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Pico y placa todo el día en Bogotá obliga al uso del transporte público malo e inseguro. - Foto: GUILLERMO TORRES

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Pico y placa todo el día en Bogotá: la pesadilla de usar un transporte público malo e inseguro

Las exenciones a la medida decretada en Bogotá harían que más vehículos se movilicen en horas pico. Además, el transporte público no da garantías para prestar un servicio de calidad en medio de una inseguridad desbordada.

Claudia López arrancó 2022 con una medida drástica que no se veía en Bogotá desde hace varios años: extender la restricción del pico y placa durante todo el día. Una decisión que, según expertos, no ayudaría a mejorar la movilidad en la capital e, incluso, va en contravía con lo que la propia alcaldesa prometió en campaña, tal y como sucedió con el Plan de Ordenamiento Territorial, el cual terminó expidiendo por decreto.

Bogotá no tenía pico y placa todo el día desde la administración de Samuel Moreno, quien para el año 2009 extendió la restricción a 14 horas, desde las seis de la mañana hasta las ocho de la noche, por las obras de la tercera fase de TransMilenio en la carrera Décima y la calle 26.

Para ese entonces, el parque automotor de Bogotá ascendía a 1.324.494 vehículos y el objetivo era sacar de circulación al 40 por ciento de los carros, es decir, a 530.000 automotores. Hoy, de acuerdo con lo anunciado por el saliente secretario de Movilidad, Nicolas Estupiñán, el parque automotor en Bogotá asciende a 2,3 millones de vehículos y la finalidad es sacar de circulación al 42 por ciento de los carros, unos 950.000.

Pero este objetivo no se cumpliría. No solo porque el pico y placa todo el día termina siendo una invitación a que la gente compre un segundo carro o moto, sino también porque la propia administración distrital estableció exenciones a la medida, como lo es el carro compartido y el pico y placa solidario, lo que incrementaría la cantidad de vehículos que van a transitar en los horarios de mayor congestión.

La nueva medida de pico y placa comenzó el 11 de enero, y en 72 horas los permisos activos de pico y placa solidario se dispararon en 69,7 por ciento. En noviembre del año pasado había 6.564 permisos y la cifra pasó a 11.140. Así mismo, el uso del carro compartido ha subido 6 por ciento.

“No es bueno, porque en el mediano plazo es un estímulo fuerte para adquirir un segundo vehículo, y eso quedó comprobado cuando Samuel Moreno estableció la medida”, aseguró el exsecretario de Movilidad de Bogotá Juan Pablo Bocarejo.

De acuerdo con el exfuncionario, al dejar abierta la posibilidad de que cualquiera pague el pico y placa solidario, se va a generar un caos vial en la ciudad, incluso, superior al que se presentó en 2021.

Darío Hidalgo, experto en movilidad, indicó que la medida solo va a contribuir al tránsito en las horas valle y que para mejorar la movilidad en la ciudad es necesario establecer soluciones estructurales. “La medida sirve para reducir la congestión fuera de los periodos pico, porque se va a reducir el volumen vehicular, pero no se trata de una solución estructural de la movilidad”, comentó.

En donde más hay preocupación es en el Concejo de Bogotá. La reactivación económica, la seguridad, la garantía de movilidad y el caos son las principales inquietudes. Samir Abisambra, presidente de esta corporación, cree que restringir la movilidad en los vehículos pone en peligro a muchas familias que viven de un sustento diario que gana un conductor, por ejemplo, con trabajo en aplicaciones de transporte.

El debate está abierto, y el concejal Rolando González puso sobre la mesa un tema que tendría todo el sentido y es que el Distrito, al estar sin fondos, está creando una financiación de un billón de pesos para el sistema de transporte y dejar impuesto un cobro de congestión para 2024. Esto demostraría que la medida no es técnica, sino de urgencia para recaudar fondos.

El saliente secretario de Movilidad, Nicolás Estupiñán, aseguró que, aunque ese no es el objetivo principal del pico y placa solidario, reconoció que al establecerse la medida también se piensa en un recaudo adicional para el Distrito.

“Está destinada para poder entender mejor cuáles son las reglas de juego y decirle a la ciudadanía que no todos podemos salir al mismo tiempo. Por supuesto que además vamos a recaudar más recursos porque deben contribuir y responder a la ciudad por los problemas que le generamos como la contaminación y la congestión”, explicó Estupiñán.

