NACIÓN

La indignación y el desconcierto que generaron el acto de Antanas Mockus

El segundo senador más votado de las pasadas elecciones legislativas se bajó los pantalones para reclamar que sus compañeros no hacían silencio. Sin embargo, su acto no cobró el mismo significado que hace 25 años. ¿Por qué?

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21 de julio de 2018 a las 7:21 a. m.

Este jueves había gran expectativa por lo que sería la instalación histórica del nuevo parlamento. Era la primera vez que las Farc llegaban al Capitolio convertidas en una bancada política, tras combatir por casi 60 años en el monte.

Además, en el Congreso se verían las caras grandes titanes de la política, ubicados en las orillas ideológicas más disímiles: Álvaro Uribe, Gustavo Petro, Jorge Robledo, Pablo Catatumbo y Antanas Mockus, fueron algunos de los rostros que los colombianos esperaban ver en la posesión de uno de los congresos más diversos de los últimos años.

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Con más de medio millón de votos como respaldo, la llegada de Mockus al Salón Elíptico momentos previos a la instalación de la nueva legislatura se interpretó como una verdadera bocanada de aire fresco para la política. El exalcalde de Bogotá ha hecho un recorrido en el sector público que le ha dejado prestigio. Mockus es para muchos un faro moral. 

Por eso desconcertó que, en medio del discurso de Efraín Cepeda -el presidente saliente del Congreso-, Mockus caminara hasta la parte frontal del escenario e inesperadamente se bajara los pantalones. La imagen con sus nalgas al aire comenzó a rodar por todas las redes sociales y en pocos minutos se volvió noticia mundial.

El senador de la Alianza Verde explicó después que lo había hecho a modo de protesta porque sus compañeros no hacían silencio. "Cómo irrita el hecho de que un grupo humano tan valioso como el Congreso no se escuche. Yo seguramente he cometido actos irrespetuosos, pero la falta de respeto flagrante de todo el Congreso ustedes lo grabaron".

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Mockus dijo que no se le había ocurrido hacer otra cosa para llamar la atención de los senadores que poca atención le estaban prestando a Cepeda en su último discurso. Y que su única respuesta había sido la de desabrocharse el cinturón y mostrarle al público sus partes íntimas.

Pero a diferencia de hace 25 años, cuando Mockus hizo lo mismo ante cientos de estudiantes de la Universidad Nacional, el gesto generó más bochorno que cualquier tipo de enseñanza.

Si ha habido algo admirable de Mockus en su trasegar político son sus actos de comunicación simbólicos. Y antes le habían funcionado. En 1998, Mockus le echó agua en la cara Horacio Serpa en plena rueda de prensa. Aunque fue un episodio fuerte, la explicación que dio Mockus tenía todo el sentido pues estaba tratando generar conciencia frente a los niveles de violencia en el país. “Necesitamos que en Colombia acepte esta forma de guerra, para que haya posibilidades de pedirles disculpas a la persona que sirvió de ejemplo”, dijo mientras le daba un abrazo a Serpa.

La pregunta es, ¿por qué el acto Mockus en pleno 2018 no tuvo ese mismo impacto y significado? El haberse bajado los pantalones en ese momento devino más en desconcierto e indignación. Sus colegas en el Congreso quedaron estupefactos. En parte, porque lo que se espera de Mockus en esta legislatura son debates que pongan a pensar al país. Este acto, en cambio, pareció desgastado y desprovisto de todo simbolismo. El cronista Alberto Salcedo Ramos escribió en su cuenta de Twitter: “Una paradoja: las nalgas del profe Mockus siguen siendo lozanas pero su gesto simbólico se ha envejecido”.

Lo que hizo Mockus, con la experiencia y sabiduría que se le conocen, lo hizo percibir más como un personaje extraño. En el primer día de su debut como congresista, el suceso no tuvo la acogida que seguramente él esperó. Más allá de la polémica que suscitó, aún queda la expectativa de cuál será el rol que jugará el congresista de la Alianza Verde durante estos cuatro años, porque su estreno no fue el más afortunado.