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Maltrato a la mujer
Este hecho se registró en la ciudad de Cartagena. - Foto: Getty Images

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Video: así fue la terrible golpiza captada en video de un médico santandereano contra una mujer

La víctima tenía una relación amorosa con el presunto agresor.

Un nuevo caso de maltrato contra la mujer quedó registrado en cámaras de seguridad, donde un médico santandereano arrastró, golpeó y pateó brutalmente a una mujer mientras departían en Cartagena.

Este hecho se presentó el pasado 5 de julio en el conjunto residencial Brisas del Mar, ubicado en la ciudad de Cartagena. Se pudo conocer que la víctima, quien reserva su identidad y la cual tiene 38 años, llevaba una relación amorosa desde hace más de un año con su presunto agresor.

Este sujeto, quien fue identificado como Gabriel Agamez Moreno, de 46 años, quien se desempeña como médico cirujano nacido en el municipio de Barrancabermeja, Santander, es casado y era pareja de la víctima.

Una fuente que conoce de cerca a estas personas le entregó detalles a La W sobre como era la relación de ellos dos. “Se conocieron hace ocho años, la víctima se enteró que era casado, ellos terminan la relación y hace año y medio la buscó y le demostró que estaba en proceso de divorcio”.

El video, que demuestra cómo sucedieron los hechos y que deja en evidencia probatoria el momento exacto donde presuntamente Agamez golpea a esta mujer, fue la pieza clave para su procedimiento judicial.

Por su parte, las autoridades capturaron en flagrancia al médico santandereano por violencia intrafamiliar, así mismo le prohibieron salir del país y como medida de protección a la víctima, este hombre no puede comunicarse ni acercarse a ella.

Imputan cargos a cirujano señalado de golpear a la médica María Paula Pizarro

Luego de que el cardiólogo Antonio Figueredo, quien fue denunciado el año pasado de haber presuntamente agredido a la médica María Paula Pizarro, no acudiera a la primera audiencia de imputación a la que lo citó la Fiscalía, el ente acusador finalmente logró imputarle cargos el 31 de diciembre de 2021, según indicó el diario El Espectador.

No obstante, según ese medio de comunicación, el juez de garantías a cargo del caso dejó en libertad a Figueredo, pero le impuso una prohibición de salir del país.

Por tanto, será investigado formalmente por violencia intrafamiliar agravada y no podrá acercarse a María Paula Pizarro, ni tampoco comunicarse con ella.

Sin embargo, la defensa de la médica presuntamente agredida se opuso a la decisión, respecto a que Figueredo esté recluido en su vivienda y apelaron la decisión del juez sexto penal de garantías de Floridablanca, Santander.

Ahora, un juez de conocimiento entrará a analizar si mantiene o aumenta las medidas impuestas al cirujano, quien permanece en su vivienda ubicada en el municipio de Floridablanca, área metropolitana de Bucaramanga.

De todas las calificaciones que ha recibido el médico Figueredo tras conocerse las denuncias por presunta violencia de género, la más cruda es aquella que lo sitúa como un monstruo. La definición fue entregada por la anestesióloga Érika Plata, quien denunció que en 2012 sostuvo una relación sentimental con el cirujano. Al igual que con Pizarro, el médico juró que su matrimonio agonizaba y no estaba comprometido sentimentalmente con la mamá de sus hijos.

Al principio se mostraba atento, pendiente de los detalles, amoroso y receptivo; pero semanas después su actitud cambiaba considerablemente. De ese ser amable no quedaba nada, y poco a poco le daba paso a una irracionalidad capaz de amenazar la vida de cualquiera, dicen quienes lo denuncian. Los testimonios de Plata y Pizarro van desde jalones del pelo hasta golpes contundentes en cabeza y rostro. Otras mujeres en el anonimato han apoyado esas versiones.

Con esta encrucijada, el médico Figueredo ha tratado de refugiarse en el anonimato. El círculo de profesionales de la salud cortó relaciones con él, la Fundación Cardiovascular lo retiró de su cargo. Nadie ahora reconoce públicamente un vínculo de amistad con el afamado cirujano. Su imperio de reputación se derrumbó así como llegó: por las manos.