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Alejandro Cheyne, rector de la Universidad del Rosario.
Alejandro Cheyne, rector de la Universidad del Rosario. - Foto: Universidad del Rosario

El capitán de un puerto

Gracias a la buena gestión de un experimentado navegante, el puerto de Cartagena es ejemplo para el mundo.

Por: Alejandro Cheyne

El puerto de Cartagena es hoy uno de los más productivos y eficientes de América Latina y el Caribe, gracias a la gestión de un capitán retirado de la Armada Nacional de Colombia: Alfonso Salas Trujillo. A él le gusta decir que todo se debe a que ha contado con el mejor equipo humano y, sin duda, es cierto, pero él lo ha liderado hasta lograr la meta de convertirlo en un puerto de talla mundial.

Huilense de nacimiento, el capitán Salas se enamoró del mar y a los 15 años ingresó a la Escuela Naval Almirante Padilla, donde permaneció 20 años.

Luego de quitarse el uniforme de capitán, con sus respectivas insignias y galones, Salas Trujillo entendió que la opción de atraer capital privado para modernizar el ineficiente puerto de Cartagena era el camino a seguir, tras la expedición de la Ley 1 de 1991. Con las mejores dotes de navegante –afirma que conocía el mar, pero no el mundo comercial de los puertos–, logró sacar este puerto de esas aguas turbulentas donde reinaba la ineficiencia y la tramitología. El trabajo de muchas personas en este puerto permite que, en muy pocas horas, sea posible descargar y cargar un enorme buque porta contenedores; antaño, el tiempo de espera de una nave en puerto podía durar hasta diez días.

Gracias a estas personas, el Capi, como lo conoce todo el mundo gracias a su don de gentes, su simpatía, su visión y su trabajo incansable, es un personaje querido y admirado en esta ciudad caribeña. Este amante de los animales ha creado un aviario extraordinario que hoy hace de puerto de llegada para miles de turistas que arriban en cruceros.

El Capi quisiera que todo colombiano entendiera la importancia de los puertos, de mirar hacia nuestras costas y mares como ejes estratégicos de competitividad. Es un convencido de la educación, pues gracias a ella y a los programas implementados se ha podido iniciar una verdadera transformación cultural en esta sociedad portuaria. Como buen navegante, preocupado por el bienestar de los que trabajan en el puerto de Cartagena, impulsó el concepto de “Puerto Feliz”, es decir, trabajar con brillo en los ojos, esmero, tranquilidad y satisfacción.

Ningún puerto es una persona y Cartagena no es la excepción, hay una junta integrada por profesionales experimentados. Don Aníbal Ochoa ha sido un excelente apoyo en la aventura de crear el Grupo Puerto de Cartagena y el equipo directivo es excepcional. Todo ello y con el liderazgo del Capi, cuyo mapa de navegación siempre ha sido el compromiso, la excelencia, la innovación, la tecnología de vanguardia, la calidad del servicio y la conciencia ecológica, lo cual ha convertido al puerto de Cartagena en motor de crecimiento de la economía colombiana.

La creación de la Fundación Puerto de Cartagena, la cual realiza una labor en más de siete barrios de la ciudad, fue clave para alcanzar el mejoramiento de la calidad de vida de unos 90.000 habitantes de la zona. Con programas para la primera infancia y la Orquesta Puerto Azul, que transforma vidas a través de la música, así como el empeño en la protección del medioambiente con un programa de ecoguardianes, han logrado acompañar a algunas comunidades vulnerables de Cartagena. Se creó, además, una de las mejores escuelas de formación deportiva que tiene sus vínculos con el equipo español Real Madrid, de la que se benefician miles de jóvenes cartageneros.

Según el informe portuario de 2021, Cartagena es considerada como la terminal con mayor movilización de carga en América Latina y el Caribe.

El sueño para el puerto de Cartagena es lograr consolidarse en el puesto número 30 en el ámbito mundial en volumen de carga y que aporte cada vez más al desarrollo de las exportaciones colombianas. Hoy Cartagena ocupa el puesto 60.

Quienes conocen al Capi saben que él nunca se cansa. El puerto se impuso hace unos años un nuevo reto: el desafío digital de la industria marítima y el comercio internacional. Ya el capitán Salas está manos a la obra.