OPINIÓN

María Andrea Nieto

Por qué hay que votar por Fico

Estoy convencida de que en las actuales circunstancias Fico es el único que tiene con qué vencer a Petro, y eso, para mí, es un criterio muy importante. Ojalá que las elecciones transcurran en paz y que los colombianos, de forma libre y masiva, participen de estas elecciones definitivas para la democracia.
12 de marzo de 2022 a las 4:01 a. m.

Si la centroderecha y la derecha no se unen, Gustavo Petro puede ganar la presidencia de Colombia en primera vuelta. Ya ocurrió en 2011 cuando ganó la alcaldía de Bogotá. Los candidatos de entonces, Gina Parody, Carlos Fernando Galán y David Luna, fueron incapaces de unirse, y la ciudad quedó a merced de la desastrosa administración del líder de la extrema izquierda. En esta oportunidad, la obligación de proteger al país recaesobre los candidatos que dicen defender la democracia. Si no se unen y pierden, será su responsabilidad lo que le pueda pasar al país los próximos 20 años.

Por eso, las elecciones de mañana son trascendentales. En estas primarias de la carrera presidencial es imperativo que surja de las urnas un candidato respaldado con los suficientes votos para que le haga contrapeso de “tú a tú” a Petro. Vale la pena decir que los candidatos que no se hicieron contar en esta oportunidad quedarán rezagados y deberían hacerse a un lado para evitar entregarle en bandeja de plata a Petro el país en la primera vuelta.Es un hecho que el mecanismo de depuración de los candidatos por medio de las coaliciones enredó el ambiente electoral. En un momento se llegaron a tener hasta 50 precandidatos, pero después de la jornada electoral de mañana el panorama será más claro, y con votos en mano se reorganizarán las fuerzas hasta ahora en aparente desequilibrio.

En la única coalición en la que existió una competencia democrática real fue en la del Equipo por Colombia, que se caracterizó por el respeto por las reglas que acordaron y la fraternidad entre sus integrantes. En esta coalición hay experiencia, y sus precandidatos se destacan por tener resultados demostrables en sus trabajos como servidores públicos. Enrique Peñalosa hizo tantas obras que le alcanzaron al propio Petro y hoy a Claudia para sacar pecho sobre lo que les dejaron. Fico estuvo al frente de la seguridad y crecimiento de Medellín, Álex Char, de la transformación de Barranquilla, David Barguil tiene para mostrar las leyes que sacó adelante, como la eliminación de los deudores de Datacrédito, y no se puede desconocer el trabajo juicioso de Aydeé Lizarazo en el Congreso.

La Coalición de la Esperanza terminó siendo un fiasco. Su triste final estuvo precedido por peleas irreconciliables. Sergio Fajardo no se aguantó a Alejandro Gaviria, que, a su vez, fue incapaz de respetar las reglas que organizaron los otros durante un año. Jorge Enrique Robledo detesta a los hermanos Galán, y Juan Manuel Galán tampoco soporta a Carlos Amaya. Íngrid salió despavorida, montó rancho aparte, y hasta Claudia López terminó abandonando a Fajardo para aliarse con Petro. La coalición del santismo, que fue pegada con babas, terminó en nada. Dijeron que el centro era la panacea y que iban a unir al país, pero fueron incapaces de hacerlo ellos primero y demostrarlo con el ejemplo.

Por los lados de la extrema izquierda, la coalición es una pantomima con “P” de Petro. No hay competencia, sino una obra de teatro. Una estrategia que sirvió, por una parte, para que Petro estuviera en campaña en plaza pública desde el 10 de septiembre de 2021 (por fuera del calendario electoral), y, por otra, para ganarse la platica de la reposición de votos.

Por eso, la única coalición democrática fue la del Equipo por Colombia. Y, de allí, Federico Gutiérrez es el que más opciones tiene de resultar ganador, de realizar el trabajo de unir y tender puentes entre los diversos sectores políticos que no quieren que Colombia caiga en las manos del petrismo.

Fico es cercano a la gente, no genera antipatías, conoce y ha recorrido el país, ha sido coherente en el discurso de defender la democracia, no le come cuento a los violentos y tiene experiencia gobernando la segunda ciudad más importante del país. Pero, sobre todo, ha sido prudente en tender puentes diciendo con firmeza que en su proyecto no tienen espacio ni los corruptos ni los violentos. De hecho, fueron Fico y Barguil los únicos en la coalición que no le cerraron la puerta a la llegada de Óscar Iván Zuluaga. Fico sabe que necesita los votos del Centro Democrático para ganar, aunque ha dicho que, de no lograrlo, acompañará al ganador de la coalición a recorrer el país para buscar los votos que eviten que Petro gane.

Ese entendimiento y cordura es lo que se necesita. Porque mientras Fico ha convocado, Óscar Iván ha pedido que el uribismo se abstenga de votar en la consulta, en una actitud que deja mucho que desear. No hay tiempo para mezquindades ni tacañerías electorales. Los líderes del espectro de la derecha están siendo observados por las mayorías silenciosas, y ninguno puede darse el lujo de cometer el error de atravesarse a la unión tan necesaria porque sea incapaz de anteponer el país por encima de sus intereses personales. Esos egos y radicalismos después les pasarán factura. O ¿dónde están Parody, Galán y Luna en estos momentos?

Por todo lo anterior, mi voto mañana será por la coalición del Equipo por Colombia y por Fico Gutiérrez. Hoy el país exige coherencia, unidad y, sobre todo, gestión y resultados. Estoy convencida de que en las actuales circunstancias Fico es el único que tiene con qué vencer a Petro, y eso, para mí, es un criterio muy importante. Ojalá que las elecciones transcurran en paz y que los colombianos, de forma libre y masiva, participen de estas elecciones definitivas para la democracia.