Desde hace más de una década, poco se sabe sobre el expresidente de la Corte Suprema de Justicia, Leonidas Bustos, uno de los principales protagonistas en el escándalo del Cartel de la Toga, que afectó de manera considerable la imagen y reputación de la Rama Judicial.

Este viernes, 16 de octubre, la Sala de Casación Penal dejó en firme la condena de 10 años de cárcel contra el exmagistrado, quien ocupó una de las mayores distinciones dentro de ese alto tribunal, siendo dos veces consecutivas presidente de la Sala Penal.
En el fallo se determinó la participación de Bustos en el ofrecimiento de sobornos para desviar procesos contra aforados constitucionales.

De esta forma, habría movido sus influencias dentro de la Corte Suprema de Justicia para retrasar acusaciones, cancelar órdenes de captura y ponerles el freno a procesos penales.
En la ratificación de la sentencia, la corte exhortó al Gobierno De La Espriella para que adelante, mediante la Cancillería y la Embajada de Colombia en Canadá, los trámites para lograr la extradición de Bustos a Colombia y que cumpla su condena en un centro carcelario.

“La sustracción de Leonidas Bustos Martínez a la acción de la justicia colombiana, además de comprometer la efectiva ejecución de la pena, deja en vilo la materialización de la respuesta institucional del Estado frente a un contexto de corrupción judicial que exige un reproche punitivo condigno con la gravedad de la conducta ejecutada por el procesado y el superlativo daño institucional y social causado”, precisa el fallo.
El exmagistrado fue sentenciado por su responsabilidad en los delitos de cohecho propio y concierto para delinquir por hacer parte de una red a la que pertenecieron varios abogados litigantes y que contactaba a integrantes del Congreso con el fin de cobrar sumas de dinero a cambio de interferir a su favor en procesos penales.

Daño irreparable a la Corte
En el fallo de 277 páginas, la Sala Penal aseveró que con su conducta Leonidas Bustos traicionó a la Corte Suprema de Justicia, así como a todos los funcionarios de la Rama Judicial.
“Sin duda, cuando la justicia se pervierte y se deja seducir por intereses ilegítimos, no solo falla el individuo que la representa, sino que se quiebra la imagen y la confianza institucional en una rama del poder público que, por esencia, es el sostén del Estado social y democrático de derecho. Esa desconfianza afecta la paz y la armónica convivencia social, pues la ciudadanía deja de apreciar al aparato de justicia como una instancia que con ecuanimidad y probidad resuelve sus litigios y garantiza el restablecimiento y la efectividad de sus derechos”, reflexionó el alto tribunal.
Por esto, y con la necesidad de que se aplique la justicia, se pidió inmediatamente la emisión de una circular roja con el fin de capturar al exmagistrado y traerlo a Colombia para que responda por los daños causados.
La traición de Bustos
En uno de los apartes más importantes de la sentencia, la Sala Penal aseguró que durante años el magistrado utilizó su distinguido cargo en la sociedad para beneficio propio, torciendo decisiones para recibir dinero debajo de la mesa.
“(…) Es tan censurable que uno de sus miembros (el procesado), por varios años, instrumentalizara su investidura y la imagen institucional para ponerlas al servicio de intereses particulares de otros servidores públicos, de quienes, también, se exige probidad: legisladores investigados por hechos que, como la parapolítica, han afectado la solidez de la democracia y la vigencia del Estado de derecho”, asevera la decisión.

Tras este escándalo, reseñó, la confianza de la ciudadanía en la administración de justicia en Colombia se permeó y dañó de forma considerable. Estos daños repercuten hasta la actualidad.

“De tal modo, José Leonidas Butos materializó varias traiciones: a la ciudadanía, a la Colegiatura que lo acogió, a la tradición histórica de esta última y al rol de la más alta dignidad judicial al que un abogado, en el ámbito nacional, puede aspirar. La respuesta social no podía ser otra que la indignación, y con total razón, pues lo esperable es que sus jueces y sus magistrados tengan un comportamiento ejemplar. Pero, en vez de eso, se encontró a individuos que, como el acusado José Leonidas Bustos, se prestaron para integrar una organización criminal. El escepticismo colectivo, en ese momento, era una respuesta adecuada ante tal traición”, concluye el fallo.
