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El “protestódromo”: la burlona propuesta de un asesor presidencial para evitar desmanes

Diego Molano, director del Dapre, revivió una iniciativa que tuvo cuando era concejal de Bogotá: crear un lugar en donde los manifestantes puedan protestar el tiempo que quieran simulando estar en las calles.


El director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), Diego Molano, recordó una idea que le surgió hace un par de años cuando se desempeñaba como concejal de Bogotá. Para ese momento también se presentaban protestas en la capital y en el país, evidencia del inconformismo social.

“Esta propuesta la hice hace casi 2 años cuando era concejal de Bogotá. Si se hubiera implementado, ¿cuántas vidas, CAI y buses se habrían salvado? El mensaje central es el mismo: la protesta no puede terminar en violencia y menos en vandalismo”, comentó.

La idea que propone es crear un “protestódromo”, un espacio cerrado para 50.000 personas en el que los manifestantes puedan hacer sus arengas y protestas sin que estos hechos terminen en violencia. Molano dice que podrían durar horas o días, según lo prefieran los organizadores.

En la idea del director del Dapre habría simuladores de TransMilenio “para que los puedan destruir, sin afectar los impuestos que todos tendríamos que pagar”. También dice que se habilitarían otras de estaciones “para que puedan ser pintadas o coloreadas con grafitis y se reemplacen cada vez que haya una protesta”.

Uno de los principales argumentos para su propuesta es que con esto no se requeriría la labor de la fuerza pública, pues esto ayudaría a que se eviten enfrentamientos con los manifestantes y que se presenten casos de abuso de autoridad.

“No tendríamos que utilizar a la Policía o al Esmad para que sean atacados y vituperados por aquellos que no los quieren, pero tampoco habría abuso de autoridad y más bien destinamos a los policías a cuidar las zonas peligrosas de la ciudad”, menciona.

Para el exconcejal, esta es una idea que une a todos los sectores ideológicos. “Por ejemplo, la izquierda podría proponer que el “protestódromo” sea subterráneo. Eso nos uniría entre derecha e izquierda en el concepto de igualdad o libertad”.

Otro de los argumentos de Molano con la propuesta es que para él es “una gran solución” para que permanezca el derecho a la protesta evitando que se presenten hechos violentos y que así no se destruya la ciudad.

También menciona que las personas que vayan a realizar otras actividades no se verían afectadas. “Porque así como tienen derecho a la protesta, nosotros tenemos el derecho de vivir y trabajar tranquilamente en nuestra ciudad”, dice.

Una de las mayores preocupaciones de Molano son los daños que pueda sufrir la infraestructura de la ciudad y los sitios emblemáticos. “Lo peor es que las protestas cada vez son más violentas y terminan en destrucción o de la Avenida Panamericana, de la estatua de Bolívar o de las universidades públicas”.

“El derecho a la protesta bienvenido, pero qué hacemos para que la protesta no sea violenta y no termine en agresiones a nuestros policías, que es donde más nos duele a muchos cuando los agarran a piedra”, comenta.

Y finaliza la presentación promocionando el lugar: “El protestódromo debe ser una realidad. Si quiere protestar, vaya al protestódromo ya”.

La propuesta de Molano no solo es descabellada y burlesca sino poco viable y menos cuando el balance de esta semana de las protestas en el país son más de diez personas fallecidas y cientos de heridos entre policías y ciudadanos.

Si bien la iniciativa se dio en otro contexto y cuando desempeñaba otro cargo, el hecho de que la retome como alto funcionario del Gobierno hace que surja la pregunta de si se trata de una propuesta del Gobierno nacional y si es avalada por el presidente Iván Duque.

El Dapre es una de las entidades más importantes del Gobierno, no solo por el alto cargo que desempeña su director dentro de la Presidencia, sino porque maneja gran parte de los recursos de varios de los programas. En medio de la pandemia, Molano y el departamento han desempeñado un papel fundamental por la gestión que representa y que se requiere de la entidad.