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Opinión

  • | 2005/04/10 00:00

    De esos defensores, líbranos Señor

    A raíz de la nueva cruzada antiuribista propuesta por el ex presidente López, Claudia López opina que la pelea interminable por el cuento de la reelección está como para un ataque, pero de risa.

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La pugnacidad de la discusión política a propósito de la reelección está llegando a extremos increíbles. Dos respetados ex presidentes se recriminan y parecen al borde de irse a las manos, el primo-senador propone abiertamente desconocer la Corte Constitucional y sus fallos, los partidos antiuribistas claman que el país será destruido por la criptonita de la reelección, y los uribistas, que también será destruido pero en caso de que su superman Uribe no sea reelecto. Todos por igual manotean, vociferan y hacen de jinetes del apocalipsis. Calma pueblo, ante todo mucha calma.

La pelea interminable por el cuento de la reelección sí está como para un ataque, pero de risa. ¡Qué tal el ex presidente Turbay, autor de la filosofía de que la corrupción no hay que acabarla sino reducirla a sus justas proporciones, acusando al otro ex presidente de mezquindad intelectual! ¡Y qué tal la discusión de la 'nueva' y 'renovada' política en cabeza de dos venerables ancianos! Las escenas de ese par de retoños de la política peleando por los delirios de un presidente en su laberinto cuyos escuderos son un comerciante y un santo ojeroso están como para premier del festival de teatro.

El país no se va a acabar, ni habrá tal apocalipsis, porque la vida cotidiana de los colombianos de a pie depende mucho menos de esas interminables discusiones políticas de lo que los políticos creen. Sí señores, ustedes no son el centro del mundo, dejen la vanidad y pongan los pies en la tierra. Acá en la tierrita, independientemente de quien gobierne, los colombianos seguimos saliendo a trabajar, a llevar los niños al colegio, a rumbiar, a superar las dificultades de cada día y también a gozárnoslo. Si viviéramos de pararles bolas estaríamos en estado depresivo y al borde del suicidio. Gracias a que no se las paramos tanto somos uno de los países con mayor nivel de felicidad en el mundo. Ustedes más bien sigan nuestro buen ejemplo y dejen de vivir en estado de tremebundés nerviosa, que considerando la edad y males de varios de los protagonistas, ¡van a terminar con infarto fulminante!

En vez de hacerle el juego a ese estado de histeria política, démosles una lección de tranquilidad a los políticos y propongámosles tres reglas simples para continuar el debate. Primero, respaldemos a la Corte como la instancia legítimamente establecida para que dirima esas diferencias de opinión. Segundo, pidámosle a la Corte que no ceda a las presiones ni de los unos ni de los otros y produzca un fallo en derecho. Y tercero, acordemos acoger el fallo de la Corte cualquiera que sea. A ver si esta receta nos sirve de vacuna para esta fiebre.

Pero como ya conocemos a nuestros fulanos políticos, recordémosles desde ya que acoger un fallo no es aceptarlo de dientes para fuera y a renglón seguido organizar 1.000 manifestaciones, radicar 43 contrarreformas y 87 demandas. Acoger un fallo de la Corte Constitucional es aceptar que esa es la última instancia, la última, y que una vez tomada una decisión lo que corresponde es implementarla. Si se aprueba o si no se aprueba la reelección inmediata habrá elecciones presidenciales en mayo del año entrante, y lo que les corresponde a los diferentes partidos, a sus líderes y a nosotros los ciudadanos es salir al debate, a hacer política y a escoger libremente al candidato de nuestras preferencias.

El fallo sobre la reelección, cualquiera que sea, va a dejar descontentos a muchos colombianos. Seguir el camino de la histeria, en el que cada uno hace una afirmación más venenosa e irresponsable que la inmediatamente anterior, no nos va a llevar a ningún Pereira. Señores políticos, tengan caridad y cojámosla con calma.

Termino con otra petición a propósito de la discusión febril y de los 15 años del movimiento de la séptima papeleta que derivó en la Constitución del 91: ¿Podrían señores expresidentes, senadores, representantes, asesores, consejeros, juristas, candidatos, ministros y señor Presidente dejar de manotiar la Constitución con el argumento de que la están defendiendo? Para defender la Constitución se creo la Corte Constitucional, así que porque no mejor la dejan trabajar en paz, ¿vale?

* Analista política
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