Las cajas de compensación nacieron en Antioquia, inspiradas en el modelo europeo de 1918, con la creación de Comfama y Comfenalco, en una época en la que el país atravesaba una gravísima confrontación y momentos críticos en lo social. Los empresarios antioqueños entendieron que debía darse paso a una relación fraterna entre empleadores y trabajadores para construir sociedad, de modo que los empleados y sus familias tuvieran acceso a la vivienda y a espacios de recreación y encuentro. Sin duda, Antioquia ha sido un departamento ejemplar por la relación estrecha entre sus ciudadanos, sin importar el estrato social.
Las cajas son un modelo que ha permitido que millones de colombianos se beneficien con subsidios para adquirir vivienda, educación, recreación y deporte, cultura, programas de empleo y desarrollo social; algunas, incluso, se han arriesgado a prestar el servicio de salud.
Comfenalco, una de las cajas de compensación más importantes del país, se encuentra sometida al Gobierno Petro, que tomó la decisión de intervenirla mediante una orden de la Superintendencia del Subsidio Familiar el 19 de septiembre de 2023. Fue una intervención total que generó revuelo y preocupación entre los antioqueños, justificada en riesgos jurídicos y patrimoniales relacionados con el manejo de los recursos de la salud y con el gobierno corporativo.
La lupa de los antioqueños se enfocó en la vigilancia de dicha intervención, toda vez que estaba en juego el futuro de 2.442 empleados, más de 22.000 empresas afiliadas, 880.000 beneficiarios en atención, aportes en dinero de 660.000 millones de pesos, una facturación anual de más de 800.000 millones de pesos y un patrimonio de 750.000 millones de pesos. No estábamos, pues, ante una intervención menor.
Pero el mayor riesgo se presentó hace unos días, cuando el Gobierno nacional levantó la intervención y, esa misma noche, citó a una asamblea extraordinaria para el 5 de agosto, con el fin de elegir consejeros con una única intención: entregarle este gran patrimonio al quinterismo.
Este ataque sigue el mismo modus operandi del intento de toma hostil del Metro de Medellín y de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, liderado por Daniel Quintero, que afortunadamente fracasó. Eso es lo que se espera ahora: que se frene el riesgo en el que está Comfenalco. Ante esta grave situación, han sido varias las acciones jurídicas emprendidas por empresarios y ciudadanos; de manera particular, presenté una queja disciplinaria con solicitud de medida cautelar especial ante la Procuraduría General de la Nación, con el propósito de frenar una asamblea que es ilegal e inconveniente.
Más que nunca, los antioqueños tenemos que estar unidos para evitar que Comfenalco caiga en manos de Daniel Quintero y sus secuaces, y que le ocurra a esta importante institución lo que le sucedió a la Alcaldía de Medellín. Ojo, Colombia, no solo van por esta caja de compensación; la misma estrategia se está aplicando en otras regiones del país para atornillar la corrupción y controlar instituciones clave.
