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Alejandro Cheyne, rector de la Universidad del Rosario.
Alejandro Cheyne, rector de la Universidad del Rosario. - Foto: Universidad del Rosario

Barrancabermeja: más allá del petróleo

Barrancabermeja ha demostrado una capacidad de resiliencia importante después de sufrir los efectos de crisis petroleras, dolor del conflicto armado y, recientemente, los efectos del covid-19.

Por: Alejandro Cheyne

En el marco del proyecto Ruta País de la Universidad del Rosario, visitamos Barrancabermeja, Santander, para aprender de la ciudad y sus habitantes.

La primera impresión que obtuvimos desde el avión fue la riqueza natural de la región, que nos llevó a preguntarnos cuál es la cara de Barrancabermeja, adicional a contar con la refinería de petróleo más grande de Colombia. Este es un contexto que, desafortunadamente, no todos los colombianos comprendemos.

En una primera medida, se presenta la gastronomía barranqueña: el bocachico frito sudado, el sancocho, los envueltos, las cazuelas y los dulces reflejan la cultura de pescadores y cocineros extraordinarios que generan una experiencia culinaria única, gracias al privilegio de estar ubicados a orillas del río Magdalena.

La visita obligada a ciénagas, como la ciénaga San Silvestre, permite apreciar la biodiversidad extraordinaria de la ciudad y la participación en los diferentes festivales como el Festival Nacional de Bandas Folclóricas, declarado patrimonio cultural y artístico de la nación.

La ciudad cumplió 100 años este 2022 y cuenta con una ubicación privilegiada en Colombia. Barrancabermeja es eje del desarrollo del Magdalena Medio y tiene todas las posibilidades para convertirse en centro logístico del país en el largo plazo, gracias a su potencial de conectividad fluvial, férrea y por carretera, los cuales deben ser aprovechados con inversiones estratégicas en donde el río Magdalena es un punto articulador de la economía y la cultura.

Sin duda, el desarrollo agroindustrial es una ruta crítica para la región con apuestas como la palma y el cacao, las cuales requieren de una mayor articulación público-privada para lograr, en el largo plazo, proyectos rentables y amigables con el medio ambiente.

Barrancabermeja ha demostrado una capacidad de resiliencia importante después de sufrir los efectos de crisis petroleras, dolor del conflicto armado y, recientemente, los efectos del covid-19, donde la tenacidad de sus habitantes fue protagonista.

Llama la atención el empuje de los diferentes actores económicos y sociales por crear más espacios de diálogo, como es el caso de ProBarrancabermeja, para explorar alternativas diferentes a la dependencia del petróleo de la ciudad y así construir estrategias para fortalecer la educación y la empleabilidad en la ciudad.

Las anteriores, entendidas como variables críticas para que la transición energética sea realmente solidaria, buscando oportunidades, tiempos, cofinanciaciones y soluciones necesarias para generar bienestar a todos sus habitantes.