Boletas en un contenedor de basura, actas electorales impugnadas y acusaciones de fraude: el recuento de votos de las presidenciales del 12 de abril en Perú está estancado, lo que alimenta la desconfianza hacia instituciones ya debilitadas en un país que tendrá más de 10 presidentes en poco más de una década.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE), la máxima autoridad electoral del país, estima que los resultados finales no se conocerán antes del 15 de mayo. Los peruanos aún no saben quién disputará el balotaje del 7 de junio frente a la derechista Keiko Fujimori, la única con boleto asegurado para la próxima disputa electoral.

El izquierdista radical Roberto Sánchez y el ultraconservador Rafael López Aliaga pelean voto a voto por el segundo lugar, con una leve ventaja de 14.000 sufragios para Sánchez con cerca del 94% del conteo tras más de una semana del inicio de los comicios.

¿Por qué tardan tanto los resultados?
Un gran número de las actas restantes contienen irregularidades y deben ser examinados por los jurados electorales. Se trata de casi un millón de votos repartidos en 5.143 actas observadas, según registra la autoridad electoral peruana.
Las actas objetadas son procesadas caso por caso. “Generalmente toma alrededor de tres días” el proceso de revisión de cada acta, declaró a la AFP Yessica Clavijo, Secretaria General del JNE.

Este plazo puede prorrogarse, sin embargo, en caso de disputas. La tarea se complica porque los votantes emitieron su sufragio simultáneamente en cinco elecciones (presidenciales, legislativas y de otros órganos), lo que multiplica el número de actas de escrutinio que deben procesarse.

¿Por qué se impugnan tantas actas?
En una contienda muy reñida por el segundo puesto, donde solo un pequeño porcentaje de votos separa a los candidatos, los partidos suelen presentar numerosas impugnaciones, a veces para retrasar el cómputo final con la esperanza de revertir el resultado.
“El objetivo de impugnaciones masivas, incluso en zonas donde el candidato que reclama está relegado, es restar votos al contrincante y alargar todo el proceso”, dijo a la AFP el politólogo Fernando Tuesta.

Las actas pueden impugnarse por diversos tipos de errores, como inconsistencias en las cifras o datos faltantes o ilegibles, algo usual en una votación récord con 35 candidatos y cinco elecciones simultáneas.
Cuando estas anomalías no pueden corregirse, la ley prevé un recuento de votos en lugar de la anulación de las actas, como ocurría a veces anteriormente.
Con información de AFP.