Pero más allá de estas críticas, de si la medida extendida de pico y placa y las exenciones van a funcionar o no, la invitación de la alcaldesa Claudia López es a que los ciudadanos usen más el transporte público, en especial el TransMilenio, además de la bicicleta; pero ni el sistema de transporte masivo ni los taxis en la ciudad prestan un servicio de calidad, y las autoridades tampoco dan garantías para proteger la integridad de los usuarios en las ciclorrutas.

En los buses de TransMilenio, por ejemplo, de acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad, entre enero y noviembre de 2021 hubo 2.833 hurtos a personas y 1.961 hurtos a celulares. En las estaciones se presentaron 3.126 asaltos a personas y 2.289 robos de celulares. Aunque las cifras bajaron frente a 2020 tanto en los articulados como en las estaciones, se dispararon en los buses alimentadores. Los hurtos a personas subieron a 2.658 casos y los de celulares, a 1.649. Sin embargo, podría haber un subregistro porque no todos los casos se denuncian.

“No podemos obligar a la gente a usar TransMilenio cuando se ha dejado tomar por el vandalismo que ataca a las estaciones y cuando hay ladrones que llaman colados. Además, hay muchos vendedores ambulantes y demasiada suciedad de las estaciones, hay que darle calidad al servicio para incentivar que la gente use este tipo de transporte”, afirmó la concejal Lucía Bastidas.

Igualmente, en medio del cuarto pico de la pandemia de la covid-19 que está afrontando Bogotá por la llegada de la variante ómicron, TransMilenio podría llegar a ser un foco de infección, en especial en las horas pico cuando se presenta mayor aglomeración de personas.

Los concejales coinciden en que el servicio público de la capital tiene muchas deficiencias y que de esa manera la alcaldesa Claudia López no logrará que la gente se baje del carro y, mucho menos, sin brindar opciones reales y seguras de movilidad.

Ahora, sin contar a TransMilenio, la seguridad en el resto del transporte público tampoco es alentadora. Los hurtos a personas dentro de los buses se dispararon en 23 por ciento, y los atracos en los paraderos lo hicieron en 36,8 por ciento.

El servicio de taxis también deja mucho de qué hablar si de una alternativa de movilidad se trata. Uno, por las altas tarifas que deben pagar las personas para movilizarse de un punto de la ciudad a otro, lo que haría insostenible que las personas acudan a este modo de transporte todos los días para ir a sus lugares de trabajo; y dos, porque lastimosamente en Bogotá los taxistas son los que deciden a qué lugar de la ciudad van y a cuál no, en especial en horas pico.

La prestación del servicio de los taxis está en tela de juicio y ha hecho que en los últimos años muchas personas acudan a las plataformas de transporte para poder movilizarse; y, aunque esta podría ser una opción hoy con la nueva medida de pico y placa, hay que recordar que estas plataformas siguen siendo ilegales y en caso de un accidente de tránsito no hay póliza que responda por la integridad del pasajero. Esto, sin contar con que en momentos de mayor tráfico las plataformas cobran una tarifa dinámica.

Y ni hablar del uso de la bicicleta. Cada vez se presentan más casos en Bogotá en los que las personas son asesinadas por robárselas, por lo que no hay garantías para que los bogotanos acudan a esta opción de movilidad. En 2021 se presentaron 9.499 hurtos a bicicletas y, a pesar de ello, Claudia López insiste en convertirla en el medio de transporte de los ciudadanos, pero no tiene en cuenta que en la ciudad están matando por robarlas.

“La red de ciclorrutas es muy buena. Pero más de la mitad de los viajes de los bogotanos son muy largos, entonces, hay un potencial bastante limitado. Además, la percepción de inseguridad es bastante preocupante”, dijo Bocarejo.

En ese sentido, tener un carro particular en Bogotá se ha convertido en la única opción ante la poca oferta de transporte público de calidad en la ciudad. Los conductores prefieren pasar horas en el tráfico y no exponerse a robos o asesinatos por el descuido del Distrito en materia de seguridad.

Sin embargo, para Claudia López la solución es implementar el pico y placa todo el día o que las personas vendan sus vehículos, como lo afirmó en una entrevista. Sus declaraciones demuestran las arbitrariedades con las que maneja una ciudad que cada día tiene más problemas.