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Mientras la Alcaldía les saca renta a los vehículos particulares, los bogotanos sufren por la caótica movilidad en la ciudad.
Mientras la Alcaldía les saca renta a los vehículos particulares, los bogotanos sufren por la caótica movilidad en la ciudad. - Foto: Guillermo Torres Reina

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El fracaso del pico y placa de Claudia López: se disparó la venta de carros

Con la extensión del pico y placa, la Alcaldía buscaba sacar de circulación al 50 por ciento de los vehículos, pero a la fecha la reducción es irrisoria. La venta de vehículos se ha disparado.

La movilidad en Bogotá es un caos total. Los capitalinos gastan 126 horas al año, más de cinco días enteros, en medio de trancones que cada vez son más eternos en la ciudad. A principio de año, con el objetivo de mejorar la movilidad y descongestionar las vías por los cerca de 500 frentes de obra que iba a tener la capital a lo largo de 2022, la Alcaldía tomó la decisión de extender el pico y placa a 15 horas, pero hoy, siete meses después, los resultados evidencian que la medida fracasó.

Cuando se anunció el pico y placa extendido, el entonces secretario de Movilidad, Nicolás Estupiñán, aseguró que la finalidad era sacar de circulación diariamente a cerca del 50 por ciento del parque automotor particular, es decir, unos 950.000 vehículos, pero hoy solo se ha logrado una reducción del 4,2 por ciento, una cifra irrisoria frente a lo prometido.

Y si bien la Secretaría de Movilidad ha destacado que la velocidad promedio en la ciudad aumentó en 10,7 por ciento a 25 kilómetros por hora, lo cierto es que a las seis de la tarde, momento en que la mayoría de las personas salen de sus trabajos, la velocidad tan solo es de 20,1 kilómetros por hora, según cifras de la Universidad de La Sabana.

“Contradictoriamente, nos estamos moviendo a 25 kilómetros por hora, pero los siniestros viales han aumentado, esto es un caos total, los motociclistas y los peatones son los más afectados. En lo corrido del año, son 229 las víctimas fatales, 39,6 por ciento más que en 2021”, aseguró la concejal Lucía Bastidas.

Ahora, la velocidad de los buses del SITP tan solo ha aumentado en 4,5 por ciento y la de TransMilenio, en 0,4 por ciento, cifras poco alentadoras si se tiene en cuenta que el pico y placa extendido buscaba bajar a las personas del carro particular y subirlas al transporte masivo. Y aunque las validaciones en el transporte público han aumentado 9,3 por ciento, la demanda todavía está lejísimos del nivel alcanzado en 2019, antes de la pandemia.

“Nunca ha existido una preocupación de la Secretaría de Movilidad por mejorar la velocidad promedio del auto privado, la finalidad siempre ha sido la de extraer recursos de los carros particulares con el cobro del pico y placa solidario y el parqueo en vía para mejorar el déficit financiero del sistema de transporte público. Las decisiones que se han tomado no son medidas de movilidad, sino financieras”, afirmó José Stalin Rojas, director del Observatorio de Movilidad de la Universidad Nacional.

Mientras la Alcaldía quiere subir a las personas al transporte público, el servicio muestra serias deficiencias. “Si la ciudad no saca el ciento por ciento de la flota tanto en el zonal como en el troncal, de nada va a servir, la ciudad no puede querer tener más pasajeros en el transporte público si no mejora la experiencia de viaje. Bogotá necesita más troncales de TransMilenio, puesto que los buses del SITP van metidos en medio del trancón y eso no sirve”, dijo Bastidas.

El pico y placa extendido también fracasó en el objetivo de bajar a las personas del vehículo particular. De acuerdo con el Registro Único Nacional de Tránsito (Runt), en el primer semestre de 2022, si bien las matrículas nuevas de carros bajaron levemente 1,5 por ciento frente a igual periodo del año anterior, las de las motos se dispararon 28,5 por ciento.

En Cundinamarca, las cifras son más alarmantes. En los primeros cuatro meses del año, en Funza, las matrículas de nuevos vehículos subieron 127 por ciento; en Madrid, 71,3 por ciento; en Soacha, 16 por ciento; en Chía, 55 por ciento; en Zipaquirá, 86 por ciento y en Cota, 20 por ciento, entre otros municipios.

“Por efectos de la pandemia, los inventarios de vehículos nuevos se demoraron en llegar y se subió la venta de vehículos usados, pero esa burbuja ya está empezando a descender y ahora se está incrementando la venta de vehículos nuevos, entonces la realidad es muy clara: la medida de la Secretaría de Movilidad no ha podido atajar ese crecimiento en la venta de vehículos privados, se ha fracasado en ese sentido”, señaló Rojas.

En materia económica, al 21 de julio de 2022 se recaudaron 106.000 millones de pesos por el cobro del pico y placa solidario. A la fecha, hay 32.801 permisos activos, de los cuales el 60 por ciento son permisos semestrales. No obstante, mientras la Alcaldía les saca renta a los vehículos particulares, los bogotanos sufren por la caótica movilidad en la ciudad.