Fuentes militares le confirmaron a SEMANA que se ordenó hacer una intervención y una auditoría en el Departamento Control Comercio de Armas, Municiones y Explosivos de las Fuerzas Militares (DCCAE) de las Fuerzas Militares, debido a posibles hechos de corrupción para la venta al público de armas de fuego de Indumil.

SEMANA reveló recientemente varias denuncias públicas de coroneles retirados, personas de seguridad y civiles, quienes reportaron cómo redes de tramitadores están cobrando entre 5 y 30 millones de pesos para gestionar armas de fuego ante el DCCAE.
Las denuncias señalan que, pese a que los trámites son gratuitos, la plataforma digital que maneja el DCCAE constantemente presenta fallas o no se encuentra habilitada, obligando a los interesados en la compra de un arma de fuego a acudir a los tramitadores.
Según las denuncias, las trabas en la plataforma del DCCAE serían intencionales por parte de los militares activos y del personal que la maneja para beneficiar a la mafia de los tramitadores.

De acuerdo con las denuncias, las armas asignadas para la venta son las que gestionaron los tramitadores que, en alianza, al parecer con oficiales activos de las Fuerzas Militares, se reparten la millonaria coima.
La denuncia también fue corroborada por el mayor retirado del Ejército, Jorge Castillo, quien aseguró que efectivamente hay una mafia dentro de la institución militar en el DCCAE.
“Son unas mafias que llevan manejando el tema de la compra de armas; hay una mafia desde afuera que le llaman los tramitadores, que cobran por trámites gratis, pero que tienen conexión dentro de la entidad en Bogotá y las regionales”, explicó Castillo.
#ArmasDeFuego El trámite ante el DCCA para obtener un arma se ha convertido en un negocio sucio de corrupción descarada. Antes de que se genere el pago autorizado, en la inmensa mayoría de los casos hay que pagar entre 10 y 26 millones de pesos en coimas a tramitadores y… pic.twitter.com/cgE2KbsQYt
— Jorge Castillo (@JorgeECastilloL) October 12, 2026
Según el mayor, la labor del tramitador con sus contactos dentro del Departamento de Control de Armas consiste en agilizar que a sus clientes les carguen las armas de fuego en sus usuarios para que las puedan comprar.
