OPINIÓN

Paula López

Libertad es lo que tú haces con lo que te han hecho

¿Qué quieres hacer tú con lo que te han hecho? Encuentra la respuesta en tu alma…
20 de junio de 2023 a las 10:25 a. m.

Jean Paul Sartre nos lleva a una profunda reflexión con este pensamiento magistral, a través del cual llegamos a comprender que el ser humano jamás pierde la última de sus libertades, el libre albedrío para elegir lo que hace con lo que le hicieron.

Todos nacemos y crecemos en un entorno que nos arroja situaciones y vivencias que no podemos controlar, elegir o modificar; de nosotros solo depende lo que hagamos desde nuestra libertad, para diseñar nuestra mejor o nuestra peor versión y de este modo convertirnos en víctimas, héroes o villanos.

Cuando no asumimos la responsabilidad de transformar aquello que nos hicieron y en cambio nos quedamos quejándonos por ello o nos convertimos en seres agresores de otros seres, justificando nuestras acciones por aquello que nos hicieron, perdemos el privilegio de ser libres.

Hay quienes van por el mundo como legiones de seres heridos que no sanan por falta de valor y valentía, algunos viven de modo irresponsable sin dar una mirada a su interior para preguntarse qué es aquello que deben transformar o modificar para hacer el bien a su prójimo, en lugar de hacer el mal que no se percatan que hacen.

Tuve en consulta a un padre tipo 8 de personalidad en el eneagrama, era autoritario, dominante, controlador y narciso, había criticado y gobernado a sus hijos de modo impositivo, agresivo y severo. Sus hijos mas que amarlo, le temían y poco a poco, a medida que fueron creciendo, se fueron distanciando de él, dejándolo inevitablemente solo, pues era el típico padre que exigía amor con escopeta, puesto que jamás aprendió a darlo. El tenía la responsabilidad de haberse autoevaluado, de haberse preguntado qué sucedía al interior de su núcleo familiar, pues su esposa lo había dejado y sus hijos solo lo visitaban en fechas importantes, más por obligación que por una profunda conexión emocional, la cual era inexistente.

En su infancia, los 8 de personalidad han sufrido la herida de la vulnerabilidad y la indefensión y en su adultez tienen miedo de ser controlados o vulnerados por otros, por eso usan la máscara de la dureza, la intimidación y la autoridad.

Si él se hubiera hecho cargo de sus heridas de infancia sometiendo su ego (el cual representa la máscara que usó en la vida para sentirse más poderoso, más fuerte más importante), hubiera sido capaz de construir relaciones virtuosas y afectuosas que hubieran nutrido su vida.

Libertad, en este sentido existencial, es precisamente lo que tú haces con lo que te hicieron, es tu viaje espiritual de regreso desde tu ego, hacia tu esencia.

Otro ejemplo cercano que tuve fue el de un esposo tipo de personalidad 3. Se creía exitoso, atractivo, irresistible, era socialmente encantador y muy vanidoso. Era el típico hombre que las mujeres desean por guapo, extrovertido, cálido y vestido a la perfección. Él era incapaz de mantener relaciones genuinas y estables pues en el fondo era inseguro e inmaduro, razón por la cual solo se sentía valioso cuando se creía deseado y visto o validado por otras mujeres. Su esposa sufría por sus múltiples conquistas clandestinas y coqueteos permanentes, que alimentaban su ego y su vanidad, mientras ella silenciosamente se rompía por dentro.

Finalmente destruyó su matrimonio, pues el amor de su esposa se fue apagando, ya no confiaba en su palabra, ni en sus acciones deshonestas y traicioneras. De este modo, pasó su vida saltando de relación en relación, debido a que las mujeres descubrían su falsedad cuando se le caía su máscara y descubrían en él un estafador emocional; por esta razón terminaban alejándose de él hasta que la relación estallaba en mil pedazos, dejando corazones destrozados a su paso, comenzando por el suyo propio, cuando se percataba de que, inconscientemente, era una máquina de hacer heridas.

En su infancia, él había vivido la herida de no ser visto o tenido en cuenta, por lo que, en su vida adulta, no se valoraba a sí mismo y pensaba que, si no destacaba, brillaba o sobresalía en algún ámbito, nadie lo tendría en cuenta, pues su valía dependería de sus logros, su apariencia o de su estatus social. Necesitaba reconocimiento externo permanente, estas son las características del tipo 3 de personalidad en el eneagrama.

Su padre también había sido un hombre adúltero, quien, como él, jugaba y conquistaba a todo tipo de mujeres, sintiéndose ambos más atraídos por la adrenalina que les producía el seducir a mujeres casadas, de tal modo que solo causaban estragos emocionales y familiares por doquier.

La libertad interior, reitero, supone el ser capaz de romper las cadenas que surgen de las heridas, ser responsable significa hacerse cargo del sufrimiento causado a otros y tener un claro propósito de enmienda, para hacer actos de reparación, comenzando por la propia reparación emocional y la propia transformación.

No se puede ir por la vida, con la consciencia adormecida sin darse cuenta de que nosotros somos quienes construimos paso a paso y beso a beso, con honestidad y trabajo emocional, nuestras relaciones mas genuinas y trascendentes, o nos autodesterramos a la soledad, el vacío y la desolación.

Culpar a los demás de nuestra infelicidad y de nuestra insatisfacción es un acto inmaduro y cobarde. Hacerle daño a otro ser humano, justificando nuestros actos con la excusa de que no podemos o no sabemos cómo cambiar, es el acto más grande de irresponsabilidad familiar, social y espiritual.

“El hombre está solo y vacío en la tierra, en medio de sus infinitas responsabilidades, sin ayuda, sin otro objetivo que el que se proponga”. Era el pensamiento del filósofo Sartre.

También Viktor Frankl hablaba en sus conferencias sobre la libertad versus la responsabilidad. Decía que tal como en la ciudad de Nueva York se había construido la estatua de la libertad, debería en ese mismo sentido construirse una estatua que resaltara la relevancia de la responsabilidad, pues si solo hacíamos apología a la libertad, la humanidad caería irremediablemente en el libertinaje, a través del cual, las personas desde su libertad absoluta carente de consecuencias, podría construir o destruir, dado que toda acción estaría justificada bajo el amparo absoluto de la libertad ilimitada.

Como humanista, mi responsabilidad moral y espiritual es llevar mensajes que aporten reflexiones que conduzcan a mis lectores a dar una mirada a su interior, para que puedan repensarse la vida y comprender que la verdadera libertad es aquello positivo y virtuoso que somos capaces de hacer con lo que nos hicieron.

Mi píldora para el alma:

Tu libertad será real cuando rompas las cadenas invisibles y nocivas que encadenan tu alma a tus heridas aún activas y sangrantes.

Empoderarte significa la renuncia absoluta a permanecer herido y hacerte cargo de tu propia transformación.

¿Qué quieres hacer tú con lo que te han hecho? Encuentra la respuesta en tu alma…