opinión

Alberto Donadio  Columna
Alberto Donadio - Foto: DAVID ESTRADA LARRAÑETA

La acusación de Camilo Enciso

¿Qué clase de persona acusa a otra de causar la muerte de pacientes y luego se desentiende del asunto? ¿Dos meses no son suficientes para aportar las pruebas?


Por: Alberto Donadio

Camilo Enciso ocupó un alto cargo en el segundo Gobierno Santos. Fue secretario de Transparencia de la Presidencia de la República de 2014 a 2017. Hasta hace poco fue director del Instituto Anticorrupción. En El Tiempo (abril 22/22), Enciso acusó a Carlos Palacino, expresidente de la extinta EPS Saludcoop: “El problema no es solo cuánta plata desviaron Palacino y sus cómplices, sino cuánta gente murió o sufrió daños irreparables en sus vidas y salud por cuenta de ladeficiente o nula prestación que se derivó de este caso de corrupción. Palacino debe repararlos a ellos también”.

Enciso culpó a Palacino por matar pacientes, pero la acusación es falsa porque es cronológicamente imposible. Palacino fue removido por el Gobierno hace 11 años (mayo 11/11). A partir de entonces no tuvo poder alguno en la EPS, que quedó intervenida. Sí hubo afiliados a Saludcoop y su filial Cafesalud que fallecieron por falta de atención, pero eso ocurrió cuando el Gobierno del cual hacía parte Enciso tenía el control de ambas entidades. La Corte Constitucional conoció 35 casos. Uno fue el de Martha Lucy Caro. En 2014, presentó un tumor ocular en Ibagué. Fue trasladada a Bogotá y hospitalizada en la Clínica Jorge Piñeros Corpas desde septiembre 1 hasta el 28 de noviembre de 2015, día en que falleció. Tenía 43 años.

El 2 de diciembre, cuando la paciente estaba muerta, Cafesalud giró 35 millones de pesos al Instituto Nacional de Cancerología para las quimioterapias y radioterapias de la señora Caro. Cafesalud era en ese momento dirigida por agentes estatales, no por Palacino. Escribí a Enciso solicitándole las pruebas de su afirmación y le pedí que me las enviara en el mes de junio. Me respondió: “Con gusto le daré una respuesta. Ando, sin embargo, en una fase de tránsito profesional, que implica mi traslado a otro país. Estas semanas me coge justo en ese proceso. 

En ese sentido, le pido un par de semanas más para enviar la respuesta. Si lo tiene a bien, el 24 de julio”. La fecha llegó y pasó. ¿Qué clase de persona acusa a otra de causar la muerte de pacientes y luego se desentiende del asunto? ¿Dos meses no son suficientes para aportar las pruebas? ¿No debía tenerlas a la mano desde cuando lanzó la imputación? Otro hecho muestra que se trata de una calumnia. El 16 de abril de 2014, el Ministerio de Salud indicó en un comunicado que la intervención de Saludcoop se hizo con base “en la existencia de hallazgos de naturaleza financiera”. No se mencionó la nula o deficiente atención ni la muerte de pacientes.

Sigo el caso de Saludcoop desde 2015. Se han hecho cargos mendaces contra Palacino, por ejemplo, en cuanto a Villa Valeria, un hotel y campo de golf en el Meta que se construyó con dineros privados del expresidente de la EPS, de 198 inversionistas más y de un crédito del Banco de Bogotá, no de la EPS, como de manera falaz se ha afirmado. La ministra Carolina Corcho dijo hace poco que en Saludcoop, con dineros de la salud, se hicieron “unidades cerradas”, en afirmación que se entiende referida a Villa Valeria. No es cierto y ella no lo puede probar. Pero nadie antes de Camilo Enciso, que yo sepa, le ha atribuido a Palacino la muerte de pacientes. Desde la salida de Palacino los interventores nombrados por el Gobierno Santos fueron Édgar Pabón, Wilson Sánchez, Mauricio Castro Forero y Guillermo Grosso Sandoval. Quien exija responsabilidad por el deceso de pacientes, debe pedirles explicaciones a ellos.

Todos los medios de comunicación ocultaron la responsabilidad de Santos en este escándalo, pero fue su Gobierno el que quebró la EPS. Al ser intervenida, Saludcoop tenía un patrimonio de más de 500.000 millones de pesos. Tras la desastrosa gestión oficial, cayó en un patrimonio negativo de -2,88 billones. No es la primera vez que Enciso demuestra que carece de cre-di-bi-li-dad. En mayo 10 de 2016, señaló ante una comisión del Senado: “Se está especulando mucho sobre si, en Colombia, Odebrecht incurrió en actos de corrupción o no; a la Secretaría de Transparencia no le ha llegado ni una sola denuncia por un acto de corrupción de Odebrecht”.

En diciembre 23 de ese año, dos días después del estallido del escándalo, cuando la compañía confesó sus delitos ante las autoridades de los Estados Unidos, Enciso se contradijo: “Desde mediados de 2015, tan pronto estalló el escándalo de Odebrecht en Brasil, el Gobierno nacional ha dado pasos firmes para avanzar en acciones de cooperación armónica con las autoridades de ese y de otros países con el fin de lograr el esclarecimiento y judicialización de los actos de corrupción de esa empresa en Colombia”. ¿Por qué alguien lanza acusaciones no probadas? Hay que preguntarle a Camilo Enciso Vanegas, que acaba de ser nombrado en el equipo anticorrupción del Fondo Monetario Internacional.