Si se tiene en cuenta que las tres cuartas partes de la población del mundo no tienen teléfono, para no hablar de acceso a la World Wide Web, resulta cuando menos curioso extender el servicio de Internet a la Luna, Marte y alguno que otro asteroide. Pero ya se han esbozado los planes para una Internet interplanetaria, cuyas siglas inglesas son IPN. Según los proponentes, al extender la red al espacio se reducirán los costos de futuras misiones espaciales. Eso ocurrirá, por ejemplo, al facilitarles a los aparatos despachados a Marte que compartan un satélite para enviar datos. Eso podría beneficiar a los usuarios terrestres pues estimularía la investigación para hacer más confiables las conexiones inalámbricas.
El problema es que el espacio es tan hostil con los protocolos de Internet como lo es con los seres humanos. Para empezar, el TCP/IP, el lenguaje que hablan los aparatos conectados a la red es un protocolo conversador. Consiste en un permanente susurro de saludos, reconocimientos y despedidas que se silban los computadores para localizarse, intercambiar información y desconectarse. En el espacio, sin embargo, esos murmullos resultan ineficientes. Las señales de radio demoran un segundo para alcanzar la Luna y varios minutos para llegar a Marte. Por tanto se requiere un nuevo protocolo más conciso para ahorrar tiempo y energía.
Otra dificultad consiste en que el TCP/IP fue diseñado para trabajar en redes en las cuales sean muy contados los errores de transmisión pero donde puede presentarse frecuente congestión. En la Tierra, cuando un aparato le envía a otro un paquete de datos y no recibe a cambio una confirmación del recibo, da por hecho que hay congestión en la línea. En consecuencia reduce la velocidad a la cual envía los paquetes subsiguientes y solo la vuelve a aumentar cuando ha disminuido la congestión. En el espacio las reglas de juego son muy distintas. Si no llega un paquete de datos enviado a una nave distante que se halla en un entorno hostil, lo más probable es que exista un error de transmisión en cuyo caso la respuesta correcta consiste en retransmitir el paquete a la mayor brevedad.
La transferencia de archivos es otra área en la que se requieren nuevos enfoques. En la actualidad, el envío de un archivo (por ejemplo, una imagen) mediante el Protocolo de Transferencia de Archivos (FTP-File Transfer Protocol) requiere el establecimiento de una conexión entre la máquina de origen y la destinataria para luego pasar el archivo por segmentos. Pero si un vehículo explorador que se desplaza sobre Marte quiere enviar una imagen a la Tierra, este sistema resulta completamente ineficiente. Sería más sensato que el vehículo le enviara el archivo completo a un módulo de amartizaje, el cual ya lo podría retransmitir en segmentos a los satélites repetidores que lo harían llegar a casa.
Todas estas consideraciones, y cualquier otro planteamiento de este tipo, suenan arbitrarias. Pero resulta que surgen problemas similares, aunque menos dramáticos, con los aparatos de conexión inalámbrica de Internet aquí en la Tierra. Los computadores de bolsillo y los teléfonos inalámbricos con conexión a Internet también mejorarían si contaran con protocolos menos conversadores: utilizarían mejor su limitada disponibilidad de energía, podrían operar sin falla en entornos ruidosos y contarían con un procedimiento más sencillo para transmitir archivos mientras se encontraran en movimiento.
Por eso, los científicos se han unido para no tener que ponerse a reinventar la rueda: aquellos que trabajan en un consorcio para la IPN (la red interplanetaria) y que incluyen investigadores de la Nasa, de la Agencia de Proyectos Avanzados de Defensa, el Centro Nacional Británico del Espacio y la Agencia Británica de Evaluación de la Defensa y de la Investigación esperan colaborar con investigadores del sector privado de las telecomunicaciones para establecer nuevas normas. El grupo de trabajo de la IPN ya ha desarrollado una lista de problemas por resolver. Hace pocas semanas comenzó el proceso de presentarla a otros investigadores en seminarios, el segundo de los cuales se realizó el 12 de noviembre en la Universidad de Maryland.
Hasta el momento, los planes incluyen el desarrollo del Protocolo de Entrega de Archivos (File Delivery Protocol - FDP), una versión modificada del FTP, el Protocolo de Transmisión. El FDP esta basado en la idea de consolidaciones que permiten transmitir de un solo envión numerosos paquetes, archivos y mensajes. Adrian Hooke, del Laboratorio de Propulsión a Reacción de Pasadena (Nasa), quien está a cargo del nuevo esquema, espera que el diseño de nuevos protocolos, en asociación con el sector de las telecomunicaciones le permita a la Nasa utilizar el hardware existente (que es más barato) en futuras naves espaciales. Se espera que la primera esté operando a más tardar en 2005.
La idea es que con el tiempo existan Internets separadas en la Tierra, en la Luna, en Marte y así sucesivamente, las cuales se interconecten por avenidas de transmisión que formen una espina dorsal interplanetaria que funcione con los protocolos adecuados para la transmisión en el espacio exterior. Las sondas para aterrizar sobre los asteroides y los cometas también estarían conectadas con la IPN. Al estar variando la posición relativa de los cuerpos del sistema solar debido a su movimiento orbital normal, el direccionamiento de las transmisiones podría presentar dificultades adicionales, como admite Hooke. Por ejemplo, cuando la Tierra y Marte se encuentren en los extremos opuestos de sus órbitas con el Sol en medio, tal vez resulte mejor enviar el e-mail vía Venus.
También existe el problema de nombres y direcciones. El IPN exige una extensión del dominio del sistema para que cubra planetas y sistemas solares. El sitio de The Economist en Internet, por ejemplo, tendría que localizarse en www. economist.com.earth.sol. Pero podría resultar muy difícil establecer estos nuevos dominios. Cuando Hooke solicitó a la Organización Internacional de Patrones y Estándares que estableciese los códigos para la Luna y Marte, le respondieron que tenía que presentar una carta del representante de dichos territorios. ¿En qué planeta creerían que estaba él?
Internet interplanetaria
En un reciente seminario, científicos de todo el mundo discutieron los primeros planos de una red que comunique a la Tierra con el espacio exterior.
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19 de diciembre de 1999 a las 7:00 p. m.