El asesinato en 2013 de Luisa Fernanda Ovalle entró en una etapa decisiva en la justicia luego de que fuera capturado por la Sijín el presunto autor del crimen. Ovalle era una joven estudiante de de Ciencias Políticas y porrista de Millonarios. Cinco años después, se empiezan a conocer más detalles de este crimen que estremeció al país.
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En la mañana de este viernes, Hugo Alejandro Zabaleta fue presentado ante un juez de garantías y le fueron imputados cargos por homicidio agravado. La joven murió por heridas en el tórax que recibió con un arma cortopunzante. La Fiscalía entregó una reconstrucción de los hechos basada en el reconocimiento fotográfico de un testigo que fue clave para la captura. Además presentó información detallada de entrevistas con personas que habrían presenciado el crimen.
El ente investigador le comunicó a Zabaleta que el proceso iniciará con una imputación por homicidio agravado en calidad de autor. Al parecer, el delito fue cometido mientras la joven llegaba a su residencia en el barrio Castilla y en ese momento llevaba consigo equipos móviles de una empresa de telefonía de la que era promotora.
Según el relato de la Fiscalía, Ovalle se habría aferrado a los equipos que no le pertenecían y esto habría causado que el autor del crimen la atacara. Por el momento, esta sería una de las hipótesis más fuertes de la justicia en el proceso que empieza contra Zabaleta quien no aceptó los cargos, a pesar de que esto le hubiera podido permitir negociar una reducción del 50 por ciento de la condena de ser encontrado culpable.
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Según los detalles presentados este viernes por el ente investigador, el agresor llevaba un saco que fue encontrado en el lugar del asesinato junto con un arma cortopunzante. De acuerdo con la entrevista ofrecida por uno de los testigos más importantes en la investigación, la joven habría forcejeado con el atacante antes de recibir seis impactos con un puñal.
Juan Gabriel Villabón Guarnizo es el nombre del testigo estrella con quien la Fiscalía pretende demostrar su teoría del caso. Se trata de un hombre que estaba en un bar cercano a la escena del crimen, quien reconoce haberse tomado ya 12 o 13 cervezas para el momento en que observó los hechos. Afirma haber salido del bar momentáneamente hacia el caño
que queda en el parque donde la víctima fue atacada, dado que el baño de ese establecimiento estaba ocupado y necesitaba hacer sus necesidades fisiológicas.
Una vez presenciada la escena, cuenta Villabón, regresó al bar muy asustado por el impacto de lo que acababa de ver. Sin embargo, su asombro se incrementó cuando vio entrar a ese mismo bar al asesino. La defensa de Hugo Zabaleta desacredita a este testigo, recordando que la escena del crimen fue tan oscura a esa hora que no permitía visibilidad alguna; de hecho, la identificación del asesino fue imposible a través de las cámaras de seguridad dado que el hombre tenía la cabeza y el rostro cubiertos por el saco de su capota. Además, argumentó una deficiencia cognitiva que padece este testigo fue certificada por Medicina Legal a solicitud de la misma Fiscalía, motivo por el cual su relato no es confiable.
Otra testigo, una vecina, aseguró que minutos antes de la agresión que acabó con la vida de la estudiante vio a Ovalle dirigirse sola por un callejón. La vecina decidió no tomar esa ruta porque anteriormente ya la habían asaltado. Aseguró que vio el momento en el que la porrista fue abordada por un hombre con el que forcejeó por un bolso. Este testimonio, según la Fiscalía, coincide con el del primer testigo.
El análisis forense de las heridas recibidas por la joven determinó que algunas de estas eran de carácter defensivo. A Ovalle la habrían observado pedir ayuda mientras gritaba, lloraba y era sacudida por el agresor. La estudiante pedía desesperadamente a su atacante que la soltara, según el relato de un testigo que se encontraba en ese momento debajo de un caño.
“El muchacho la cogió del cabello, la tiró al suelo y sacó el cuchillo de la pretina del pantalón con la mano derecha, le puso la otra mano en el pecho y le lanzaba con el cuchillo tres veces”, narró el testigo. Según este relato, Ovalle se defendía con su mano.
En una investigación inicial, las autoridades habrían descartado que se tratara de un robo porque su familia aseguró que junto a Ovalle estaban todas sus pertenencias. Sin embargo, de acuerdo con la Fiscalía, el agresor huyó del lugar sin tomar ningún elemento de la víctima porque escuchó las voces de auxilio de la comunidad que presenciaba el ataque.
El ente argumenta que la agresión tenía un fin lucrativo y que teniendo en cuenta las heridas causadas en el cuerpo de Ovalle, el delincuente tenía la habilidad suficiente para cometer este delito.
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Además, la investigación estableció la posibilidad de que el agresor tuviera contacto con sustancias psicoactivas como consumidor o distribuidor porque el análisis de la prenda de vestir encontrada en la escena del crimen dio positivo para cocaína.
El asesinato de esta joven, parecía acercarse a la impunidad, porque a pesar de los esfuerzos realizados por las autoridades y la familia de Ovalle, las pistas no conducían a los detalles claros de lo que habría sucedido en aquella noche.
Sin embargo, la aparición de nuevos testigos permitió que cinco años después, fuera capturado el presunto asesino. De él se sabe que hace parte de la barras bravas de Millonarios y que fue detenido en el barrio Santa Fe, en el centro de Bogotá. Al final, el juez concedió la medida de aseguramiento con detención en centro carcelario, lo que implica que Hugo Zabaleta esperará en prisión el desarrollo del juicio en su contra. Podría enfrentar una pena de entre 25 y 40 años de cárcel.
