R.G.: Votaré en bancada. Pero si me preguntan cuál me gusta, diría que Luis Guillermo Vélez. Podría darle mucha estabilidad al Congreso.
M.I.R.: ¿Y la bancada de su partido apoyará el TLC?
R.G.: Yo soy muy amigo del TLC. Es excepcionalmente conveniente para la Costa y particularmente para Barranquilla, que podría recuperar su vocación industrial. Puede volver a ser la segunda ciudad de Colombia. Como dice el himno de la ciudad, Barranquilla colombianiza al Caribe. En el Congreso habrá alrededor del TLC el viejo enfrentamiento entre proteccionistas y librecambistas. La gran revolución de los liberales radicales fue impulsar el librecambismo. Hay que leer los escritos del doctor Eduardo Santos aplaudiéndolo. No entiendo ahora que los verdaderos herederos del olimpo radical, algunos de ellos liberales, se opongan al librecambismo.
M.I.R.: Esa es la contradicción que mata al ex presidente Gaviria…
R.G.: A quien tampoco entiendo con la apertura de su gobierno. El TLC va a cambiar radical y profundamente el país. Y los grandes cambios económicos producen grandes cambios políticos. El Partido Conservador tendrá que ajustarse a ellos. Los jefes liberales, que son todavía más conservadores que los jefes conservadores, tendrán más dificultades para modernizarse, y eso lo demostrará el debate del TLC.
Al paredón con María Isabel
¿Al fin el Partido Conservador ganó o perdió las elecciones?
El senador Roberto Gerlein le contesta a María Isabel Rueda.
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24 de marzo de 2006 a las 7:00 p. m.
