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Piedad Córdoba ante la JEP
Piedad Córdoba ante la JEP - Foto: JEP (Screenshot de la audiencia)

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Piedad Córdoba ahora asegura en la JEP: “Yo nunca dije que las Farc mataron a Álvaro Gómez Hurtado”, y entonces, ¿qué dijo?

La declaración juramentada de la senadora se dio ante la Jurisdicción Especial para la Paz en medio del expediente por el crímen del líder político.

“Yo no los señalé a ellos como los responsables del magnicidio”. De esta manera inició la senadora Piedad Córdoba su declaración juramentada ante la Jurisdicción Especial para la Paz, en el marco de la investigación por la muerte del líder conservador Álvaro Gómez Hurtado. El magnicidio y la verdad tras lo ocurrido sigue con ausencia de verdad, muchas versiones y al final poca justicia para la familia de Gómez.

Inicialmente, la senadora fue cuestionada sobre la fecha en la que tuvo contactos con miembros de las Farc: “Pues el contacto mío se debe fundamentalmente a las gestiones en las que yo participé, que son de conocimiento, y que tienen que ver con la liberación de 42 personas. Yo fui designada por el Gobierno Uribe para esta gestión”, dijo.

Acto seguido, Córdoba dijo que quienes facilitaron la liberación de estas personas fue gracias a la gestión de dos personas: Hugo Chávez e Iván Márquez, todo esto a través de un periodista de apellido Botero en una posible referencia a Jorge Enrique Botero.

Córdoba también dijo que solamente se vio una vez con Raúl Reyes: “cuando me vi con él, le expliqué la necesidad de liberar a los secuestrados, porque esa era la condición para iniciar un posible acuerdo de paz. Tras la entrega de armas, cuando ellos firman el acuerdo en La Habana, ya no tuve más contacto con ellos porque mi único interés era formalizar el acuerdo de paz. Con el acuerdo, con lo de Cartagena, realmente, ya de ahí para allá ningún contacto porque eso era competencia de ellos y yo ya no tenía nada que ver”.

Uno de los abogados, quien lleva la defensa de la familia de Fernando Landazábal, general que lideró la lucha contra la guerrilla, tomó la palabra para pedirle a la JEP que era clave escuchar a las víctimas en la diligencia.

Piedad Córdoba fue vinculada a la investigación después de que mencionara que desde el Secretariado de las Farc se había planeado y ordenado el crimen de Gómez Hurtado, tumbando así varias aristas de la investigación que se adelantó durante años por este magnicidio.

La senadora aseguró tener información clara de la manera en que se diseñó el plan y de las personas que participaron en el crimen: “Yo quiero que quede algo claro. Lo importante es que se sepa la verdad. Yo traje un documento, hay unas declaraciones injuriosas del senador Gallo (Carlos Lozada). Yo jamás he pertenecido al partido Comunes, o Farc, mi relación no es absolutamente buena con ellos. Mi presión para que se supiera la verdad, yo jamás señalé a estas personas como los autores. Sé que ellos hicieron una declaración pública. Mi contribución a la verdad tenía que ver con que se supiera la verdad y exigir eso”.

Tras escuchar todos los testimonios, la Sala de Reconocimiento de la JEP definirá si asume o no la investigación. Ya los familiares del líder conservador han manifestado su interés para que no cuenten con garantías para que el caso se resuelva en la JEP.

En una carta enviada a mediados de mayo, los familiares aseguran que pese a que Carlos Antonio Lozada (excomandante de las Farc y actual senador de la República) reconoció la responsabilidad única de ese grupo guerrillero en la planeación y materialización del crimen, lo cierto es que existe mucha evidencia que señala la participación de otras personas, tanto en la planeación como en la puesta en marcha del asesinato.

Los familiares del líder conservador han insistido en que no le creen a la versión de Carlos Lozada, según la cual, el magnicidio se planeó por parte de una red urbana de las Farc.

En la audiencia se hizo presente el abogado Enrique Gómez, sobrino de Álvaro Gómez. También los abogados del conductor y escolta de Álvaro Gómez, la defensa de Carlos Lozada, los abogados de Piedad Córdoba y la defensa de la familia de Jesús Bejarano, este último, cabe recordar, asesinado en Bogotá, en septiembre de 1999, en la Universidad Nacional de Colombia, víctima de la violencia por parte de la guerrilla.