Con la confirmación del fenómeno de El Niño, el Gobierno nacional enfrenta una nueva etapa en la ejecución de las medidas destinadas a proteger el abastecimiento eléctrico. Las reservas de los embalses, la disponibilidad térmica y la entrada de nuevos proyectos serán determinantes durante los próximos meses.
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) confirmó el 8 de octubre su presencia y señaló una probabilidad del 83 % de que alcance una intensidad de fuerte a muy fuerte hasta marzo de 2027.
Las señales del sistema merecen atención. Según XM, al cierre de agosto los embalses de generación estaban en el 79,36 % de su capacidad útil, pero los aportes de agua equivalían al 74,46 % de su media histórica. Era el cuarto mes consecutivo con aportes inferiores a lo habitual. La diferencia importa: disponer de reservas no significa que estas se estén recuperando al ritmo esperado.
El Gobierno, a través del Ministerio de Minas y Energía, ha puesto en marcha medidas de prevención. El Plan Energía YA contempla inversiones anunciadas por $ 1,9 billones, cifra que todavía debe distinguirse de los recursos efectivamente ejecutados. El Decreto 1491 del 6 de octubre amplió las alternativas de abastecimiento de combustibles líquidos para centrales térmicas en determinadas contingencias.
El propósito es reducir riesgos para una generación de respaldo que puede resultar decisiva si baja la producción hidráulica.
La ministra María Nohemí Arboleda Arango enfrenta el desafío de coordinar esas disposiciones con las entidades y empresas del sector. Como antecedente, en mayo se presentó una hoja de ruta de 50 acciones preventivas. Y el 26 de septiembre el Ministerio anunció, con Enel Colombia y AES Colombia, la reprogramación de mantenimientos mayores de El Guavio y Chivor II para evitar su coincidencia durante un período exigente. Son decisiones concretas cuyo impacto deberá seguirse en la operación.
La agenda de expansión tiene ahora dos referencias concretas: los cerca de 4.000 megavatios identificados en las proyecciones del Balance Renovable 2026 de SER Colombia y los espacios de trabajo sectorial desarrollados durante los últimos meses.
El gremio, presidido ejecutivamente por Alexandra Hernández Saravia, ha señalado las dificultades de conexión, financiación y licenciamiento que afectan a nuevos proyectos. La cifra corresponde a una perspectiva de desarrollo, no a capacidad que ya esté operando.

La interlocución tiene antecedentes verificables. El 10 de junio, SER Colombia participó junto con otros gremios en la presentación ministerial de una subasta de contratación de energías limpias a largo plazo y almacenamiento.
Más recientemente, el 1 y 2 de octubre, Medellín acogió el Segundo Congreso de Almacenamiento de Energía, con participación de industria, inversionistas, desarrolladores y actores institucionales.
La discusión va más allá de instalar paneles o aerogeneradores. A medida que crece la generación variable, hacen falta redes disponibles y herramientas para trasladar energía entre horas. Las baterías pueden cumplir esa función, siempre que sus costos y desempeño justifiquen la inversión.
En esa misma dirección apunta el ingeniero electricista Hernán García, quien en su reciente columna publicada en Semana, «Baterías: Colombia ya tiene algo que enseñarnos», destacó la experiencia acumulada en las zonas no interconectadas y la importancia de aprovecharla para fortalecer el sistema eléctrico nacional.

Su planteamiento aporta una perspectiva técnica a los esfuerzos del Gobierno por diversificar las fuentes de energía, incorporar nuevas tecnologías y mejorar la confiabilidad del suministro.
Esta mirada también encuentra puntos de coincidencia con el trabajo de SER Colombia para acelerar los proyectos y superar las barreras que aún enfrenta el sector.
Durante los próximos meses, los reportes de XM permitirán seguir la evolución de las reservas hidráulicas y la disponibilidad de generación.
El Ministerio, por su parte, tendrá que informar sobre la ejecución de las inversiones anunciadas y los avances de las medidas preventivas.
El trabajo con las empresas y los gremios será otro componente de esa evaluación, en un escenario que exigirá decisiones oportunas y resultados comprobables.
