OPINIÓN

Jorge Laverde

Manizales del alma, cultura, tradición y desarrollo colectivo

Cuando las ciudades se entienden como parte de un todo, el departamento crece.
5 de enero de 2026, 10:55 a. m.

Manizales no es solo la ciudad de las puertas abiertas, es la anfitriona del corazón del Eje Cafetero. Una ciudad que brilla no únicamente por sus atardeceres inolvidables, sino por la calidad humana de su gente. Esa amabilidad que no se queda en un “buenos días” o un “hola”, sino que se manifiesta en gestos cotidianos, conductores que se detienen, sonríen y ceden el paso al peatón. Eso es Manizales, una ciudad que se distingue por su cultura, su desarrollo, su clima y, sobre todo, por su capacidad de admirar y respetar al otro.

Hoy, Manizales está de feria y se prepara para recibir cerca de 400.000 visitantes que llegan a disfrutar de la que muchos consideran la mejor feria de América. Un evento que impulsa el turismo entre un 20 % y un 30 %, con hoteles que alcanzan ocupaciones cercanas al 80 %, comercio activo y generación de empleo. Es una ciudad que ofrece una mezcla vibrante de cultura, deporte, gastronomía, entretenimiento, belleza y respeto.

Para el 2026, Manizales se preparó con más de 400 eventos que incluyen conciertos, desfiles, actividades culturales y tecnológicas. Una fiesta que celebra la identidad caldense, combinando lo tradicional con lo moderno, y que ha permitido incrementos anuales entre el 10 % y el 12 % en distintos sectores. Manizales entendió que la identidad y el desarrollo, cuando van de la mano, también generan oportunidades.

Pero el verdadero liderazgo de la ciudad se refleja en su capacidad de unir esfuerzos y apoyar el crecimiento de los otros 26 municipios que la rodean. Durante la feria, todos convergen en un mismo propósito: abrir espacios a emprendedores que ven en la capital una vitrina de exhibición y una puerta real al crecimiento.

Ese mismo camino lo comienza a recorrer la ciudad que enamora: La Dorada. Ubicada en el oriente de Caldas, en la región del Magdalena Medio, municipio que ha apostado por conquistar tanto a propios como a visitantes y que día a día fortalece su oferta gastronómica, hotelera y comercial, con resultados visibles, fines de semana con hoteles llenos, restaurantes desafiados a atender no solo a su clientela local, sino a paladares externos. Señales claras de una ciudad que resurge y trabaja por mostrar su talento.

Los resultados hablan por sí solos. Los eventos deportivos y culturales que se desarrollan en La Dorada no dejan un solo ganador, ganan los taxistas, el sector hotelero, el gastronómico y los jóvenes que entregan su esfuerzo en la logística, con un objetivo común, que quienes visitan la ciudad se enamoren de ella.

Manizales inspira porque demostró que la tradición no es pasado, sino un motor de competitividad. La Dorada avanza porque entendió que ese modelo puede adaptarse, respetando su identidad ribereña, su ubicación estratégica y su vocación comercial.

Cuando las ciudades se entienden como parte de un todo, el departamento crece. Manizales lidera, La Dorada consolida y los demás municipios se fortalecen. Esa es la clave del desarrollo colectivo, sumar, integrar y creer que la cultura y la economía no compiten, se potencian.